Conversación con Fermín Vázquez de b720. Orígenes y trayectoria de un estudio

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La firma de arquitectura b720 cumple 20 años  y entrevistamos a Fermín Vázquez, fundador del estudio junto con Ana Bassat para hablar de sus orígenes, trayectoria y visión del futuro.

Presentamos un extracto de la conversación entre Fermín Vázquez y Ricardo Merí que tuvo lugar en el estudio de b720 de la calle Calvet de Barcelona el 18 de diciembre de 2017, y que  estará incluida íntegramente en el libro de próxima publicación Palabras a Mano Alzada


RM: Empezaste hace unos veinte años con b720, ¿no?

Fermín Vázquez- b720: Sí, hace veinte años precisamente ahora en diciembre. A partir de unos pocos años de trabajo en un mini–estudio que habíamos formado Ana y yo, nos embarcamos en un proyecto de un estudio profesional muy riguroso. Yo había estado trabajando en Londres durante varios años y había venido muy impresionado del método de trabajo de las grandes firmas anglosajonas.

RM: ¿Con quién trabajaste allí?

Fermín Vázquez- b720: Trabajé brevemente en Chapman Taylor, y luego con YRM (Yorke Rosenberg Mardall Architects.), que eran firmas muy interesantes; para mí fascinantes. La segunda tenía más calidad en la producción arquitectónica, pero las dos impresionaban por su metodología rigurosa. Estaban regidos por unos principios básicos de calidad en los procesos, en los resultados, y en los contenidos, que me di cuenta que eran valiosos con independencia del interés de la arquitectura que producían.

Aeropuerto de Lérida. Fermín Vázquez- b720:

Aeropuerto de Lérida. Fermín Vázquez- b720:

Mi experiencia como estudiante, con trabajos ocasionales en estudios de profesores de la escuela, era que había una especie de improvisación, un poco ligera en muchos de aquellos estudios. Luego cuando empecé a trabajar me di cuenta que no era casual.

Los arquitectos españoles por supuesto ni eran peores, ni más torpes que los ingleses. Simplemente no les pagaban lo suficiente y nadie les exigía ciertas cosas.

Me parecía, con la ingenuidad y atrevimiento correspondiente al idealismo e ignorancia de la edad, que los arquitectos españoles se dividían entre unos que eran casi unos héroes que hacían mucho más de lo que nadie les podía exigir y otros casi unos jetas. Yo que venía de trabajar en Londres con una documentación absolutamente exhaustiva, rigurosísima, con un nivel de control tremendo, y veía llegar aquí a algún respetable colega con lo que me parecían cuatro planos birriosos que ni siquiera concordaban unos con otros… Y pensaba ¿cómo se puede decir que esto es un proyecto? Luego cuando descubría cuánto y cómo le habían pagado, empecé a entender que no era que fueran sinvergüenzas –que alguno habría– simplemente era que había poca demanda de calidad, y aún menos voluntad de remunerarla, al menos en la parte documental o tangible del trabajo de los arquitectos. La parte intangible en general estaba muy bien, y todos estos héroes, tenían lo que tenemos los arquitectos cuando nos enganchamos a una idea, a desarrollarla y pensar que la haremos realidad.

RM: Y vosotros decidisteis trasladar el modelo anglosajón…

Viviendas Rambla Cataluña. Fermín Vázquez- b720

Viviendas Rambla Cataluña. Fermín Vázquez- b720

Fermín Vázquez- b720: Bueno, un poco sí. Era el desafío, ingenuo si se quiere, en aquel momento. Nos interesaba mucho lo que hacíamos, nos entusiasmábamos con cualquier encargo. En aquel momento, además, recuerdo, estábamos en mitad de un encargo fantástico, lo sentíamos como una oportunidad única, que era la transformación de un edificio de oficinas en apartamentos en la rambla de Cataluña en Barcelona. Aunque fuera una rehabilitación y un edificio relativamente pequeño, estaba nada menos en la Rambla de Cataluña y además teníamos cierta libertad. Habían confiado en nosotros. Entonces surgió casar ambas cosas. No solamente poner a prueba nuestra capacidad de hacer algo interesante –que el proyecto mereciera la pena y darle al cliente algo incluso mejor de lo que él esperaba de nosotros– sino a la vez darle algo muchísimo mejor en términos de la calidad documental del proyecto.

