Casa de Comidas · Castromonte · Óscar Miguel Ares

Castromonte, Valladolid, 2024  ·  Autor: Óscar Miguel Ares  ·  Fotografía: Gabriel Gallegos Alonso

Castromonte es un pueblo de poco más de trescientos habitantes, en la provincia de Valladolid. Desde hace varios años, el arquitecto vallisoletano Óscar Miguel Ares viene construyendo allí un catálogo discreto y coherente de equipamientos públicos: primero las piscinas municipales, ahora esta Casa de Comidas junto a la Plaza de la Constitución. No son encargos casuales. Son la materialización de un argumento que Ares lleva años desarrollando en su obra y que expuso con claridad en el manifiesto La España despoblada, que abre su monografía Óscar Miguel Ares. Arquitectura 2013-2023, publicada en la serie Prospectiva de TC Cuadernos: la arquitectura como acto político, como instrumento de justicia espacial, como respuesta al desequilibrio entre las ciudades y los pueblos que se quedan solos.

Casa de Comidas Castromonte Óscar Miguel Ares, vista aérea del municipio de Castromonte con la iglesia, Valladolid
Vista aérea de Castromonte con la Casa de Comidas y la iglesia de la Purísima Concepción. Foto: Gabriel Gallegos Alonso
Casa de Comidas Castromonte Óscar Miguel Ares, vista desde la Plaza de la Constitución entre los soportales
La Casa de Comidas vista desde la Plaza de la Constitución, entre los soportales y la iglesia. Foto: Gabriel Gallegos Alonso

El encargo tiene una lógica asistencial concreta: dar respuesta a la demanda de comidas de una población envejecida, bien a través de un servicio a domicilio o bien atendida directamente en el establecimiento. Es un edificio de programa sencillo y uso cotidiano, sin las ambiciones representativas de un ayuntamiento ni la escala de un centro cultural. Y sin embargo, Ares le da el mismo rango de atención que a cualquier otro proyecto: trabaja el emplazamiento, la estructura, la materialidad y la relación con la plaza con la misma exigencia que si fuera una obra de mayor envergadura.

El edificio se organiza en dos plantas. La baja funciona como cantina: sus puertas correderas en tres frentes permiten que el espacio interior se funda con la plaza en época estival, convirtiendo el bar en un espacio intermedio sin discontinuidad entre dentro y fuera. La planta primera alberga el comedor y el restaurante, con grandes ventanales que enmarcan las referencias visuales más próximas —en especial la torre de la Iglesia de la Purísima Concepción.

Casa de Comidas Castromonte Óscar Miguel Ares, fachada de piedra y planta baja acristalada, Castromonte Valladolid
Fachada principal a la plaza: planta baja acristalada y planta primera de piedra. Foto: Gabriel Gallegos Alonso
Casa de Comidas Castromonte Óscar Miguel Ares, vista lateral con la iglesia de la Purísima Concepción al fondo
Vista lateral del edificio con la torre de la Iglesia de la Purísima Concepción al fondo. Foto: Gabriel Gallegos Alonso

 

La decisión material es la más importante del proyecto. Ares no engaña con la tectónica: elige la piedra local obtenida de las eras del propio municipio, incluyendo piezas procedentes de derribos, conforme a esa lógica del aprovechamiento que siempre ha existido en los pueblos castellanos. Algunas piezas reciben una leve labra. Su colocación se realiza sobre muros guía interiores, ayudada por elementos prefabricados de hormigón elaborados a poco más de veinte kilómetros. Los áridos del hormigonado proceden de tierras próximas, lo que facilita que la masa se mimetice con la tonalidad rojiza del suelo de Castromonte.

El resultado es un edificio que no finge: la masa de la planta primera contrasta con la ligereza de la baja, más pronunciada cuando las correderas están abiertas. En planta, cuatro grandes pilares en cruz —formando una retícula soporte— sostienen las losas de hormigón visto y permiten dimensionar y segmentar libremente cada nivel en espacios continuos.

