Entrevista a Durán & Hermida. Conectando Oficios

Conversación con Javier Durán y María Augusta Hermida, fundadores del estudio Durán Hermida en Cuenca, Ecuador

Entrevista Duran Hermida
Durán & Hermida

Ricardo Meri: En este mundo hiperconectado en el que vivimos, en el que las distancias se han subvertido hasta un punto que roza el absurdo, en el que lo cercano se nos está negando dolorosamente y sin embargo cada vez nos resulta más sencillo conocer (digitalmente) lo que ocurre en el otro extremo del planeta, es posible que muchos de nuestros lectores ya hayan visto parte de vuestra producción que está bastante presente en varias plataformas digitales. Pero la multiplicidad de información disponible hace también probable que muchos de los lectores no hayan coincidido o no tengan una idea clara de vuestra obra, o que ese conocimiento sea parcial e incompleto.

Formación de Durán Hermida

Clara Mejía: Nos gustaría comenzar por vuestra formación, aquello que os ha llevado al punto en el que estáis actualmente. Una formación que además tiene ciertas conexiones con España. ¿Podéis hablarnos de vuestra formación y de las influencias de los que consideráis vuestros maestros durante ese periodo?

Javier Durán: Tuve siempre claro que quería estudiar arquitectura; y la educación técnica que tuve en el colegio me ayudó a tomar esa decisión sin dudar. De mis años como estudiante de pregrado, destaco la influencia en arquitectura del profesor Honorato Carvallo. Concluí la carrera en 1991 y, durante varios años, mantuve distintos encargos y trabajos.

En 1999 viajé a Barcelona, donde estudié el Máster en Proyectos Arquitectónicos en la ETSAB a cargo de Helio Piñón, de quien aprendí sobre la forma, el detalle y el programa en los proyectos.
Las clases que recibí entonces y aquellos libros son el material principal que uso para dar clases y proyectar. Paralelamente a mis estudios, trabajé en despachos de arquitectura, como el de Alonso-Balaguer y Juli Capella.

Con la experiencia y formación adquiridas, tanto en como en el ámbito laboral como educativo, retorné a Ecuador para poner en práctica lo aprendido. Ahora bien, la experiencia de aprendizaje ha sido continua. Otro arquitecto al que considero un referente y con quien, además, he tenido la oportunidad de colaborar a nivel profesional en proyectos en Ecuador es Javier García-Solera .

María Augusta Hermida: Tuve la fortuna de explorar varias carreras de grado antes de encontrar a la arquitectura como mi opción final. Incursioné en ingeniería de sistemas, sociología, filosofía y por fin aterricé en la arquitectura. Esta situación de aparente crisis me permitió tener una visión interdisciplinaria de la academia y de la vida, así como una capacidad de combinar conocimientos técnicos, como la física y la geometría, con conceptos filosóficos y sociológicos, el arte y la creatividad.

El Doctorado de Proyectos Arquitectónicos en la Universidad Politécnica de Cataluña fue un momento muy significativo de mi formación. En esta etapa conocí a grandes maestros como Helio Piñón y Carlos Martí, quienes me ayudaron a entender lo que realmente es la construcción de la forma como una interrelación compleja entre el lugar, el sistema constructivo y el programa arquitectónico. Mi tesis doctoral, dirigida por Helio Piñón, se enfocó en la obra de Mies van der Rohe, particularmente en el detalle constructivo y como éste intensifica la calidad del proyecto.

Trayectoria profesional

CM: Posteriormente a vuestro periodo de formación, nos gustaría que nos comentaseis cuál ha sido vuestra trayectoria profesional hasta llegar a este momento, para que los lectores que no os conozcan bien puedan tener una idea general más allá de las notas biográficas habituales. Y también acerca de cómo trabajáis juntos en equipo, si existe algún sistema de reparto del trabajo, alguna especialización en vuestras labores o una alternancia dependiendo de los proyectos.