Ese rigor lo llevamos al extremo y así surgió la idea. Por eso aparecieron las siglas, luego hemos tenido que utilizar además mi nombre, pero queríamos que fuera una marca abstracta o codificada.

Aquello nos causó ciertos problemas, porque la calidad documental de aquel proyecto asustó a los constructores y generó una prevención colosal. Lo que yo había pronosticado como la garantía absoluta de que no habría desvíos –de que todo el mundo trabajaría confortablemente porque sabría exactamente lo que tenía que hacer y cómo–  generó precisamente lo contrario, una especie de miedo paralizante al que se sumaron los miedos naturales de una propiedad que veía como nuestra propuesta arquitectónica no pasaba con tanta facilidad la comisión de calidad de la ciudad… Pero al final salió bien, fue para nosotros una obra seminal, fue extensamente publicada y nos puso un poco en el mapa en Barcelona.

 Viviendas Rambla Cataluña. Fermín Vázquez- b720

Viviendas Rambla Cataluña. Fermín Vázquez- b720

RM: Habéis colaborado con muchos arquitectos…

FV: Hemos colaborado con muchos, sí. Que es el resultado de algo absolutamente circunstancial, nunca planificado, o en gran parte circunstancial. Se daba la circunstancia de que en España se dio de repente una eclosión de búsqueda de marcas internacionales.

RM: Pero también es posible que tuviese que ver con el espíritu fundacional que has mencionado antes. Esa capacidad para generar un documento con un modelo que no era el habitual en España os colocaba a vosotros en una posición de clara ventaja…

Oficinas Indra. Fermín Vázquez- b720

Oficinas Indra. Fermín Vázquez- B720

FV: Creo que sí. Tenía que ver con cierta fiabilidad que transmitíamos, en cuanto que, a pesar de ser muy jóvenes, éramos capaces de entregar proyectos fiables, y conseguimos transmitir también, a aquellos arquitectos que habían sido atraídos a España para aportar su firma aquí, la sensación de que nosotros íbamos a ser capaces de mantener protegidos los objetivos arquitectónicos del proyecto. O sea, que éramos fiables para todo el mundo.

Creo que tenía que ver, por supuesto, con el entusiasmo de la juventud en gran parte, pero también con una actitud fundacional, que incluso nuestro nombre codificado transmite; nosotros creíamos que lo importante era la arquitectura que hacíamos, no nosotros.

La arquitectura era todo, no eran sólo los debates sobre la forma, sobre el espacio, sobre la luz,..que también por supuesto. La arquitectura era también aquel montón de papeles que tenían que permitir al carpintero o al metalista saber lo que tenía que hacer, y que no hiciera otra cosa sino aquello que tenía que hacer. Y ponerle un precio que diera tranquilidad a la persona que lo había encargado y que se jugaba mucho dinero. Y que además aquello transmitiera el objetivo general de una manera unívoca. Esa actitud, que era casi opuesta a la de las prima donas, implicaba que todo nos  parecía que era hacer arquitectura, todo era este trabajo fascinante que es hacer arquitectura. Y eso nos liberaba mucho, porque no estábamos obsesionados con hacer nuestra obra, sino con hacer arquitectura, hacerla compartida, incluso aunque estuviera bajo la firma de otros. Sobre todo porque tuvimos la suerte de trabajar con algunas firmas que admirábamos y que seguimos admirando mucho. Era fascinante trabajar a la manera de alguien, por ejemplo.

Era un ejercicio curioso, y muy liberador por otra parte. Por cierto, hay colegas ilustres con quienes no nos sentíamos capaces de trabajar. Hemos dicho bastantes noes a lo largo de nuestra trayectoria a gente muy conocida porque no nos hemos sentido capaces de colaborar fácilmente, lealmente, para hacer arquitecturas que tenemos la sensación de que no nos van a salir. Las circunstancias tuvieron que ver también. De repente hubo una demanda enorme, cuando haces un trabajo conocido de repente se convierte en un referente, y es difícil decir que no a un colega admirado…

Oficinas Indra. Fermín Vázquez- b720

Oficinas Indra. Fermín Vázquez- b720

RM: …y a un trabajo estimulante.

