Carlos Martí: Atando Cabos… (IV)

Desde Brasil p.1

Conversaciones con Carlos

Carla Zollinger, Octubre de 2020

La visita que teníamos planeada hacer a Carlos Martí en los primeros meses de este 2020, juntamente con Pia Fontana y Miguel Mayorga, finalmente se tiene que hacer de otra manera, después del fallecimiento de Carlos el primero de mayo, dejándonos un vacío que se ha ido llenando de comentarios y reflexiones sobre las enseñanzas y convivencia con Carlos. Hacemos por tanto una visita-memoria a través de un conversatorio a distintas voces, entonada por personas o bien próximas a Carlos, o bien lectoras y compañeras de oficio, a las que hemos invitado para hablar sobre o con el profesor y amigo, Carlos Martí Arís.

En este capítulo de conversaciones, reunimos a quienes sabemos asiduos lectores y divulgadores, a través de su amplia actividad docente y crítica, del trabajo de Carlos Martí Arís. Es una alegría reunir, en este compendio de conversaciones, a la arquitecta, profesora y amiga Susana Olmos, quién, con Alberto ‘Chango’ Cordiviola, tantos puentes tendió para las que, como yo, buscó en Barcelona una ‘escuela’, mirando a la producción y crítica de arquitectos y profesores como Carlos Martí, Josep Quetglas, Carme Pinós, Enric Miralles, Josep Llinás, Rosa Barba, Salvador Tarragó, para citar a algunos maestros y maestras. Y es una alegría invitar también a Nivaldo Andrade, compañero de carrera, arquitecto y docente en la Universidad Federal de Bahía. La visita que no se pudo realizar de tu a tu se hace de otra manera abierta y multíplice, como un diálogo imaginario con Carlos, un ping-pong creativo, como aquellos a los que él nos acostumbró.

Quisiera recordar Carlos con saudade, con el perdón de la mezcla de idiomas que él siempre acogió e incentivó, definiendo las lenguas latinas hermanas como todas latín mal hablado y, por supuesto, hibridadas. Con esta licencia, recuerdo nuestras conversaciones, en una relación de alumna y profesor que se transformó en amistad y gran admiración por mi parte. Han sido muchos los diálogos sobre temas que se iban enlazando en el proceso de elaboración de mi tesis doctoral sobre la arquitecta ítalo-brasileña Lina Bo Bardi.

Por supuesto, muchos referentes a la cultura brasileña estaban presentes. Carlos siempre sorprendía con la familiaridad que mostraba con diversos artistas y obras, como la música de João Gilberto o el cine de Glauber Rocha. Las aportaciones de Carlos Martí juntamente con Olivia de Oliveira como directores de tesis fueron fundamentales. En 2011, en mi lectura en la ETSAB, con un tribunal formado por María Teresa Muñoz, Luciano Semerani, Elisa Valero, Félix Solaguren y Rafael Diez, Carlos me envió un email definiendo la ocasión como un día excepcional, una verdadera fiesta intelectual y personal. ¡Cómo me alegro de que hubiese disfrutado!

Carlos era de esos maestros cuya postura humanista y amplio campo de interés y conocimiento le llevó siempre a buscar y tejer hilos entre los lugares y las obras de arte, interesándose por sus artífices y encontrando vínculos sutiles y elocuentes con su enorme capacidad intelectual y crítica. Aunque la asociación directa con Brasil fuese más esporádica que con otros lugares, como su intensa relación con Italia, Carlos dispensaba especial atención a algunos arquitectos y artistas de América Latina, en un vínculo con el continente, y específicamente con Brasil, que derivaba de su mirada a las experiencias de otros maestros como Jorge Oteiza, Claude Levi-Strauss y Stephan Zweig.

Su campo de interés iba del músico Heitor Villalobos a los arquitectos Affonso Eduardo Reidy, con su obra en el paisaje de Río, y Vilanova Artigas, como maestro de toda una generación conocida como brutalista brasileña, reunida sobretodo en la escuela paulista con otro gran maestro como Paulo Mendes da Rocha, entre otros. Carlos plasmó algunas de sus reflexiones sobre la arquitectura brasileña, en ediciones de la revista DPA. Otras, que él compartió en conversaciones, quedan como intenciones todavía muy vivas. Como pasa con los maestros que dejan su huella, los diálogos con Carlos Martí siguen abiertos, con muchos hilos por tejer, en diversos lugares.

Carla Zollinger. Portada y página de la tesis doctoral Lina Bo Bardi.
O museu-teatro-escola no Conjunto do Unhão.

Escuchar el espacio con Carles Martí Arís

Susana A. Olmos, Octubre de 2020

Recibo, de Carla Zollinger –amiga, arquitecta y docente en Barcelona, un pedido singular: escribir, en texto breve, un comentario sobre el arquitecto y maestro Carles Martí Arís. Tengo, entre pocos libros de cabecera,  su “Silencios Elocuentes”. Si fuera coherente, terminaría aquí cualquier comentario. Entretanto, diré lo que pensé apenas recibí la noticia de su muerte.

Carles Martí escribió sobre el silencio en arquitectura y supo hacerlo usando palabras semejantes a aquellas con que escribiríamos cualquier texto, pero lo hizo con maestría. Al leerlo, me llegó a la memoria la escritura musical: allí el silencio tiene grafía propia, porque no puede haber música sin intervalos silenciosos bien señalados. Pero no tenemos eso en arquitectura…un buen comienzo sería buscarlos y Carles nos presenta una buena pauta para comenzar.