MAH: Hacia el año 2005, al regresar a Ecuador, vimos con mucha claridad que necesitábamos empezar una red de interlocutores sobre arquitectura en Ecuador y también a nivel regional. Por esta razón, propuse, dentro de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Cuenca, crear la Maestría de Proyectos Arquitectónicos, en convenio con la Universidad Politécnica de Cataluña. Lo que permitió que, gran parte de los docentes que yo había tenido en Barcelona fuesen también docentes en la Universidad de Cuenca.
Esta fue una experiencia muy importante, ya que permitió formar a más de ciento cincuenta arquitectos de Ecuador y Perú. Sin duda, esto nos permitió construir una red sólida de personas que comparten una visión consistente y rigurosa acerca de la arquitectura y su práctica.

JD: En el 2005, arrancamos con Durán & Hermida arquitectos asociados. Al inicio, se trató de una pequeña oficina en el sótano de la casa de mis padres, donde exploramos la posibilidad de hacer arquitectura en el Ecuador. Concluimos que debíamos hacer una arquitectura que no sobrepase los costos del mercado local, por lo que buscamos sistemas constructivos pertinentes y locales. Cuando empezamos, trabajamos Augusta y yo. No obstante, cuando los encargos empezaron a ser más grandes y numerosos, contratamos asistentes.

MAH: Tanto a Javier como a mi, nos interesa mucho el diseño arquitectónico. En esa área siempre estuvimos juntos. Pero además él trabaja la construcción y yo la teoría del proyecto. En estos temas nos diferenciamos.

JD: A partir de 2008 empecé a trabajar en la Unidad de Planificación Física de la Universidad de Cuenca. Posteriormente, fui contratado para diseñar varios e importantes edificios de los campus de la Universidad.

MAH: Desde el 2012, yo me dediqué con mucha más intensidad a la investigación y a la docencia y de algún modo disminuí mi participación dentro de la oficina. Esta participación la retomé hace poco con una obra que en este momento se encuentra en ejecución. Se trata de la rehabilitación de una vivienda en un sector emblemático del centro histórico de la ciudad de Cuenca, que se llama El Barranco y es Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Coherencia de la obra

RM: Como comentábamos antes, uno de los aspectos que a nuestro entender más destaca de vuestra arquitectura es su coherencia vista en su conjunto. Me atrevo a lanzar la hipótesis de que buena parte de esa coherencia está estrechamente vinculada con una aproximación desde las reglas de lo constructivo-visual que habla precisamente del oficio, de vuestra manera de entender la producción de la arquitectura más allá de lo episódico o de las necesarias respuestas específicas al lugar o al programa. ¿Podéis confirmarnos este punto?

MAH: Para nosotros cada proyecto tiene sus propias reglas, que se van definiendo a medida que avanza el proceso de concepción. Hay que partir del análisis del sitio, del sistema constructivo y del programa. Sin embargo, hay una serie de atributos que tienen que la concepción y ejecución que todo proyecto arquitectónico debe tener: el rigor, la precisión, la economía visual y constructiva y la universalidad.

JD: Un proyecto concebido desde el lugar adquiere su consistencia a partir de las condicionantes del entorno. La buena arquitectura encierra modos y criterios para hacer participar al edificio del orden y las cualidades del lugar. El programa es un estímulo para la arquitectura; sin embargo, la calidad del proyecto no puede reducirse a la correcta satisfacción del funcionamiento de los espacios.

MAH: Para nosotros el programa es fundamental pues sin sus posibilidades organizativas no podría darse el proceso de concepción del proyecto. Cuando el programa es entendido como una serie de relaciones complicadas y cuantitativas de requisitos funcionales particulares, el proyecto no aprovecha del programa sino que más bien lo ve como un problema e impedimento de la buena arquitectura. Por otro lado, se requiere conocer bien el sistema constructivo como parte fundamental del proceso de concepción del proyecto. Además, es en el detalle en donde se condensa la formalidad esencial de la arquitectura. El detalle no es una solución técnica a los problemas que plantea la concepción, por el contrario, el detalle es una condición del proyecto, se trata de un momento de intensificación del proyecto.

Local/ Global

CM: Hasta la fecha vuestra producción está muy localizada en Ecuador, y en especial en la ciudad de Cuenca, pero en realidad vuestra manera de hacer os permitiría traducir y transportar vuestra arquitectura a otros lugares fácilmente. ¿Podéis comentarnos cómo entendéis el equilibrio entre lo local, y su cultura arquitectónica, y las posibilidades de trabajar globalmente?

