BecOMiNg. El pabellón español de la Biennale de Architettura de Venecia 2018.

0

Acceso al pabellón. (Fotog. Ana Matos)

En esta edición de la Bienal de Venecia, bajo el lema Freespace promovido por las comisarias Yvonne Farrell y  Shelley McNamara, la propuesta para el pabellón español curada por la arquitecta Atxu Amann se centra en la investigación llevada a cabo desde las escuelas en el último quinquenio para presentar un futurible manifiesto dibujado y escrito por algunos de sus protagonistas, alumnos y profesores. En definitiva una imaginativa propuesta de Becoming, el ser que viene.  Podríamos continuar esta crónica con un relato somero del proceso de selección de los trabajos presentados en la exposición entre más de 1200 candidatos, y/o describiendo el resultado físico (y por lo tanto estético) contenido en el pabellón, pero ya se sabe que nada puede sustituir de manera eficaz la experiencia directa de la arquitectura, por lo que procede recomendar al lector hacer un viaje a la bienal para ver los resultados por sí mismo, aunque en este caso la visita virtual en la web generada exprofeso para la exposición es una herramienta muy adecuada y potente para percibir los contenidos y su disposición en el espacio.

Becoming (Fotog. Ana Matos)

Los dos soportes fundamentales para los contenidos de la muestra de este año son, por una parte la palabra con 55 adjetivos grafiados sobre el pavimento a modo de mapamundi conceptual sobre el que desplazarse por el pabellón vacío, y por otra parte 1072 m2 de wallpaper que envuelven su interior, “donde lo gráfico como método de investigación constituye un lenguaje social que permite establecer conversaciones en las que confrontar lo intocable, revisándolo y poniéndolo en crisis, así como entrar en diálogo con otras disciplinas que también como agentes activos participan en una construcción colectiva del mundo[1].

Planta del Pabellón Español. Becoming 2018

Decía TS Elliot en sus cuatro cuartetos que el hombre no puede soportar demasiada realidad. Cuando la realidad se nos presenta descorazonadoramente cruda tendemos a releerla transformándola durante el proceso. Una de las consecuencias de las crisis es que surge el planteamiento, casi la necesidad, de que las cosas no pueden seguir como hasta ese momento. Ese pensamiento lleva implícito la necesidad de cambio que, desde un soporte ético no discutible (o no discutido), deriva en la búsqueda de unas consecuencias estéticas y formales actuando por contraposición con lo existente, con aquellos modelos (de comportamiento y, consecuentemente estéticos) que han derivado en la crisis. Y es en este punto donde comienza el conflicto porque, en teoría, las relaciones entre determinadas éticas y estéticas (también en arquitectura) son indisolubles[2]. Ese exceso de demoledora realidad tenía que ser conjugado de alguna manera, y desde la academia se ha propuesto en estos últimos años, entre otras cosas, una recuperación terapéutica del optimismo a través del Back to the Future de los años 70. Y es que una de las ventajas de la recuperación posmoderna de la historia es la asunción de la capacidad discursivo-metodológica que otorga entenderla como material disponible, o mejor aún a disposición de quien proyecta.

Interior del pabellón. (Fotog. Miguel de Guzman + Rocio Romero)

Así pues, Yona Friedman, Constant, Cedric Price, los Archigram, Venturi con lo complejo y lo ordinario, en menor medida los metabolistas japoneses, y algunos otros modelos de la cultura pop de los 70, han sido durante estos últimos tiempos algunos de los soportes gráfico-conceptuales sobre el que recuperarse anímicamente de la hecatombe y servir de base para el regreso a nunca jamás.

Interior del pabellón. (Fotog. Miguel de Guzman + Rocio Romero)

En el catálogo de la exposición estos contenidos académicos vienen acompañados por una serie de textos de los profesores a modo de manifiestos/proclamas/búsquedas que dan soporte a los trabajos de los alumnos como lugar de búsqueda de realidades alternativas más adaptadas a una sociedad que está en permanente cambio. Para entender el poder de la palabra se hace necesario presentar una muestra dentro de la muestra:

“Los becomers se sienten actores implicados en la construcción de mundos alternativos que nunca pueden ser exclusivamente atendidos desde la arquitectura, donde aparecen temas y libertades inalcanzables desde lo establecido. (…) La necesidad de esta nueva generación de ser independiente de la anterior es en sí misma fundamental para la supervivencia de la disciplina y su capacidad como agente social, político y cultural que evoluciona.”[3]

