Le Corbusier, 1936. Viaje a Rio de Janeiro a través del objetivo.

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Extracto del artículo de Aitor Acilu y Carlos Labarta publicado en el primer volumen de la colección ART (Architectural Research Tribune), dedicado a Arquitectura, Ciudad y Fotografía

Viaje a Rio de Janeiro

Tras cuatro días de viaje, el dirigible LZ 127 tomaba tierra cerca de Recife, en el estado brasileño de Pernambuco. La nave había partido de Frankfurt el 8 de Julio de 1936 y aterrizaba en tierra sudamericana, debido a las inclemencias del tiempo. De su cabina descendía un personaje algo excéntrico; de aspecto peculiar. Entre su equipaje, además de un alargado diario de páginas cuadriculadas y dos cuadernos —“carnet croquis” y “esquisse Nº 1042”[1]—, también portaba un particular bolso de dimensiones: 140x90x145[2]. Contenía una cámara Siemens B 16mm y al menos un par de rollos de película. Al mostrar su pasaporte, el agente de control de aduana pudo leer su nombre: Charles Édouard Jeanneret-Gris; su firma decía Le Corbusier.

El arquitecto llegaba a Brasil invitado por el Ministro de Educación —Gustavo Capanema— con el fin de que impartiera seis conferencias. No era la primera vez que visitaba el país sudamericano. Le Corbusier ya había visitado Brasil en el invierno de 1929 como parte de un primer tour de conferencias por diversos países de América del Sur[3].

Habitante y viviendas. Favela Santa Teresa, 1936.
FLC Secuencia / Sequence 7364. BENTON, Tim. LC Foto. Le Corbusier Secret Photographer. Zúrich: Lars Müller Publishers, 2013. p. 218

El singular viajero llegaría definitivamente a Río de Janeiro el 13 de Julio, y uno de sus primeros lugares a visitar, cámara en mano, sería la favela del collado de Santa Teresa en Río. Las capturas realizadas con su Siemens B 16mm ponen de manifiesto el interés del arquitecto por el estudio de esta singular área. Las tomas muestras un sinfín de anónimas construcciones, que destacan por su alto grado de aleatoriedad formal y material, dispuestas una junto a la otra, colonizando el territorio en singular continuidad. Arquitecturas sin arquitecto, realizadas principalmente a base de algunas láminas de chapa ondulada y tableros de madera. Los cobijos albergaban las pocas pertenencias de los habitantes del Collado de Santa Teresa. Sus trazas irregulares, sus inclinaciones, eran resultado de su adaptación a las conformaciones del terreno. Y la precariedad de su construcción evidenciaba el esfuerzo de sus moradores por optimizar el poco espacio disponible, sacando el máximo partido del mínimo material con el que contaban.

Vivienda. Favela Santa Teresa, 1936.
FLC Secuencia / Sequence 7380. BENTON, Tim. LC Foto. op. cit, p. 221

Le Corbusier ya había confrontado la modernidad de sus planteamientos iniciáticos con las realidades de los paisajes y la arquitectura vernácula. Ese discurso de una modernidad dulcificada por la arquitectura local, popular, de corte rural, se hace presente en estos documentos gráficos. Sin embargo, hay que aclarar que se trata de una fotografía personal, de búsqueda, no de difusión. Los evidentes desenfoques o la baja calidad de la imagen lo ponen de manifiesto. La intención —el interés— por descubrir la esencia de las realidades próximas, está más presente que la perfección técnica en quien maneja la cámara. La fotografía es un instrumento, un medio para conquistar, capturar, atrapar,… una realidad que inspira. Una herramienta que permite al fotógrafo condensar en una sola imagen, o en una secuencia de imágenes, un sinfín de conceptos y valores que subyacen en la realidad fotografiada. Le Corbusier era consciente de ello. Su retorno a Brasil resultaba un hecho premeditado.

Niño y cerdo. Favela Santa Teresa, 1936.
FLC Secuencia / Sequence 7350. BENTON, Tim. LC Foto. op. cit, p. 219

Además de las tomas generales de los asentamientos, Le Corbusier centrará su atención en los espacios urbanos, donde acontecen escenas de cierto corte pintoresco. La presencia de los habitantes junto a sus viviendas, el transporte de material por parte de los locales, o la interacción de éstos con los animales domésticos, serán algunos de los motivos inmortalizados en sus respectivos clichés.

