El punto de vista del arquitecto, por Jaume Prat

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El TC nº144, monografía que recorre la última década de BAAS arquitectura, recoge el análisis crítico de Jaume Prat “el punto de vista del arquitecto”.

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Facultad de Radio y Televisión, Katowice. BAAS Arquitectura. © Adriá Goula

Jaume Prat, arquitecto y escritor sobre crítica arquitectónica, ha redactado el artículo “el punto de vista del arquitecto” para la nueva monografía de BAAS arquitectura. A continuación ofrecemos el texto que recoge el nº144 de TC Cuadernos, un análisis crítico de La Facultad de Radio y Televisión de Katowice, obra de Jordi Badía.

El punto de vista del arquitecto.
Jaume Prat

Katowice, la capital de Silesia, Polonia, visibiliza en su centro dos maneras opuestas de entender la ciudad. Al norte está la ciudad planificada, organizada, eficiente, moderna, jerarquizada, científica, y al sur está la ciudad orgánica, caótica, la ciudad viva donde el espacio debe negociarse a cada instante entre sus diversos habitantes, que usan calles, plazas y otros espacios urbanos que se sitúan en medio, formando un conjunto amable (no exento de una cierta tensión, sin embargo), vivo, vibrante y variado en sus contrastes entre fincas teñidas del negro del carbón que habla del pasado industrial de la ciudad, vacíos urbanos, piezas más o menos afortunadas del periodo comunista y edificios modernos que han tenido el buen sentido de seguir conformando calle. Más o menos.

En medio de este panorama se coloca un organismo que une las dos partes de la ciudad: la universidad, que emplaza la mayoría de sus edificios al norte, exentos, en contacto con el sector cultural, los hoteles y los centros de negocios y que deja algunas piezas dentro del casco antiguo creando una especie de campus en una posición ciertamente interesante de bisagra entre los dos conceptos de ciudad, abrazando y cosiendo el casco antiguo y el sector moderno.

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Fotografía Katowice, capital de Silesia. Polonia

La Facultad de Radio y Televisión de Katowice (WRITV) es un edificio público de tamaño considerable. Lo ocupan unos 500 alumnos necesitados de aulas convencionales, aulas especializadas, talleres, platós, una administración, una biblioteca y, obviamente, un cine de buen tamaño. Esta Facultad juega un papel relevante dentro del campus. Se emplaza en una manzana limítrofe del casco antiguo con el sector moderno en una calle que tiene como final un gran equipamiento que contiene un centro de información científica y una biblioteca académica, el CINIMA, obra del estudio polaco HS99, que se desarrolla en bandas programáticas paralelas al eje de la calle creando una interesante sala de pasos perdidos que ha pasado a sumarse a la lista de espacios públicos de la ciudad. Esta sala de pasos perdidos es perfectamente visible desde el acceso de la Facultad de Radio y Televisión. Los dos equipamientos forman un sistema con potencial suficiente como para suturar las dos partes de la ciudad con tan sólo ligeras modificaciones del espacio urbano, concentrando toda la voluntad urbana del gran campus en tan sólo dos edificios.

Detengámonos ahora en la Facultad de Radio y Televisión, un edificio obra de Jordi Badia / BAAS asociado con los estudios polacos Gruppa 5 y Maleccy.

La calle Pawla, donde se ubica la escuela, es una calle-corredor de directriz norte-sur ubicada entre dos vías de mayor importancia, que en Katowice suelen correr de este a oeste. La calle da acceso a múltiples patios interiores de edificios de vivienda. El patio interior es clave para entender la ciudad tradicional del noreste de Europa, con una jerarquía de espacios públicos y semipúblicos muy rica si la comparamos con la oposición calle pública-vivienda privada propia de ciudades ubicadas más al sur. Los patios interiores, de acceso franco desde la calle, son una pieza de espacio público propiedad de una comunidad de vecinos por donde respiran buena parte de las viviendas. La parcela donde se ubica la escuela, casi en el centro geométrico de la manzana, es producto del derribo de una serie de edificios con alineación a la calle conformados por crujías estrechas que alimentaban patios interiores como los que acabo de mencionar. En medio quedó un pequeño edificio industrial de planta baja y piso, de tan sólo cuatro crujías de largo, destinado a la picota.

