Jordi Badia: «Cualquier proceso creativo está relacionado con la memoria»

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Por  Juan María Moreno Segui, TC Cuadernos nº 80- Baas. Jordi Badía Arquitectura

Juan Mª Moreno Seguí
Detrás de toda obra construida subyace el mundo de las ideas que la hacen posible, de las intenciones y los recursos puestos en juego, una determinada forma de enfrentarse a los problemas, etc.
Me parece oportuno y útil, en este sentido, reflexionar aquí sobre algunas de las bases que sustentan tu arquitectura como complemento al conocimiento que el lector puede adquirir mediante un acercamiento directo a la obra construida.
Mirando el conjunto de la producción de BAAS se advierte un fuerte carácter unitario que, sin duda, se configura a base de elecciones y renuncias. Uno sabe lo que quiere y lo que no quiere, al menos lo va sabiendo progresivamente.
Cuando se elabora la arquitectura en equipo uno de los aspectos más difíciles es, sin duda, el de mantener un cierto grado de coherencia que garantice que el producto final presenta la fuerza expresiva de lo unitario. Parece ser que tu arquitectura es un producto de esas características, una labor de equipo. ¿Cómo lo hacéis? ¿Qué mecanismos ponéis en marcha y que dificultades se encuentran para esa labor de equipo?

Jordi Badia Baas Arquitectes

Jordi Badia Baas Arquitectes

 

Jordi Badía
Creo que estarás de acuerdo conmigo en que la arquitectura como profesión ha sufrido una gran transformación en los últimos años. La mayoría de pequeños estudios que desarrollaban una actividad casi artesanal han tenido que reconvertirse en equipos de trabajo capaces de responder a las nuevas exigencias de los nuevos tiempos. En estos momentos es impensable el desarrollo de la documentación que implica un proyecto de ejecución de un edificio de tamaño medio por parte de un solo arquitecto, de la misma manera que sería impensable hacerlo sin el soporte informático. El gran reto ha sido para la mayoría de los estudios no perder frescura ni creatividad en este proceso y mantener la misma calidad.
En nuestro caso, BAAS se concibió desde el origen como un equipo para adaptarse a esa nueva situación y desde el primer día hemos sabido aprovechar el gran potencial que da la suma de diferentes profesionales e ideas. Siempre hemos defendido la autoría compartida y por esa razón el estudio tiene un nombre que no es el mío, para dar cabida y mostrar de manera explícita el carácter colectivo de los proyectos. Los proyectos nacen siempre del análisis exhaustivo del lugar y de las necesidades y todas las propuestas son discutidas y debatidas por todo el equipo y a mí me parece que este modelo garantiza una calidad que va más allá de la inspiración o el talento de una sola persona. Como tú bien apuntas, el riesgo de un equipo de estas características es perder la coherencia entre los diferentes proyectos pero esto no ocurre porque yo estoy implicado en todos ellos desde los primeros trazos, soy por así decirlo el denominador común a todos ellos.

Juan Mª Moreno Seguí
Me da la sensación de que cada una de vuestras piezas de arquitectura está desarrollada como un icono que representa determinado concepto arquitectónico, a menudo directamente emparentado con obras o lugares que os han impresionado. ¿Hasta que punto esto es así?

Jordi Badía
Cualquier proceso creativo está relacionado con la memoria, aunque a veces no seamos conscientes de ello. Nuestros recuerdos, obviamente distintos en cada uno de nosotros, nos predisponen para encontrar la respuesta que creemos adecuada a cada situación. Por eso existen tantas arquitecturas distintas, porque no hay dos personas iguales. El “background” que tenemos cada uno de nosotros basado en nuestra educación, nuestras relaciones, las experiencias acumuladas por viajes, lecturas e intereses personales, influye directamente en nuestra manera de entender un proyecto.
Seria absurdo emprender un proyecto sin tener en cuenta las experiencias anteriores de otros arquitectos que se han enfrentado al mismo tema o lugar. Es inevitable que cuando hablemos de escuelas o niños aparezcan automáticamente en la memoria de todos nosotros las imágenes de Hertzberger, o Aldo van Eyck, o que cuando alguien hable de viviendas todavía quede en la cabeza el recuerdo de la Unité de Habitation de Le Corbusier, o que cuando tengamos que proyectar un auditorio la primera imagen sea el edificio de Scharoun. De la misma manera aparecen otro tipo de influencias no tan relacionadas directamente con la arquitectura, pero que están ahí, en nuestra cabeza y que en mi caso son muy heterogéneas y casuales.
Sí que es cierto que nuestra manera de entender el proceso proyectual exige un argumento, un leif-motiv que nos ayude a avanzar en el desarrollo, pero que siempre pretendemos que no sea subjetivo, sino más bien lógico.