Paisaje. Isla de Paqueta.
FLC Secuencia / Sequence 7312. BENTON, Tim. LC Foto. op. cit, p. 223

Así mismo, un buen número de retratos de los habitantes de la favela brasileña serán recogidas por la Siemens B 16mm del arquitecto. Apenas se aprecian unas pocas tomas cuidadas en las que únicamente la arquitectura sea protagonista. Sin embargo, resultan relevantes las imágenes en las que el protagonismo recae en los niños y mujeres que habitaban estos asentamientos. Capturas frontales en muchos casos, que recuerdan al trabajo realizado por Evans, o por Dorothea Lange; aunque, claro está, con claras limitaciones técnicas. La sensibilidad de Le Corbusier queda patente, y las imágenes revelan su interés por la dimensión humana de la realidad visitada.

Sombra. Isla de Paqueta. Rio de Janeiro, 1936
FLC Secuencia / Sequence 7310. BENTON, Tim. LC Foto. op. cit, p. 224

Tras su paso por Santa Teresa, Le Corbusier visitará la Bahía de Botafogo —también en Río de Janeiro— y la Isla de Paqueta —a donde se desplazará en ferry—. Las playas de este último enclave serán el escenario y el motivo de sus siguientes capturas. La relación entre el exuberante bosque tropical y las mínimas intervenciones del hombre reclaman su atención. Las blancas formas de los cercados que limitan algunas propiedades junto a la costa cobran protagonismo al contrastar con la oscura trama de grises en la que se esculpe y evidencia la densidad de una característica vegetación. 

Al contrario que en las imágenes anteriores, en éstas apenas se puede dilucidar figura humana alguna. El protagonismo lo adquiere la luz, y su resultante sombra, proyectada sobre los elementos construidos. Lo formal domina esta parte de la película de la Siemens B 16mm. En ella se recoge el resultado de una búsqueda esencialmente fotográfica. Le Corbusier habita los espacios en sombra bajo la vegetación desde donde acciona el disparador de su cámara. La leve luz que traspasa el follaje únicamente permite reconocer las libres geometrías de los árboles que se retuercen para lograr una mejor posición respecto del sol. La captura documental parece haberse transformado: Le Corbusier adopta una actitud sensible y experimental.

Pescadores. Isla de Paqueta. Rio de Janeiro, 1936
FLC Secuencia / Sequence 7544. BENTON, Tim. LC Foto. óp. cit, p. 227

Las escenas en las que se muestran las barcas varadas en las playas de la isla, las ligeras construcciones de madera y hojarasca, las escenas de los pescadores reparando y organizando sus aparejos, así como la captura de objetos y utensilios populares para el trabajo en el mar, se suceden a lo largo de la película fotográfica. Un material  que ratifica la sensible aproximación de Le Corbusier a la cultura material local y que, además, ha de considerarse como un notable anticipo a los posteriores trabajos fotográficos que el propio arquitecto realizaría en Arcachon —un mes más tarde— o en Vézelay —dos más tarde—.

Depósitos de Petróleo.
FLC Secuencia / Sequence 7742. BENTON, Tim. LC Foto. op. cit, p. 209

Sin embargo, el viaje a Río de Janeiro de 1936, todavía guardaba alguna que otra sorpresa para Le Corbusier: el encuentro con anteriores referentes de modernidad. Un contrapunto notable de lo hasta ahora expuesto. Con su Siemens el arquitecto fotografiará unos depósitos de petróleo ubicados en el trayecto entre la Isla de Paqueta y Río de Janeiro. La pureza geométrica de los contenedores de crudo, permiten recordar las demandas volumétricas que el consagrado arquitecto ya había enunciado en su libro Vers une architecture en 1923, publicando una variada colección de imágenes de silos de grano canadienses. Esta captura no será más que un particular guiño, apenas perceptible si se compara con el grueso de la producción fotográfica del viaje, aunque pone de manifiesto la apuesta por la combinación, tanto de novedosos referentes, como de los ya pretéritos, en el proceso de configuración y evolución de los postulados de un todavía joven movimiento moderno. 