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Fotografía Katowice, capital de Silesia. Polonia

La decisión de conservar este rastro urbano aparentemente anodino marca el proyecto.

Si el edificio existente está alineado con la calle, la facultad también lo deberá estar. Si el edificio, y todo lo que había en el lugar, respiraba a través de patios interiores, el nuevo edificio también lo hará. La continuidad de la trama urbana tradicional es total en el nuevo equipamiento. En cierto modo, y no será la última vez que lo mencione en este artículo, el edificio es un simple ejercicio de sustitución que, de cara a la ciudad, funciona exactamente igual como había funcionado todo lo que había previamente en el lugar. Pero hay un programa que cumplir que requiere de aulas y espacios de circulación amplios para funcionar, y que se distribuye de una manera natural y armónica aprovechado la verdadera magnitud del solar al ubicarse sobre el edificio existente. No es difícil concebir, pues, este primer nivel sobre el edificio existente como el origen de replanteo del conjunto, y la sección, vista la claridad en planta del resultado, como el documento imprescindible para entender el proyecto, que sorprende por la naturalidad de su inserción.

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Planta baja Facultad de Radio y Televisión.

El equipamiento encaja tan perfectamente en el lugar que es como si no se hubiese hecho nada.

Como si hubiese estado allá desde que se conformó la propia manzana. Esta voluntad de afirmación es la que ha llevado a una sección tan sutil, tan orgánica en su modulación, conformando las diversas barreras entre los patios interiores, tres en total, el casi-claustro central y dos secundarios formando un sistema que recoge, interconecta y amplía la trama urbana existente, relacionando la facultad con los edificios de vivienda circundante. La sección, que dispone cuerpos de diversa altura entre estos patios, permite entender la pieza construida como una especie de contramolde que ha servido para dar sentido y continuidad al sistema de patios interiores de la manzana. Es el vacío lo que se ha amoldado. No el lleno. La medida considerable del edificio ha ayudado a esto gracias a la capacidad de influencia de una masa tan grande sobre el resto de la manzana. Este espacio público se conecta con la calle a través de los vacíos que deja la nueva construcción, que no llega a tocar el suelo, dejando el edificio existente como único soporte virtual del conjunto. Si el origen de replanteo de la construcción es la planta sobre el edificio existente es lógico que este nuevo cuerpo no llegue jamás a tocar el suelo. Este vacío bajo la masa del edificio nuevo relaciona los patios con la calle convirtiéndolos en una misma cosa. La transición entre estos espacios es la más gradual y armónica de toda la calle, y probablemente de toda la ciudad. Volveremos a esto más tarde, porque primero quiero terminar de comentar la voluntad de conseguir que parezca que el edificio haya estado allí desde siempre.

La clave para rematar esta inserción es la elección del material principal: un ladrillo macizo manual cocido en un horno de carbón. El mismo ladrillo macizo manual que ha construido gran parte de los edificios de Katowice. El tratamiento del ladrillo escogido recoge el reto de conseguir que el edificio nuevo y el viejo apenas se diferencien. Las trazas tienen que ser las mismas. La volumetría, extruida del edificio de viviendas más alto con el que la facultad se conecta por el norte, se come claramente la preexistencia, tratándose con una celosía de la misma cerámica cocida con carbón que esconde y uniformiza lo que haya detrás (predominantemente vidrio) y busca esta fusión con el entorno. La composición de la fachada es muy sencilla: la celosía da el carácter masivo. El edificio existente, su personalidad. Los vacíos marcan la entrada. Ya está.