Juan Mª Moreno Seguí
No obstante supongo que no todas las decisiones de proyecto obedecen con claridad a esa lógica. El subconsciente, seguramente, va mezclado en ello e incorpora aspectos difícilmente racionalizables. ¿Que papel le asignas en tu arquitectura a lo sensible? ¿Hasta que punto te interesa provocar en aquel que vive tu arquitectura el estimulo de su yo emocional más que el racional?

Jordi Badía
Es cierto. La lógica por sí sola no es capaz de conmovernos y a mí me interesa la arquitectura que emociona. Pero el sentido común ayuda a iniciar el proceso de trabajo. Creo que un buen proyecto de arquitectura es aquel que resuelve de manera ingeniosa un programa o un lugar, de manera que a partir de entonces la visión de ese lugar sea ya inevitablemente distinta, y mejor.
Ingenioso es un adjetivo que me gusta aplicado a la arquitectura, porque habla de sentido común y es un concepto objetivo y por lo tanto compartido por todos. También me gusta que la arquitectura sea adecuada, porque significa que encajará bien en el lugar y para el uso al que ha sido destinada y de esta forma se alejan imágenes demasiado frívolas que con frecuencia la sociedad tiene de los arquitectos. Pero una actitud tan prosaica no es suficiente en la arquitectura. Los edificios necesitan un “alma”, deben comunicar sentimientos, y muchas
veces durante todo el proceso de creación de un proyecto vamos buscando esa expresividad ayudándonos de ejemplos, porque sencillamente es más fácil comprender conceptos abstractos mediante imágenes concretas. De esta manera aparece, por ejemplo, la fascinación ante el optimismo de Oteiza sobre el concepto de la muerte tomada del texto que acompañaba el proyecto del Cementerio Mítico Vasco y que usamos como concepto en el proyecto del Tanatorio de Terrassa que se concretaba en ese blanco quemado que inunda el edificio y que recuerda algunas películas de los años 70, donde para representar el cielo que alberga a todas las almas se optaba por quemar la imagen y el color blanco inundaba la pantalla.
Pero en realidad, esa búsqueda de lo sensible se hace más patente en el Tanatorio de León donde buscábamos alejarnos de otros edificios de las mismas características que eran excesivamente fríos y funcionales. Recuerdo que en los primeros días trabajando en el concurso nuestra reflexión era que en un momento en el que la sociedad había perdido gran parte de su espiritualidad con el abandono masivo de las iglesias, nosotros debíamos recuperar ese espíritu sensible por lo menos en el momento de la despedida ante la muerte. Creíamos que nuestro referente debían ser las iglesias y no los hospitales, y por ello el edifico es de hormigón, porque sencillamente no podría ser construido con otro material, y por ello también esa referencia del edificio a enterrarse, a convertir el acceso con la rampa que se va hundiendo es todo un ritual que te sumerge en esa tesitura sensible requerida.

Juan Mª Moreno Seguí
Insistiendo en este tema de los aspectos de la arquitectura que a menudo escapan, en cierto modo, del control de quien está proyectando o por lo menos no son un producto exacto y univoco respecto a las intenciones racionales puestas en juego. Quiero pensar que en toda obra construida hay un componente que acaba sorprendiendo incluso a quien la ha concebido. El edificio, mientras se construye, se va dotando como de una vida propia y nos ofrece aspectos que nosotros no le hemos pedido. Esto hace de la construcción un verdadero tiempo de proyecto, una prolongación del mismo y demanda de los creadores la habilidad de saber escuchar al edificio. ¿Hasta que punto las obras que hacéis os descubren una vez construidas e incluso mientras se construyen, cosas no pensadas, no proyectadas? ¿Que grado de autonomía, por decirlo así, le otorgáis al edificio respecto al proyectista?