Así, en el hablar arquitectónico, el silencio es joya rara, piedra que sabe callar para que podamos sentir y admirar una arquitectura particular que todavía habita y dialoga con el mundo y que solo los maestros han sabido y saben producir. Martí lo encuentra en los maestros y les canta, aproximando los silencios de la arquitectura a los de la pintura o la escultura, como podría hacerlo con la música o la danza…

Ya Josep Quetglas define la labor de la arquitectura como oficio, no como profesión: “Lo opuesto a la profesión es el oficio […] la capacidad aprendida paso a paso y error a error de enfrentarse a las dificultades de un material […] o la organización de actividades en el espacio, que es aquello en que consiste la arquitectura, el dar lugar.” [1]

Descubrir el espacio, darle lugar, aprender a escucharlo: seguramente Carles Martí, con maestría, nos muestra el camino. [2]


[1] Josep Quetglas, “Restos de Arquitectura y de Crítica de la Cultura”, p. 310. (La Virreina) Centre de la Imatge, Instituto de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, 331p.

[2] Martí Arís, Carlos. “Silencios Elocuentes”, in  Materiales de Arquitectura Moderna / Ideas 3, Ediciones UPC. Barcelona 1999.

El silencio de Carlos Martí Arís

Nivaldo Andrade, Octubre de 2020

En la segunda mitad de los años 90, mientras estudiaba la carrera de arquitectura y urbanismo en la Universidad Federal de Bahía (UFBA), Barcelona era una referencia muy presente. Por una parte, por las transformaciones urbanísticas y arquitectónicas que la ciudad estaba experimentando desde la década anterior, para acoger los Juegos Olímpicos de 1992, a través del denominado «modelo Barcelona«, objeto de admiración y crítica. Por otra parte, por la presencia en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Bahia (UFBA) de varios profesores que habían realizado sus estudios de doctorado en la ETSAB en años anteriores y que participaron activamente, en 1995/1996, en la reformulación de la enseñanza en la Facultad. Entre ellos, mi generación estuvo especialmente marcada por el refinado pensamiento crítico de Alberto «Chango» Cordiviola y Susana Olmos, que nos introdujo en los proyectos y textos de algunos arquitectos catalanes como Carme Pinós, Enric Miralles, Josep Quetglas, Salvador Tarragó y Carlos Martí Aris.

Por otra parte, durante mi graduación, a través de un intercambio en la Universidad de Pavia y el Politécnico de Milán, desarrollé un interés irreversible por la cultura arquitectónica italiana, estableciendo una relación que se ha ampliado y fortalecido cada año hasta hoy. La búsqueda de la comprensión del concepto de tipo arquitectónico y, sobre todo, el estudio de su rescate en Italia en la segunda mitad del siglo XX, me llevó a leer los textos y obras de arquitectos como Aldo Rossi, Saverio Muratori, Carlo Aymonino, Gianfranco Caniggia y Giorgio Grassi.

Ningún texto de estos autores, sin embargo, fue tan seductor y esclarecedor para mí sobre este tema como el libro de Martí Aris titulado «Las variaciones de la identidad. Ensayo sobre el tipo en arquitectura«. Publicada originalmente en 1990, se trata de una versión de la tesis doctoral del autor, defendida en la UPC bajo la dirección de Grassi dos años antes y presenta un enfoque absolutamente original y, al mismo tiempo, instrumental de la noción de tipo en arquitectura. Hasta el día de hoy uso este libro como referencia para el tema y recomiendo su lectura a los estudiantes de grado y doctorado. A través de estas y otras contribuciones, Carlos Martí Aris se ha convertido en uno de los puentes más importantes que conectan Italia y España en el campo de la teoría y la crítica de la arquitectura.

Martí Aris ha construido otros puentes importantes, como el que une la teoría con la práctica, ambos realizados a lo largo de su carrera profesional. En sus propias palabras: «Al igual que la cimbra, la teoría, en mi juicio, no ha de ser más que una construcción auxiliar que, una vez que ha permitido formar el arco, se repliega y desaparece discretamente para que éste pueda verse en todo su esplendor. Esta comparación concede a la teoría un papel relevante aunque la sitúa, en cualquier caso, al servicio de la obra, que es considerada como la auténtica clave de todo saber en el campo artístico«.

Recientemente, en una librería de Roma, me encontré con la edición italiana de «Silencios Elocuentes«, cuya edición original en español es de 1999 y que aún no había tenido la oportunidad de leer. Es una de las lecturas más agradables que he tenido en los últimos años, debido a la erudición sin pretensiones y desprovista de malabarismos retóricos con la que Martí Aris tiende puentes entre la literatura de Jorge Luis Borges, la arquitectura de Mies van der Rohe, el cine de Yasujiro Ozu, la pintura de Mark Rothko y la escultura de Jorge Oteiza.

El cantante bahiano Caetano Veloso, que, como Martí Aris, se ha acostumbrado en los últimos decenios a tender puentes entre culturas distintas, dijo de su compatriota y mayor ídolo João Gilberto, inventor de la Bossa Nova, que «mejor que el silencio, solamente João«. Aunque Martí Aris no abordara, en «Silencios elocuentes», la contribución de la obra mayúscula y minimalista de João Gilberto a la música popular mundial, sin duda estaría de acuerdo con la idea del silencio como «el verdadero territorio germinal del arte«, como «un manantial oculto del que pueden brotar, limpiamente, las aguas del sentido», junto con los escritos de Borges, los edificios de Mies, las películas de Ozu, las pinturas de Rothko y las esculturas de Oteiza. Se echará mucho de menos la erudición y la mirada crítica y juiciosa de Carlos Martí Aris, que cruza y articula diferentes campos de la cultura y el arte. Parafraseando a Caetano: mejor que el silencio, sólo Martí Aris.

Carlos Martí Arís. Portadas de los libros Silencios elocuentes (1999) y de Las variaciones de la identidad (2014)