Conversación con Manuel Cervantes, por Macías & Peredo.

“Hay gente que se pierde en la no obviedad, en tratar de ser originales. Cuando realmente ser originales es partir del origen de las cosas. Es en las obviedades del lugar de donde surge el proyecto de Avancer.”

Manuel Cervantes arquitecto. Torre Avancer
Torre Avancer. San Luis Potosí. México. © César Bejar

La conversación completa con Manuel Cervantes, su obra más reciente y los textos “La búsqueda del corazón en la razón de la arquitectura” de Ricardo Meri de la Maza y “La construcción del diseño” escrito por el propio autor de la monografía, se encuentran recogidos en la monografía TC Cuadernos 150. Una completa recopilación de casi 300 páginas con las principales obras de Cervantes entre 2011 y 2021, donde se recorre una arquitectura mexicana que dialoga entre lo local y lo moderno, reivindicando la empatía con el lugar.

A continuación facilitamos un avance de la conversación mantenida entre Manuel Cervantes, Salvador Macías y Magui Peredo:

Partiendo de una serie de conversaciones informales sobre el trabajo y las experiencias en los últimos años.

Manuel Cervantes: Siento que, en México en específico, ustedes han sido de los que más han trabajado en el tema de la cultura local como punto de partida para sus proyectos. Hay quien podría decir que es un regionalismo, no lo veo así. Lo veo como en la comida: estamos ante un momento de querer volver a comer lo tradicional de un lugar específico, y nos sorprendemos con la interpretación de eso. En México tienes a Elena Reygadas o a Enrique Olvera redescubriendo la cocina mexicana, volviendo a hacer cocina de autor con maíz y vegetales de la zona.

Salvador Macías: Así es, trabajar con las referencias más próximas, eso que descubrimos ambos con el trabajo de Bijoy Jain. Cuando vimos por primera vez su obra en alguna publicación, Magui y yo conectamos de nuevo con todo lo que habíamos visto siempre aquí, en Guadalajara. Fue como reconciliarnos con lo que es adecuado en nuestro contexto.
Nos recordó que la arquitectura, su complejidad y sofisticación no estaba en los materiales importados, nuevos, novedosos, sino en cómo trabajar con lo que tienes a la mano.

MC: Él nos enseñó que hay una diferencia entre la sofisticación y el refinamiento. No tiene que ver con el material sino cómo lo utilizas.
Ahora pasa en el cine, en la comida, en la ropa. Ahora vemos lino, en cortes sueltos y relajados de manufacturas locales y hechas a mano. Estamos viviendo un momento que tiene que ver con una respuesta de equilibrar la hiperglobalización.

SM: Recuerdo que tú trabajaste muy joven en un primer intento de hacer eso con el hotel Deseo en la península de Yucatán. Yo recuerdo que cuando conocí ese edificio, reconocí un intento de seguir siendo moderno, actual, contemporáneo, pero también por otro lado la idea de construir un diálogo con la arquitectura vernácula de la zona de Tulum y de Playa del Carmen. Recuerdo los barandales y celosías de palo torcido de la zona contrastando con el blanco puro del edificio de líneas rectas. Una mezcla muy interesante que genera la tensión de la irregularidad de esas varas torcidas con las esquinas perfectas de las losas que, por cierto, me recuerda a tus dibujos donde representas líneas rectas. Al hacerlas a mano toman una pequeña torsión e imperfección que los dotan de una calidez artesanal.

Recuerdo que ese edificio fue de las primeras arquitecturas contemporáneas en México que intentaban dialogar con las cosas del lugar, me recordó un poco lo que hacía el arquitecto español Antonio Jiménez Torrecillas.

MC: Ese fue el primer proyecto que diseñé en una escala mayor, además donde el tema de un hotel boutique permitía construir una búsqueda con el sitio.
Donde lo importante no eres sólo tú, eres tú en un sitio; tú reaccionando al sitio; tú intentando dialogar con él. Estamos quizá dejando de querer ser artistas, más bien ser como…

SM: ¿Unos traductores?

MC: Pues no sé si traductores, pero como coordinadores o más bien directores. Como los directores de cine, en el cine se trabaja con seres vivos, con actores y colaboradores. Hay que partir de entender y conocer lo que tienes a la mano y con eso trabajar.
Somos eso, tienes un equipo en el taller, tienes colaboradores, el estructurista, el paisajista, el de la iluminación, un cliente, la constructora…

Por ejemplo, si hablamos de nuestra propuesta del edificio de oficinas Avancer que hicimos juntos en San Luis Potosí. Todo empezó con un diálogo entre los 3, nosotros dábamos la dirección, pero igual había siempre alguien de nuestras oficinas que pasaba todo lo que rayábamos en limpio y daba orden, después llegaron el cliente, las autoridades y la construcción.

SM: Vete un poco más atrás, además de ser unos directores, las ideas de trabajar con un lugar en específico y de ahí partir para tomar decisiones son una premisa de ambas oficinas. A eso me refiero cuando hablo de tratar de traducir, o de interpretar el lugar. Creo que es algo que está muy presente en tu obra y que también es donde coincidimos y por lo que hemos podido trabajar juntos. Aunque en condiciones muy distintas, oficinas de distintas escalas, con colaboradores de distintas características, ciudades diferentes y educación distinta, sin embargo, hay una cosa que nos reúne que creo es la manera de intentar establecer un diálogo con el lugar. Y ahí, en Avancer, era claro: el desierto, las minas en ruinas y su infraestructura de acero oxidado y en algunas ocasiones abandonado, algo muy recurrente en el paisaje de San Luis Potosí.

MC: Claro, y también el encontrarnos esa roca en el suelo y ver el hormigón del tanque de agua preexistente del vecino que tiene el color del suelo del lugar. Ese tanque hecho con una gran sensibilidad al sitio también nos interesó a ambos, algo obvio pero bueno. Hay gente que se pierde en la no obviedad, en tratar de ser originales.

SM: Exactamente, cuando realmente ser originales es partir del origen de las cosas. Creo que eso que acabas de decir es fundamental en lo que nos reúne para poder hacer cosas juntos. Ponemos atención en las cosas obvias que parece que ya a nadie le interesan. Vemos cosas que a pocos ahora les interesa ver. Es en las obviedades del lugar de donde parten ambos trabajos y de donde surge el proyecto de Avancer.

MC: Al arquitecto lo relacionan con un personaje sinónimo de progreso, de cambio. Pienso que el ejercicio de la arquitectura no necesariamente pasa por ahí.

SM: Está mal entendida la idea de progreso. Parece que progreso es renunciar a todo lo que está en el lugar y apuesta más a ser lo global y universal. Creo que para ser universal se debe empezar por lo local.

MC: En resumen, la teoría del regionalismo crítico era una respuesta a la falta de identidad que prevalece en la arquitectura internacional. El mundo hoy está despertando a ver todo aquello que tiene que ver con raíces, cultura, simplicidad, no moverte tanto, localidad, etc. El mundo necesita un poco más de eso, ahora más que nunca: no viajar tanto en avión; no consumir tantos productos importados; piensa global, pero actúa local.

(…)

Esta entrevista puede verse íntegramente en el número monográfico dedicado al arquitecto Manuel Cervantes, TC Cuadernos 150 donde se recopilan 16 proyectos que muestran de forma desarrollada a nivel de fotografías, planos, textos y dibujos, lo mejor de la trayectoria del arquitecto.