SS Conte Biancamano I.
FLC Secuencia / Sequence 8490. BENTON, Tim. LC Foto. op. cit, p. 267

Le Corbusier daría fin a su paso por el país Sudamericano el 14 de Agosto de 1936. Su regreso lo realizaría a bordo del SS Conte Biancamano y, precisamente, el propio transatlántico sería el principal motivo de sus últimas capturas de viaje. Si una breve secuencia de imágenes del Zeppelin —alarde tecnológico del momento— habían marcado el comienzo del viaje, tras fijar el objetivo en las “austeras” arquitecturas del collado Santa Teresa, en los rostros de sus habitantes, tras experimentar con la luz y la presencia natural de las playas de la Isla de Paqueta o prestar sensible atención a las escenas y objetos más representativos de la cultura material local, el arquitecto terminaba, realizando a través del visor de su cámara, un repaso a todo detalle del barco que lo llevaba de vuelta a Europa. En un trabajo complementario de dibujo de viaje, fotografía y filmación, Le Corbusier se deleitaría con los espacios del navío —pasillos, áreas singulares de la cubierta, las salas de máquinas—, los sistemas de mástiles, los nudos, las bitas y amarres, los elementos de anclaje, las ventilaciones, las ventanas de los camarotes y  tantos otros elementos reconocibles en el paquebote. 

SS Conte Biancamano II.
FLC Secuencia / Sequence 8355. BENTON, Tim. LC Foto. op. cit, p. 256

Así reincorporaba a su condesado discurso de película, la ya construida imagen maquinista de un movimiento moderno iniciado años atrás. Era sin duda un Déjà Vu que recuperaba aspectos clave de sus contribuciones en la publicación L’Esprit Nouveau —en 1921— y posterior obra L’Art decorative d’aujourd’hui —de 1925—.

El recorrido visual por el rollo de película alojado en su Siemens, se convertía en un viaje “moderno”. Un repaso al repertorio óptico más representativo del caminar de la modernidad en arquitectura hasta 1936, condensando en un buen número de “clichés” el debate constante y reincidente, que abordaba la modernidad tanto en arquitectura como en fotografía.

Portada . Le Corbsuier. Vers une architecture. Paris, 1923

La importancia que la fotografía adquirió en la construcción del movimiento renovador arquitectónico, a través de su uso de manera más útil y personal queda en evidencia. La visita a Río de Janeiro provocaría la deriva de Le Corbusier hacia una utilización de la técnica fotográfica en una dimensión más sensorial. Algo que, en consecuencia, le obligaría a debatirse contradictoriamente entre los ejemplos representativos del desarrollo tecnológico y aquellos derivados precisamente del subdesarrollo —dos extremos claros y protagonistas en este trabajo—. Las fotografías simbolizan por lo tanto la re-experimentación en primera persona que Le Corbusier realizó de su propia contribución teórica.

Cualquier fotografía guarda en su interior numerosos significados. Y como recuerda Susan Sontag: “ver algo en la forma de fotografía es encontrar un potencial objeto de fascinación”[4]. Algo a lo que sin duda se dedicó con constancia envidiable Le Corbusier a lo largo de toda su vida. Al contemplar las secuencias de imágenes que el arquitecto moderno capturó en su viaje a Brasil en agosto de 1936, una tras otra, llama la atención que son el resultado de una realidad anterior, ya pasada. Una particularidad que encierra la tensión misma de la Historia[5].“La fotografía nos hace sentir que el mundo es más accesible de lo que realmente es”[6], invitando a regresar al pasado para  configurar el presente; al menos, así parece que lo entendió Le Corbusier.

Aitor Acilu, Carlos Labarta

Notas

[1] Véase VV.AA. Le Corbusier Sketchbooks 1914-1948.  London: Thames and Hudson, 1981, pp. 181-208.

[2] Véase BENTON, T. LC Foto, op. cit., pp. 181-208.

[3] “Le Corbusier había sido invitado a dar diez conferencias en Buenos Aires, y aprovecho para visitar Montevideo, Sao Paulo y Rio de Janeiro. El arquitecto impartiría dos sesiones teóricas en cada una de las localidades brasileñas mencionadas (…)” (trad. a.) Ibíd., p. 206.

[4] SONTAG, Susan. On photography, London: Penguin Books, 1977, p. 23.

[5] Véase BARTHES, R. op. cit., p. 118.

[6] SONTAG, S. op. cit., p. 24.

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