Nube de Palabras. Becoming

{afirmativa} Este esfuerzo por relacionarnos ética y creativamente con el futuro puede ayudarnos a imaginar otro papel para las aulas en la producción de la subjetividad de los estudiantes. Al preocuparse por los efectos que nuestras arquitecturas tienen sobre los otros, la reflexión ética convierte el aula en una arena para un debate político que articula nuestra corresponsabilidad en la coproducción del mundo.”[4]

{estratégica} Los arquitectos están llamados a diseñar un espacio que es menos infraestructura y más matrix; es un sistema de información, un sistema operativo. No nos asustemos, el espacio nunca fue físico y la geometría siempre significó dar forma al data.”[5]

{en red} Desde que la gente está en red cada vez se mira menos a la cara, media casi siempre una pantalla. La pantalla les ha acostumbrado a una realidad interfaceada, dejando atrás, como recuerdo de cuando frente a los otros iban vestidos con cuerpo, olor y tacto, la garantía de existencia material de las cosas, su certeza de realidad off-line.”[6]

{Independiente} en la arquitectura es quizás un baile bipolar entre momentos de radicalidad separatista y momentos de co-dependencia sensible y consecuente.”[7]

{inform(acion)al} Si la noción de disciplina traduce doctrina, observancia, cumplimiento estricto o puntual de leyes o normas “naturales” – armónicas, o cohesivas – el factor de indisciplina traduce ese carácter “indómito”, ese alto grado de “desobediencia”, propio de unos sistemas dinámicos, caracterizados, en último término, por la imprevisibilidad de sus manifestaciones y la “independencia” (la no subordinación) de sus acciones, sujetas tan solo, a la formulación cualitativa de informaciones combinadas.”[8]

{sampleada} Acción de unir, juntar, ajustar, especialmente piezas de arquitectura, de manera que formen un compuesto o agregado, con actitud promiscua, a partir de elementos pertenecientes a conjuntos ordenados de documentos que una persona, una sociedad, una institución, etc., producen en el ejercicio de sus funciones o actividades. Vivimos en un mundo ya hecho, la arquitectura hoy en día es de segunda mano. Write it, cut it, paste it, save it.”[9]

Interior del pabellón. (Fotog. Miguel de Guzman + Rocio Romero)

{performativa}.La Arquitectura es Performance cuando se dibuja, se comporta, se experimenta, se construye y se diseña como un estado relacional. El Arquitecto entonces no diseña edificios, diseña relaciones. Diseña enamoramientos, malos entendidos, amistades, idilios, encuentros, desencuentros y amores imposibles.”[10]

{afectiva} Como en el ejercicio de comunicación afectiva que hace aparecer el espacio, el conocimiento emerge también tras la comunicación afectiva entre una comunidad de aprendizaje. Diseñar el tiempo de convivencia es una acción arquitectónica que permite la emergencia de conocimiento.”[11]

{cotidiana} Lo cotidiano como soporte de lo razonable…Lo cotidiano como base de la poesía… Lo cotidiano como antídoto contra el pensamiento único. Entendemos lo cotidiano como el motor ineludible del proyecto específico y particular…el ingrediente esencial para la acción política…”[12]

{humana} En los ’60 y ’70 empezaron a aparecer humanos, sobre todo en imágenes de arquitectura efímera, en paralelo a la desarrollo del performance en el arte, o en collages de arquitecturas imaginadas. (…)Esta convocatoria refleja que el humano es ahora diverso. Se ha expandido el rango de edades, aparecen personas con diversidad funcional, otros cuerpos. Esto es muy importante porque los humanos que incluimos representan la sociedad a la que están dirigidos. No son solo figuras, ni escala, sino que tienen un componente político, pues poner otros cuerpos delante reta la normatividad. Lo que es más difícil desentrañar es si, además de representarlos, estamos construyendo con/para esa diversidad de cuerpos, identidades, razas y clases sociales.”[13]

{generativa} El proceso más completo de aplicación de leyes generativas en arquitectura es la morfogénesis por su capacidad de desdoblar su atención en dos frentes simultáneos; la consideración de la arquitectura como un organismo vivo al tiempo que resultado final de un proceso biológico donde las leyes impuestas por el diseñador atienden a leyes naturales (adaptación, recursividad, diversidad).”[14]