Casa de Comidas Castromonte Óscar Miguel Ares, detalle de fachada con piedra local y ventana horizontal
Detalle de fachada: piedra local sobre hormigón, ventana horizontal de la planta primera. Foto: Gabriel Gallegos Alonso

 

Casa de Comidas Castromonte Óscar Miguel Ares, axonometría contextual con el edificio abierto a la plaza
Axonometría contextual. El edificio abierto a la Plaza de la Constitución con las puertas de la cantina desplegadas

 

El interior de la planta baja tiene una sobriedad casi monástica. Los pilares en cruz articulan el espacio sin compartimentarlo: definen ámbitos sin cerrarlos, permitiendo que la luz entre desde los tres frentes acristalados y que el pueblo sea siempre visible desde cualquier punto de la cantina. La barra y los armarios están resueltos en madera clara, que contrasta con el hormigón de los pilares y el suelo continuo de piedra.

Casa de Comidas Castromonte Óscar Miguel Ares, interior de la cantina con vista a la iglesia a través de la puerta
Desde el interior de la cantina, la puerta abierta enmarca la torre de la iglesia. Foto: Gabriel Gallegos Alonso

 

Casa de Comidas Castromonte Óscar Miguel Ares, interior de la cantina con pilares en cruz y apertura a la plaza
El espacio de la cantina con los pilares en cruz y la apertura a la plaza. Foto: Gabriel Gallegos Alonso
Casa de Comidas Castromonte Óscar Miguel Ares, barra de madera y armarios encastrados entre pilares de hormigón
La barra de madera y los armarios encastrados entre los pilares. Foto: Gabriel Gallegos Alonso

En la planta primera, el comedor recibe luz cenital a través de un lucernario cuadrado recubierto de madera que perfora el forjado de hormigón. Las ventanas horizontales de la fachada enmarcan el pueblo como si fueran cuadros: desde la mesa del restaurante se ve la plaza, la iglesia, los tejados de teja curva, los campos al fondo. La relación con el exterior no es decorativa: es el argumento del proyecto. El edificio solo tiene sentido en Castromonte, con esta luz, con esta piedra, con estos vecinos.

Casa de Comidas Castromonte Óscar Miguel Ares, planta primera del comedor con lucernario cenital de madera
Planta primera del comedor con el lucernario cenital de madera. Foto: Gabriel Gallegos Alonso

 

Casa de Comidas Castromonte Óscar Miguel Ares, ventana panorámica del comedor con vistas al pueblo de Castromonte
La ventana horizontal del comedor enmarca el pueblo: tejados, plaza e iglesia. Foto: Gabriel Gallegos Alonso

Piedra y memoria, piedra e identidad, piedra y paisaje. Son los binomios que el propio Ares enuncia en la memoria del proyecto, y que resumen bien qué está haciendo en estos pueblos de la meseta: construir lugar, generar domesticidad, demostrar que la arquitectura contemporánea puede arraigarse en un territorio sin traicionarlo. La Casa de Comidas de Castromonte es un edificio pequeño. Pero es exactamente el tipo de edificio que necesita la España que se vacía.


Créditos
Autor: Óscar Miguel Ares
Dirección de ejecución: Javier Palomero Alonso
Colaboradores: Bárbara Arranz González, Eduardo Rodriguez Gallego, Judit Sigüenza Gonzalez, Luis de Hoyo Gómez-Pallete, Mar Férnandez Miguel, Daniel Vaquero Salinero
Promotor: Ayuntamiento de Castromonte
Ingeniería: GTM Ingenieros SL
Contrata: Polcubor SL
Fotografía: Gabriel Gallegos Alonso
Lugar: Plaza de la Constitución 3, Castromonte, Valladolid
Proyecto: 2020 · Ejecución: 2022-2024

Óscar Miguel Ares es autor de la monografía Óscar Miguel Ares. Arquitectura 2013-2023, publicada en la serie Prospectiva de TC Cuadernos. El volumen recoge una década de trabajo con textos de Jaume Prat, Anna y Eugeni Bach, y una entrevista con Santiago de Molina.

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