FV: Claro. Para nosotros fue asombroso y ocurrió en un tiempo record. El estudio B720 en el fondo había nacido relativamente tarde. Al menos yo como líder del proyecto no era un recién licenciado. Aunque los arquitectos tenemos el privilegio de ser jóvenes mucho tiempo.

Recuerdo divertido haber sido calificado públicamente como un joven arquitecto catalán, cuando no era ni lo uno ni lo otro.

Bueno, como decía, esto nos permitió en un tiempo asombrosamente corto adquirir una experiencia colosal. Viéndolo retrospectivamente, aunque yo no me consideraba tan joven en realidad sí que lo era. En cualquier caso, nos sentimos desde el principio con una capacidad enorme de idear cosas y de hacerlas realidad.  En un periodo de tiempo relativamente corto pasamos por experiencias singularísimas y extraordinarias; pasamos a hacer realidad muchos proyectos de arquitectura extraordinariamente exigentes e improbables. Fue una experiencia estupenda, como tener varias carreras profesionales superpuestas en una. Y desde luego nos dotó de un catálogo de herramientas metodológicas, intelectuales, asombrosas.

Torre Itaim. Fermín Vázquez- b720

Torre Itaim. Fermín Vázquez- b720

RM: Me decías antes que Brasil fue importante para vosotros…

FV: Mucho, mucho. Por una razón sencilla, y es que nos mantuvo muy ocupados cuando los encargos en España desaparecían. Y cuando digo ocupados me refiero a que durante estos años, muchos más de los que nadie se podía imaginar, mantuvimos una intensísima actividad profesional. Supuso además un intenso desafío intelectual, que empieza ahora, mucho tiempo después de realizado, a materializarse en proyectos construidos. Nos mantuvo durante los años de crisis en Europa muy ocupados en entender un nuevo contexto y en hacer propuestas a proyectos extremadamente complejos. Nos hemos enfrentado a proyectos a los que no nos habíamos enfrentado antes, no sólo porque están en un lugar distinto y en una cultura diferente lo que en sí mismo ya es apasionante…

RM: …pero también es difícil.

FV: Sí, muy difícil. Brasil es un país fascinante y asombroso.

RM: Cuesta mucho concretar las cosas…

Torre Itaim

FV: Bueno, las cosas son distintas. Como dice Jaime Lerner, mi amigo, mi socio, maestro para mí y para tantos, la prisa es amiga de la perfección en Brasil. Si no hay prisa las cosas acaban por no hacerse. En Brasil hacer se convierte en un objetivo en sí mismo. Algo que es casi radicalmente opuesto a la ortodoxia europea, al menos la mía que siempre he admirado y anhelado entornos de trabajo en los que dé tiempo a pensar mucho, antes de ponerse a hacer. Allí fue casi al contrario, deseas que te obliguen a hacer, porque eso quiere decir que las cosas están ocurriendo. Y si piensas demasiado es que probablemente la cosa no va a ocurrir. Pero aun así, tuvimos la suerte de tener que pensar proyectos fascinantes como el frente portuario de Porto Alegre – las obras empiezan ahora, por fin, muchísimo tiempo después. Era un problema urbano de primera índole y de gran escala. Pero luego también hicimos un masterplan para un nuevo barrio en Brasilia, que nos obligó a entender Brasil y Brasilia aún más; entender lo que fue el plano piloto de la Brasilia original; lo que fue el desarrollo de Brasilia, el natural, el espontáneo y el reglado; entender sus virtudes y sus fracasos. Brasilia en el fondo casi contiene el compendio de todo lo que es el proyecto contemporáneo brasileño, no sólo de la ciudad. Luego, por supuesto, encargos más convencionales, que tienen sus especificidades. El único proyecto construido hasta el momento es la torre de apartamentos Forma Itaim que da una idea de lo que es la verticalización de la ciudad de São Paulo.

