Casa en La Cañada Valencia Ramón Esteve

Casa en La Cañada, Valencia

3,00 €
Impuestos incluidos
Cantidad

Ramón Esteve

Localización: Valencia, España
Fecha: 2019


Formato    Archivo Pdf
Páginas 12 
Idioma Español, Inglés

Acceso online (Suscriptores)

El concepto de dualidad gravita como leit-motiv en gran parte de las decisiones proyectuales que definieron el carácter de la casa en la Cañada. Aparece en su conceptualización como contraste entre lo horizontal, esto es, el gran forjado de la cubierta o la lámina de agua, con lo vertical, los muros portantes y los brise-soleils. También como contraste entre lo ingrávido, lo ligero, como el vidrio, el agua o, paradójicamente, el forjado, con lo macizo, lo tectónico, esto es, los muros portantes de mampostería. Pero tal vez la más importante de estas distinciones debe darse, como en la obra de Mies van der Rohe, entre lo abstracto, manifestado como un cuadrado perfecto en la cubierta y su voladizo, frente a lo contingente, representado por todas las vicisitudes resultantes de adaptar esta forma geométrica a las necesidades de un programa concreto.

La casa en La Cañada se genera de este modo a partir de un esquema en planta cuadrada que se perfora en varios puntos. En primer lugar, se vacía el corazón de la vivienda para crear un gran patio central a modo de atrio romano desde el que se accede a la vivienda. Al mismo tiempo, este espacio central, presidido por una lámina de agua que lleva el reflejo del cielo al interior de la vivienda, organiza al resto de las estancias al separarlas mientras permite el contacto visual entre ellas. 

En la fachada opuesta de la casa, el forjado de la cubierta, de hormigón blanco visto y un gran canto, se proyecta hacia el jardín como un amplio voladizo suspendido sobre la terraza y la piscina. Este voladizo de gran canto que recorre toda la fachada de la vivienda refuerza la sensación de horizontalidad producida al desarrollar toda la vivienda en una sola planta. De nuevo se practican dos perforaciones en este forjado, permitiendo la entrada directa del sol a determinadas zonas de la terraza y creando diferentes zonas de estar adaptadas a las distintas estaciones en función del soleamiento requerido. 

La dualidad vuelve a manifestarse en la distribución de la planta, en la que el patio separa, a la manera de las casas bi-nucleares de Marcel Breuer, la zona de día y la zona de noche. Esta referencia a las casas bi-nuclerares introduce aún otra dualidad, la que se da entre el carácter centrífugo de una casa mirador, en la que se genera la paradigmática permeabilidad entre interior y exterior, frente al carácter centrípeto e introvertido de una verdadera casa-patio, como la que Josep Lluís Sert se construyó en Cambridge (1956). 

Aunque el atrio de acceso separa netamente las zonas de día y de noche, el interior de la casa se concibe como un único espacio fluido y continuo, donde los distintos usos se organizan mediante elementos, como la chimenea pasante o el mobiliario diseñado íntegramente por Ramón Esteve, que permiten la continuidad visual. En el mobiliario se manifiesta también una clara dualidad entre elementos marcadamente horizontales, como los sofás modulares y las mesas de café, y elementos verticales, como las estanterías de suelo a techo o los paramentos móviles de madera, correderos o pivotantes, que protegen los huecos.

También en la materialidad se da una dualidad entre el carácter pétreo y áspero del hormigón blanco visto del forjado, la piedra sin trabajar de los gruesos muros de mampostería y el cemento fratasado del pavimento, por un lado, y la calidez de la madera, usada en el panelado, las lamas verticales para protección solar y el mobiliario.

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