MAH: Desde un inicio, habíamos planteado que nuestra oficina no debía rebasar ciertos límites. Pensamos que un número reducido de personas y de encargos nos permitiría controlar el proceso de diseño y el proceso de ejecución de las obras. Nunca quisimos ser una oficina grande que en realidad no produce obras de autor sino que básicamente vende una marca. Queríamos siempre tener control sobre el proyecto, por lo que nunca nos propusimos expandirnos demasiado.

JD: Hemos buscado traducir maneras de hacer arquitectura consistente, rigurosa, y económica desde lo visual, a la cultura local a través del uso de materiales, de la respuesta a los programas y a los emplazamientos en zonas de altas pendientes como es la región Andina en la que vivimos. Además, Cuenca es una ciudad intermedia, en donde la escala de nuestros proyectos se adapta perfectamente. Cabe también decir que, nos interesa mucho que nuestras obras sirvan a las futuras generaciones como ejemplos de una arquitectura consistente de la que se pueda aprender.

Herramientas de proyecto

RM: Continuando con la noción de oficio nos gustaría saber algo más de vuestro proceso de trabajo, cómo procedéis a la hora de enfrentar un proyecto, las herramientas que consideráis imprescindibles (bocetos, dibujo, maquetas, etc.) y las variaciones que se dan en el proceso (si es que existen).

Entrevista Duran Hermida
Bocetos Duran&Hermida
Entrevista Duran Hermida
Bocetos Duran&Hermida

MAH: Entendemos que la arquitectura es un oficio que se puede enseñar y que se puede aprender si es que se manejan las herramientas adecuadas. Generalmente, Javier empieza el proyecto con bocetos y dibujos a mano, es muy talentoso y lo hace muy bien. Por mi parte, cuando viví en Barcelona, además de mi Doctorado, hice una Maestría en Informatización del Proyecto Arquitectónico; de modo que, cuando arrancamos con la oficina, dominaba el dibujo digital y me encargaba especialmente de ese aspecto. Sin embargo, con el paso de los años, he dibujado menos y me he dedicado más a la reflexión. Por ello, contamos con asistentes más jóvenes que se dedican a concretar el proyecto a través del uso de programas de dibujo y modelado digital.

La concepción de la arquitectura, para nosotros, es un ir y venir de proyectos, soluciones previas, elementos y criterios experimentados, con soluciones innovadoras que incorporan prácticas artesanales de una ciudad que carece de sistemas industrializados. En definitiva, afrontamos el proyecto centrando la atención a la realidad física, geométrica y constructiva del mismo.

Docencia

CM: Otro aspecto que está presente sustancialmente en vuestra trayectoria es el de la docencia, tanto por las obras realizadas en el ámbito de los campus universitarios como con vuestra labor como profesores e investigadores. ¿En qué medida se alimentan entre sí ambas actividades? ¿Qué pensáis que se debe transmitir a un estudiante para que sea un buen arquitecto?

MAH: Efectivamente, yo soy docente desde el 2004. Durante muchos años, estuve dictando la cátedra de Teoría del Proyecto, referida al proyecto del siglo XX y también Taller de Proyectos. Dictar las dos materias juntas permitía que los estudiantes entiendan de manera más profunda y cabal lo que significa hacer arquitectura de calidad. Posibilitaba explicar cómo la arquitectura moderna, al ser un sistema estético que se basa en los criterios de construcción de forma, permite a través de sus atributos, hacer arquitectura de buena factura aquí y ahora, en el Ecuador y en el mundo. Javier entra a la docencia a partir del año 2010 y desde ese momento hasta ahora ha combinado la docencia con la práctica profesional.

Consideramos que para aprender a hacer arquitectura los estudiantes deben comprender el concepto de forma, como configuración interna de un fenómeno. Para esto, en mis clases de Teoría del Proyecto, explico la construcción de la forma en la fotografía, la pintura y en la música. Así, los estudiantes, constatan que la forma es la manifestación superior de una estructura organizadora, es la intervención de la inteligencia sobre el azar, es la condición del arte.