RM: Con unas condiciones completamente distintas, porque es una torre muy esbelta que tiene una sola escalera…

FV: La esbeltez es considerable. Es interesante como en América la búsqueda de la altura, la rezonificación de los espacios urbanos, es muy diferente a la europea. Tiene una lógica distinta, que uno aprende a interpretar. Curiosamente nos llamaban mucho esperando respuestas diferentes. Nosotros hemos trabajado en Brasil en un momento dulce para ellos desde el punto de vista económico, pero no brillante desde el punto de vista arquitectónico. Era un poco triste ver la ausencia de continuidad con la admirable la arquitectura del racionalismo brasileño, que se ha producido estos años marcados por una compulsiva búsqueda de beneficio y un generalizado uso de lenguajes arquitectónicos muy vulgares. Ese aspecto era un poco chocante.

La presión del beneficio económico había dejado en la cuneta lo mejor de la arquitectura moderna brasileña, que es de lo mejor del mundo.

No es Brasil obviamente el único lugar donde es difícil hacer arquitectura, pero la modernidad brasileña fue tan brillante que nos resultó inesperado un conservadurismo que en otros contextos no nos hubiera sorprendido tanto. En todo caso Brasil es un gran país y estamos encantados de tener encargos allí.

Liceo Francés Barcelona. Fermín Vázquez- b720

Liceo Francés Barcelona. Fermín Vázquez- b720

RM: Qué nos puedes contar de los últimos proyectos que habéis realizado, el Liceo Francés…

FV: El Liceo Francés de Barcelona, para mí ha sido muy interesante por la metodología cartesiana de un cliente que era sensible, inteligente y bien organizado.

RM: Pero también muy exigente, muchas reuniones…

FV: Después de trabajar en Brasil, incluso en España, ha sido interesante ver el contraste. En cierto sentido lo sufres, porque te parece algo superfluo, pero a la vez te das cuenta de que es la gran ventaja para controlar el resultado. Para nosotros que, en general, nos gustan los procesos bien pensados desde un punto de vista metodológico, ha sido una experiencia muy buena. Para empezar, no ganamos el concurso con una idea de proyecto, lo cual me parece muy interesante; lo que se nos pidió no fue una propuesta sino el análisis exhaustivo de lo que habría que hacer y por qué.

Realmente hicimos un estudio extraordinariamente riguroso de las ventajas e inconvenientes de todas las posibles maneras de abordar el problema. Algo que para nosotros es muy habitual en la metodología de trabajo del estudio, porque no queremos ser intuitivos. Nuestro trabajo es una especie de visión escéptica de nuestras propias intuiciones. La intuición es esta especie de motor de este arquitecto que se considera artista y que no quiere contenerse. Nosotros somos más cautos, y no nos comprometemos demasiado pronto con ningún camino en particular sin estar seguros de haber hecho ciertos deberes. La AEFE (Agencia para la enseñanza del francés en el extranjero) realmente nos pedía los deberes, lo cual nos parecía estupendo: “díganos usted lo que se podría o no se podría hacer aquí, y por qué”. Entonces no tienes que ser persuasivo con una ocurrencia tuya. Obviamente la experiencia te da caminos y hace que tus intuiciones normalmente estén muy formadas, pero también te pueden engañar mucho. Planteamos de una manera muy rigurosa cuales eran las opciones, y señalamos varios caminos posibles, recomendables, y uno en concreto que a nosotros nos parecía que era el mejor.

Liceo Francés Barcelona. Fermín Vázquez- b720

Liceo Francés Barcelona. Fermín Vázquez- b720

Ganamos el concurso pero, curiosamente, se nos obligó a afinar aún más esa demostración. Al final nuestras recomendaciones previas acabaron confirmándose. Una decisión delicada, como la demolición de un edificio de principios del siglo XX, con un cierto carácter histórico y vinculado no solamente al tejido de la ciudad sino al tejido emocional de generaciones de estudiantes, se tomó con conocimiento de causa, con la seguridad de que era claramente lo mejor. Por lo demás, es también muy cartesiano. Es una máquina perfecta de resolver un programa funcional con los medios que se nos daban. Teníamos la sensación de dar más por menos; casi era imposible exprimir más aquel presupuesto; casi nos tenemos que sobreponer a nosotros mismos. Intentamos en cada proyecto, pensarlo y repensarlo desde el principio, darle propuestas nuevas.