Jordi Badía
El edificio tiene una vida propia que empieza el mismo día que terminas de construirlo. Que esa vida enriquezca al edificio o se vea coartada por él depende en buena medida del acierto de la propuesta. Ciertas arquitecturas demasiado radicales en su diseño pueden llegar a afectar seriamente las actividades que en él se producen o la polivalencia de su uso futuro y no me interesan. En algunas propuestas, como en el de la escuela de Granollers por ejemplo, éste es un tema que nos preocupó desde el inicio. Teníamos experiencias anteriores con otras escuelas que habíamos diseñado donde a pesar de haber logrado imágenes interesantes no habíamos conseguido un “alma”, por así decirlo, que cualificara los interiores y sus actividades. Por esta razón nos fijábamos en las fotografías de las arquitecturas de Aldo van Eyck y Hertzberger siempre pobladas de niños. El proyecto de Granollers partió de esas fotografías, buscando obsesivamente espacios y rincones capaces de crear actividad humana. La belleza, si es que existe, aparece luego de manera natural como consecuencia de la expresividad de la propuesta, pero no intenta imponerse en ningún caso al usuario.

Casa con Patio

Juan Mª Moreno Seguí
En los últimos tiempos se ha agudizado la influencia gráfica de las arquitecturas de unas latitudes a otras apoyada por los medios de difusión, hoy tan globalizantes, y en especial por las revistas de arquitectura. Este fenómeno ha llevado, a menudo, a implantar arquitecturas desarraigadas que se han comportado mal por cuanto eran extrañas a la realidad física y cultural del sitio. Es paradigmático, en nuestro caso, como el dominio de estos medios de difusión por la cultura anglosajona ha tenido como consecuencia, en ocasiones, la adopción de modelos nórdicos ignorando los de otras latitudes (ciertas zonas de América del Sur por ejemplo) más cercanas culturalmente a nosotros. En tu caso, el recurso habitual al patio, ¿Puede entenderse como una toma de postura en este sentido?

Jordi Badía
El patio forma parte de nuestra cultura arquitectónica mediterránea. Para mí además es un elemento extraordinariamente útil en climas calurosos como el nuestro. El patio actúa como atemperador climático natural. En invierno el espacio cerrado se calienta y transmite su calor a la casa, en verano, cubierto con una lona refresca y ventila. Si además se complementa con olor, como el azahar o la lavanda su efecto es impresionante. Desde un punto de vista arquitectónico además permite una cierta introspección, una vista sobre sí misma de la casa, y esto es muy importante cuando el entorno construido está demasiado cercano. En cuanto a la influencia globalizadora de otras culturas a la que te refieres me parece inevitable y no tengo una actitud beligerante hacia esta situación.
Forma parte de nuestro mundo contemporáneo donde la influencia de los medios ha propiciado el conocimiento masivo de todo tipo de imágenes, y está claro que desde un punto de vista mediático cuando más exagerada sea la arquitectura más interés obtendrá. Además, me parece que la voluntad de ser contemporáneo es intrínseca a la arquitectura puesto que ésta debe ser reflejo del momento en el que nos ha tocado vivir. Por ello, creo que no me corresponde satanizar esas imágenes aunque muchas de ellas por supuesto no las comparta. Es sintomático que los fundadores de la arquitectura moderna se preocuparan especialmente por la vivienda social y que en cambio los arquitectos estrella contemporáneos dirijan sus intereses hacia las tiendas de lujo de Prada.
Pero me parece que estamos en un momento interesante de inflexión del péndulo y la sociedad empieza a reclamar de los arquitectos una sensibilidad mayor hacia comportamientos más éticos, que por otra parte habían formado parte siempre del Movimiento Moderno. Recientemente empiezan a aparecer otro tipo de sensibilidades en algunas arquitecturas un poco hastiadas de esas imágenes y que pretenden entroncar la arquitectura otra vez con sus raíces, basadas en la eficiencia urbana, constructiva y energética y en el respeto a la tradición.