Jaume Prat BAAS Arquitectura

Facultad de Radio y Televisión, Katowice. BAAS Arquitectura. © Adriá Goula

El color oscuro de la cerámica, las irregularidades provocadas por la exposición directa al fuego, el hollín vitrificado, su disposición en un aparejo de petaca, el más flexible y frágil posible que exige una gran precisión en obra para que las filas verticales queden continuas en un aparejo que da una gran homogeneidad al muro; todo ello aprovecha la irregularidad y la vibración de la pieza pequeña permitiendo que destaque la masa, el volumen, las preexistencias y las relaciones con el entorno por encima de todo. Este uso del ladrillo no se ha limitado a la fachada, extendiéndose literalmente por donde sea que haya sido posible: paredes y fachadas interiores, pavimentos, antepechos, cielos rasos y algún mobiliario. Y es este uso indiscriminado del material lo que nos da una de las claves principales para entender la intervención: una relación dentro-fuera completamente diferente a la que se suele producir en el resto de edificios de la ciudad, sean equipamientos o viviendas.

La arquitectura existente de la zona tiende a diferenciar muy bien los interiores de los exteriores, así como los diversos elementos que conforman estas arquitecturas y sus transiciones. Una fachada es una fachada y separa un dentro de un fuera. Los patios interiores tienen condición de espacio exterior, pero su acceso se produce a través de un espacio de transición con condición de interior, enyesado, decorado y modulado como tal. No es así en la facultad. La facultad trata los interiores como exteriores, produciéndose no tanto una indiferenciación como una profundidad de relaciones inédita en la ciudad. Es decir: todo el espacio interior se debe a un exterior al que se conecta visualmente y le debe su medida virtual. Esto sucede casi en cualquier lado donde sea posible: en los despachos que sólo dejan de ser calle por la presencia de la celosía (cuando estamos dentro es casi como si la fachada se arrugase para acogernos), en las clases, en los espacios de circulación. Sólo son interiores puros el cine, los platós y la biblioteca, que vacía, se apropia y da sentido al edificio industrial existente. El resto de los espacios están volcados afuera con tal potencia que en muchos momentos de la visita pensé que el edificio de la facultad no es propiamente un edificio, sino un mecanismo de condicionamiento del espacio urbano para que éste pueda tener un uso docente. Lo que da al espacio su atmósfera tan particular: una celebración no de la calle, no de los patios interiores, sino de toda la ciudad. Este no es exactamente un proyecto polaco. Es un proyecto dibujado por alguien enamorado de Polonia. Es una celebración de Katowice, y, a través de ella, una propuesta de uso del espacio urbano diferente a la acostumbrada. Diferente y exitosa, como se puede comprobar preguntando a los que usan el edificio, que destacan esta oportunidad de «vivir hacia afuera» (incluso en invierno) de una manera diferente a la que se encuentran en casa.

Jaume Prat BAAS Arquitectura

Facultad de Radio y Televisión, Katowice. BAAS Arquitectura. © Adriá Goula

El célebre cineasta Krzysztof Kieslowski enseñó dirección y escritura de guiones en esta Facultad de Radio y Televisión de Katowice entre 1979 y 1982 y la facultad ha sido bautizada con su nombre. Kieslowski fue un cineasta que amó la ciudad, el espacio urbano, la vida en los patios interiores de manzana y los retrató maravillosamente. Este nuevo edificio es, quizás, el mejor homenaje que se le pueda hacer.

Texto de Jaume Prat, publicado en el nº144 TC Cuadernos: monografía de BAAS Arquitectura.

BAAS Arquitectura

Páginas 178-179. TC nº 144: BAAS Arquitectura

BAAS Arquietctura

Páginas 54-55. TC nº 144: BAAS Arquitectura

Si te ha gustado el artículo de Jaume Prat sobre la obra de BAAS Arquitectura y quieres conocer más sobre la arquitectura del estudio de Jordi Badía puedes consultar el nº144 de TC Cuadernos. En esta monografía encontrarás una recopilación de los mejores proyectos de la última década del estudio barcelonés.

Por último, para tener la obra completa de BAAS Arquitectura, puedes consultar el nº80 de TC Cuadernos. La primera monografía de Jordi Badía donde encontrarás todos los planos, imágenes y detalles constructivos de edificios como el Edificio Judicial Sant Boi de Llobregat o el Tanatorio Municipal de León.

 

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