JD: Además, consideramos que los estudiantes deben entender que la buena arquitectura no imita modelos, ni sigue reglas, sino que, solo cuando se concluye el proceso de concepción del proyecto se reconocen los criterios que permiten captar la formalidad específica del objeto. Cada proyecto está configurado por sus propias reglas con independencia de preceptos generales. Solo ahí se alcanza la consistencia formal. En definitiva, lo que identifica la obra es una estructura espacial consistente, constituida sobre los requisitos del programa.

La música nos permite explicar que el orden viene dado por la clave, las notas, el compás, el ritmo… mientras que en la arquitectura viene dado por el sistema constructivo, el emplazamiento, la geografía, la topografía, las visuales, el paisaje, el soleamiento, el entorno construido y el programa. Es a través de esta analogía que, los estudiantes entienden que la construcción de forma es, justamente, la interrelación adecuada entre todos estos componentes. Cuando los estudiantes aprenden a reconocer forma, podemos hablar de estudiantes de arquitectura y, posteriormente, de arquitectos.

Retos del futuro de la arquitectura

RM: Es posible que las circunstancias que nos están tocando vivir en este momento concreto supongan un cambio importante del que sólo vamos a ser capaces de percibir sus consecuencias en un plazo de tiempo muy largo. En cierta manera, las dos primeras décadas del siglo XXI han sido en realidad el cierre del siglo pasado, como sucedió con el principio del siglo XX y el XIX. Las urgencias vinculadas con estos cambios, seguramente más en los aspectos de la transformación de la globalización y su gestión desde la perspectiva ambiental y social, ya están marcando nuestras agendas. También la pandemia global nos está haciendo replantearnos ciertas tendencias que parecían respuestas obvias a estas problemáticas y que ahora ya no lo son tanto. ¿Cuáles son a vuestro entender los grandes retos a los que nos vamos a enfrentar próximamente?

CM: ¿Cómo pensáis que van a afectar a la manera de pensar y hacer la arquitectura? ¿Están influyendo ya en lo que hacéis, en lo que transmitís, en lo que enseñáis?

MAH: Efectivamente, en los últimos años y particularmente en este último tiempo, la reflexión sobre la arquitectura y los límites de la disciplina está siempre presente. De hecho, el siglo XXI nos presentó una serie de desafíos, que abren nuevas preguntas para las cuales quizá no tenemos respuestas tan claras.

Creemos que el siglo XXI y particularmente esta pandemia nos empujó al futuro. Tenemos que responder a desafíos complejos como la misma pandemia, la invasión de ecosistemas, la crisis climática, la transformación digital, la inteligencia artificial, los datos, la geo información, la extrema inequidad, la soberanía alimentaria y la necesidad de cambiar la matriz energética, entre otros. Y, al igual que en el siglo XX se tuvieron que pensar y repensar las maneras de vivir, así como sus relaciones con lo energético, lo tecnológico y los nuevos sistemas constructivos, nosotros estamos obligados a decidir cómo queremos habitar el presente.

La formación de los arquitectos, por tanto, tiene que ir acompañada de un acercamiento crítico a muchas prácticas y maneras de pensar. Junto a los estudiantes, debemos cuestionar la manera en la que estamos organizando las ciudades y a los sistemas constructivos contaminantes que estamos usando; y cuestionar el diseño de las viviendas tipo que dejan de lado formas de vida más comunitarias, muy comunes en América Latina, por ejemplo.

JD: Ha sido a partir de esta reflexión que hemos visto la importancia de empezar a pensar y construir espacios colectivos que permitan relacionar más el interior con el exterior y lo privado con lo público.

Si te ha parecido interesante la entrevista a Durán & Hermida y quieres conocer de manera más extensa la trayectoria profesional de los arquitectos te recomendamos la monografía TC151. Durán & Hermida. En ella encontrarás una recopilación de 18 proyectos donde se muestra lo mejor de su trayectoria profesional.

Autor

Imagen de Ricardo Merí de la Maza

Ricardo Merí de la Maza

Doctor Arquitecto. Editor en la revista TC Cuadernos

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