Juan Mª Moreno Seguí
Es cierto, como dices, que tanto la casa CH como el edificio judicial utilizan recursos para despegarse del terreno, pero en realidad a mi me parece que este es un recurso más genérico en tu obra, lo he observado en otros proyectos como ambos tanatorios, Garcilaso, Granollers, Cerdanyola, Can Domenge … e incluso, si bien lo miramos, en Layetana y Lyon. En otros es la propia materialidad de la planta baja la que permite el despegue de la parte que queda sobre ella. Estoy de acuerdo que este recurso no implica, en modo alguno, insensibilidad hacia el medio topográfico. Yo lo interpreto más bien en clave de diálogo naturaleza–artificio. Algo así como querer preservar la pureza y rotundidad de la pieza que se deposita conservando su lectura autónoma para reforzar así el dialogo con la topografía heredada. De este modo, sin duda, se potencian mutuamente. El edificio refuerza la lectura de la topografía y esta la rotundidad formal, la pureza formal de la pieza. Es un recurso de gran eficacia formal. ¿No se si lo ves así o contiene otros valores, otras intenciones para tu manera de entender la arquitectura?

Jordi Badía
Me parece que lo has definido de manera excelente.

Casa MR- Premià de Mar

Casa MR- Premià de Mar

Juan Mª Moreno Seguí
De todas maneras, este “oscuro de contacto”, esta línea de sombra que, a mi entender, es una constante en todas aquellas arquitecturas que aprecian la pureza extrema y el establecer el discurso arquitectónico con las mínimas palabras necesarias (y que siempre odian la cultura del tapajuntas) en tu caso puede adscribirse también al diálogo de los complementarios que tan buenos resultados ha dado en toda la historia de las expresiones artísticas.
Me llama la atención el fuerte diálogo vertical-horizontal que manejas en Lyon, o en Granollers, la oposición entre blanco y negro en muchas de tus obras por el recurso a la madera oscura, etc. En este sentido es una pieza singular la casa MR en Premiá de Mar que en su minúscula fachada es capaz de aunar no solo esos dos diálogos ya comentados sino incluso un tercer contraste gruesodelgado gracias a las ventanas cajón. Me gustaría escuchar tu comentario a este proyecto en Premiá.

Jordi Badía
El proyecto de Premià parte de la preocupación al ver como las nuevas construcciones del pueblo, a pesar de respetar la altura, no respetaban la morfología y la tradición constructiva histórica del lugar y empobrecían enormemente el espacio urbano. La vivienda de Premià pretendía demostrar que un proyecto puede ser respetuoso con el entorno en colores, materiales y composición y no renunciar a una arquitectura potente y personal.
Por eso la vivienda es blanca y el zócalo de madera es verde. Porque estos son los colores con los que históricamente se ha construido el pueblo y la repetición de esos colores en la mayoría de viviendas le ha dado un carácter y homogeneidad que ahora puede perder. Yo siempre he pensado, y así lo he expresado muchas veces en el estudio o en la universidad, que un arquitecto no es nadie para escoger un color. El color debe ser la consecuencia de un proceso de comprensión del lugar y una actitud que a veces es necesario que sea mimética y otras de contraste.
Las ventanas cajón surgen de un problema concreto: las vistas al mar coinciden con la carretera nacional. Esas orejeras permiten fijarse en las vistas lejanas y suavizan en enorme medida el ruido e impacto de la carretera. Pero sí que es cierto que todo ello aparece en una composición basada en los contrastes de claro y oscuro y que enfatiza su abstracción en el tratamiento del zócalo que cuando está cerrado esconde puertas y celosía en una imagen insólita de un edificio sin entrada. Pero todo esto es secundario, más personal.

Juan Mª Moreno Seguí
Cuando se observa la propuesta para el edificio judicial en Santa Coloma de Gramanet le viene inevitablemente a uno la imagen tan característica del Gobierno Civil de Tarragona de Alejandro de la Sota. El análisis de las plantas, sin embargo, nos revela una forma de ordenar los espacios más rigurosa que en aquél. Sin duda uno va haciendo su propia forma de entender la arquitectura a base de influencias externas de todo tipo que implican ciertas adhesiones, entre las cuales, obviamente, figuran otros arquitectos. Uno elige más o menos sus maestros. ¿Es que Alejandro de la Sota sería uno de ellos?

Jordi Badía
Por supuesto, creo que Alejandro de la Sota ejerció una gran influencia en todos los arquitectos de mi generación, pero tengo un gran número de referencias que aparecen y desaparecen en función del proyecto en el que estamos trabajando. Por supuesto, tal como tú indicas, en el proyecto de Santa Coloma, esa referencia existe y subyace en esa búsqueda del edificio singular que pedía ese emplazamiento.