{experimental} La academia propicia el tipo; el modelo experimental, el prototipo. Pero si conseguimos juntar los extremos, las nuevas generaciones no admitirán una certeza, porque estarán acostumbrados a construir las suyas propias y después compartirlas en nuestra comunidad de conocimiento. Las nuevas generaciones admitirán el error como componente esencial de cualquier comportamiento físico, en la manera en la que cualquier científico lo maneja. Las nuevas generaciones serán contingentes, mutables, dinámicas, perecederas y ligeras como nadie ha visto hasta ahora.”[15]

{aumentada} Los arquitectos futuros tendrán que diseñar casas y ciudades decorables con imágenes y personas virtuales, como en Matrix, Hogwarts y Black Mirror. La realidad aumentada es una fantástica fábrica de relatos, entretenimientos y emociones compartidas. Eso sí: aumentan los beneficios y la capitalización en bolsa de los Señores del Aire. Negocios aumentados.”[16]

{ensamblado} El Espacio Ensamblado es un enclave imaginario ubicado dentro del espacio social real; en otras palabras, la misma posibilidad del espacio ensamblado es en sí el resultado de la diferenciación espacial y social. Dentro de este espacio, la desaparición del sujeto individual y su consecuencia formal, el desvanecimiento progresivo de estilo y tendencia, engendra la actual práctica casi universal de lo que podríamos llamar el Ensamblaje.”[17]

{colaborativa} Olvidar los caminos lineales tradicionales (encargo > croquis >planos > maqueta > edificio > fotografías > documentación) y aceptar la fragmentación. Ahora trabajamos en cualquier modelo y vamos de uno a otro sin secuencia prevista, todos son igualmente reales.”[18]

{reutilizada} Este texto es una celebración de la diversidad sobre las posibilidades increíbles que abre la reutilización para compartir conocimiento. Todos los párrafos subidos a este texto parten de un fragmento de otros textos, a los que se van sumando otros fragmentos con unas mínimas reglas…”[19]

Interior. (Fotog. Ana Matos)

Proyectar es elegir; en general crear es elegir. Y todo proceso de selección lleva implícito el discurso que se pretende transmitir. En ese sentido, la muestra presentada resulta absolutamente coherente e integra. Es una pena que en esta ocasión el pabellón español no haya sido premiado como en la anterior con el León de Oro, que ha ido a parar en cambio a la insólita propuesta helvética a lo Jonathan Swift, que se adapta irónicamente como un guante al concepto de Freespace sobre el que se construye toda la bienal.

Cortina de palabras. (Fotog. Ana Matos)

[1] Del texto introductorio en el catálogo de la exposición Becoming.

[2] Buena prueba de ello sería el reciente revuelo causado por la adquisición pequeño-burguesa de los líderes podemitas de un hogar suburbano como primera derivada de una doble paternidad responsable.

[3] Del texto introductorio en el catálogo de la exposición Becoming.

[4] Enrique Nieto, “afirmativa”. Extracto del Catálogo Becoming.

[5] Nacho Martín Asunción, “estratégica”. Extracto del Catálogo Becoming.

[6] Remedios Zafra, “en red”. Extracto del Catálogo Becoming.

[7] Maite Borjabad López-Pastor, “independiente”. Extracto del Catálogo Becoming.

[8] Manuel Gausa, “inform(acion)al”. Extracto del Catálogo Becoming.

[9] Enrique Espinosa, “sampleada”. Extracto del Catálogo Becoming.

[10] Ana Peñalva, “performativa”. Extracto del Catálogo Becoming.

[11] Irma Arribas, “afectiva”.  Extracto del Catálogo Becoming.

[12] Eva Álvarez & Carlos Gómez, “cotidiana”. Extracto del Catálogo Becoming.

[13] Nerea Calvillo, “humana”. Extracto del Catálogo Becoming.

[14] Paula Montoya, “generativa”. Extracto del Catálogo Becoming.

[15] José Ballesteros, “experimental”. Extracto del Catálogo Becoming.

[16] Javier Echeverría, “aumentada”. Extracto del Catálogo Becoming.

[17] Pedro Pitarch, “ensamblado”. Extracto del Catálogo Becoming.

[18] Almudena Ribot, “colaborativa”. Extracto del Catálogo Becoming.

[19] zuloark_CCBYSA, “reutilizada”. Extracto del Catálogo Becoming.

Sobre el autor del artículo

Arquitecto. Director de la revista TC Cuadernos

Deja un comentario