Tenemos una visión con ciertas reservas sobre el color. Nos han salido –porque no es algo que queramos de una manera expresa – proyectos con color, y en este caso era más bien una demanda; estaba de una manera no expresa pero sí implícita en algunas de las reuniones entre las expectativas del cliente. Acabamos poniendo color porque era casi parte del programa, un deseo legítimo, que no nos sentíamos capaces de decepcionar. Esta respuesta del arquitecto que se rebela contra lo obvio me parece siempre de una vanidad innecesaria. Por otra parte, era un proyecto para construirlo en seco, porque había que construirlo en un tiempo muy limitado. Tenía que ser un mecano. No había tiempo, sólo un curso escolar y dos veranos. Todo estaba muy condicionado.

RM: ¿A qué proyecto le guardas un afecto especial?

FV: No lo sé. Siempre digo que es el último. El último es el que necesita todo el afecto. Hay un proyecto inacabado…tengo mucho afecto a un proyecto que nunca se ha ejecutado; una casa que quiero hacerme, que empecé antes de ser arquitecto, y que sigo haciéndola pero no la construyo nunca. Lo difícil no es sólo las ideas, sino que se conviertan en realidad. Es la gran diferencia, que la cosa se parezca a lo que querías hacer.

Mercat dels Encants. Fermín Vázquez- b720

Mercat dels Encants. Fermín Vázquez- b720

RM: ¿Y qué esperas de los próximos veinte años?

FV: Supongo que más de lo mismo. Yo siempre imaginé el estudio con vida propia, con esta cosa de la firma anglosajona que continúa en el tiempo. Me gustaría que el estudio siguiera más allá de la fundación; que el trabajo hecho, la manera de trabajar, la fiabilidad, la calidad de lo que sale del estudio le diera continuidad y no fuera algo dependiente de los fundadores; la permanencia del trabajo de grupo. Quizás tiene que ver con mis limitaciones poéticas. No sólo intento no ser esclavo de mis propias obsesiones, de mis deseos o mis gustos, sino que casi me dan miedo. Tengo cierta prevención por influir demasiado en los proyectos. Tengo la obligación del liderazgo conceptual de diseño de todo lo que hacemos en el estudio – comparto con muchos colegas esa pulsión por inventar propuestas que emocionen– pero por otro lado, vigilo con cierta prevención el pasarme de personal. Lo cual no quiere decir que no admire a muchos que lo hacen. De hecho no sólo lo admiro sino que lo agradezco. Hay muchas referencias que salen de pasiones personalísimas, de caligrafías irrepetibles. Quizás porque no la tengo, o la que tengo no la considero merecedora de imponerse demasiado, intento mantener un cierto nivel de contención a mis propias manías. Quizás sin mucho éxito porque luego cuando observo retrospectivamente lo que hemos hecho acabo notando que a pesar de todo estoy por ahí metido en todas partes. Afortunadamente no lo suficiente como para que marque demasiado una cierta manera de hacer. Ni para impedir que antes de esos veinte años que dices, pueda ser sustituido sin problema.

No creo, en cualquier caso, que ninguna seña de identidad que pueda encontrase en nuestra obra pueda calificarse como gratuita. Me incomoda mucho lo caprichoso, algo que me distancia de muchas firmas comerciales. Y lo digo sin sentido peyorativo, de hecho, defiendo mucho el rigor profesional de las firmas comerciales internacionales. Pero no es lo que nosotros queremos hacer. Me preocuparía deslizarnos en esa dirección, que aparezca esa especie de despersonalización resultado de estar sólo atento a las necesidades del cliente, que suelen ser, en muchos encargos privados, estricta y legítimamente económicas. Y como nosotros somos tan respetuosos de eso, tan conscientes de eso, que también somos conscientes de que eso no puede ser lo único. Creo que correríamos el riesgo de acabar traicionándonos a nosotros y traicionarse uno es traicionar a todo el mundo. Porque cabe esperar más, porque somos capaces de más.

El número 99 de la colección TC Cuadernos está dedicado a la producción de b720 – Fermín Vázquez.

Sobre el autor del artículo

Arquitecto. Director de la revista TC Cuadernos

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