Tanatorio de León

Tanatorio de León

Juan Mª Moreno Seguí
El Tanatorio de León, tan silencioso, nos ofrece, sin embargo, el grupo escultórico de los lucernarios que, tal vez por ello, se constituyen en protagonistas de la escena y ofrecen como un movimiento de baile en busca de la luz. Diríase que representan como la descomposición estroboscópica del movimiento de un lucernario programado para seguir al sol.
¿Que valor otorgas a la luz en el espacio arquitectónico que concibes?

Jordi Badía
En este caso concreto que mencionas es evidente esa búsqueda de la luz, no sólo como elemento natural de iluminación sino más bien como elemento simbólico en una capilla dedicada a la oración. Por otra parte había una cierta necesidad de que no todo el edificio estuviera enterrado, sino que algo emergiera, que lo hiciera visible.
Me parece obvio que el trabajo de cualquier arquitecto está siempre relacionado con la luz, y en nuestro clima casi siempre está orientado a como tamizarla, a bajar esa intensidad que demasiadas veces se convierte en un problema. Hay proyectos enteros que a veces parten de cómo va a incidir la luz en ellos, como por ejemplo en el edificio judicial de Sant Boi que estamos terminando. Esas inmensas piezas de hormigón que construyen la fachada, a diferentes distancias y con diferentes inclinaciones convierten el edificio en un volumen en constante cambio, como una tela tornasolada que va cambiando de color en función de la luz y el ángulo de visión. En el estudio estamos fascinados con el papel que ejerce la piel sobre él, convirtiéndolo en un edificio completamente opaco desde el exterior en la mayoría de los ángulos de acercamiento y con una transparencia enorme en la cercanía y desde el interior. Una alegoría a la imagen que debería ofrecer la Justicia, sobria y severa, pero transparente a la vez y cercana al ciudadano.
En este proyecto buscábamos una componente vertical, que pudiera presidir y ordenar la plaza. Hay muy pocos casos de juzgados en nuestras ciudades que presidan un espacio público y no debería ser así.
Habitualmente, en nuestros pueblos y ciudades las plazas importantes están presididas por ayuntamientos o iglesias y ésta era una gran oportunidad para acercar la Justicia a la ciudadanía. Para nosotros esa plaza era la parte más importante del proyecto y ha sido una pena que no hayamos podido influir en su diseño, porque éste muy probablemente va a influir en la percepción del edificio y en su uso probablemente. La plaza, entendida como ágora, caracteriza al edificio, que hubiera sido muy distinto colocado dando frente a una calle. Este espacio se va a convertir en el verdadero vestíbulo público del edificio judicial y por su relación con la rambla peatonal y la plaza del Ayuntamiento tiene un potencial enorme como foco urbano.
Uno de los temas que me interesan más en este momento tanto en el estudio como en mi faceta docente es la capacidad de construir espacio urbano con la arquitectura y este edificio es un ejemplo de estos intereses. Cuando trabajamos en el estudio en los primeros dibujos preliminares del emplazamiento de un proyecto siempre recuerdo alguno de los comentarios de mi padre, pintor de profesión, en el dibujo al natural de la forma humana: “Dibuja el vacío, observa sus proporciones, el espacio vacío entre las piernas o el que dibuja el brazo con el cuerpo conformará el lleno de manera más certera.” Pienso que en arquitectura se trata de lo mismo, casi siempre es más importante el negativo que deja el edificio como espacio público que su propio volumen.
Tengo una auténtica obsesión para que todos los dibujos del proyecto incorporen siempre el emplazamiento, comprobando en cada una de las plantas, en cada uno de los alzados cual es el espacio urbano que conforman, porque esa será la verdadera calidad de su arquitectura. La arquitectura es la materia con el que se construyen las ciudades y por ello nuestro trabajo es de una gran responsabilidad, aunque la mayoría de nuestros clientes tanto públicos como privados no lo perciba. Tal como alguien mencionó una vez: “la arquitectura es la única profesión donde se intenta siempre dar liebre por gato”.

Juan Mª Moreno Seguí, 2007

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