En memoria de Antonio Escario

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El arquitecto Antonio Escario Martínez, Premio Nacional en 1993, premio a la calidad en la Edificación, académico de número de Bellas Artes de San Carlos y Mestre Valencià d’Arquitectura, fallecía el pasado jueves a los 83 años de edad.
Formado en la Escuela de Madrid aprende el oficio creativo de las principales figuras del momento: Miguel Fisac, Alejandro de la Sota, Francisco Javier Sáenz de Oiza, Fernando Higueras, Javier Carvajal, Miguel Oriol, Antonio Camuñas,… Durante los últimos años de carrera trabaja con Casto Fernández-Shaw Iturralde, autor con Pedro Muguruza del edificio Coliseum de la Gran Vía.

En la necrológica aparecida el viernes 8 en el diario Las Provincias, Javier Dominguez, autor del libro “La arquitectura de Antonio Escario” lo recordaba así:

Nos ha dejado a los ochenta y tres años un arquitecto admirable, funcionalista exquisito e indiscutible referente de la modernidad, aunque su recuerdo y su extraordinaria obra permanecerán para siempre.

Reproducimos a continuación el capítulo de su libro dedicado a una de las obras más emblemáticas del autor.

Antonio Escario- Hotel Bali

Antonio Escario- Hotel Bali

El Sueño Vertical de la Arquitectura: el Hotel Bali

Cuando en 1987 la mercantil hotelera HOBALI, SA contrata a Escario para diseñar el Bali-III existe ya un consenso respecto a la ciudad compacta a la que se considera más eficaz energética y territorialmente.

La percepción de que el cambio climático (calentamiento global, efecto invernadero,…) es uno de los principales problemas, alimenta el discurso de la sostenibilidad y devuelve a Nueva York la capitalidad arquitectónica del planeta.
Salvando las distancias con la Babilonia de los skycrapers y del downtown, Benidorm suscita un sorprendente interés. Auténtica meca del turismo de masas, los “perpetuos sanfermines urbanos y playeros”, como apunta el sociólogo José Miguel Iribas, la convierten en singular icono junto a Las Vegas de la industria del ocio.
Los rascacielos con más de un siglo de existencia, se ponen de moda y encandilan con sus fálicas dimensiones y magia totémica. Como apunta Escario, el reino de los cielos vuelve a estar en permanente disputa , aunque el mundo ha cambiado mucho desde que Daniel H. Burnham y John W. Root levantaran el Monadnock (Chicago, 1889) y el Flatiron (Manhattn, 1901).

Antonio Escario- Hotel Bali

El Gran Hotel Bali con sus 52 plantas y más de 180 metros de altura supera a la Torre Picasso (47 plantas y 157 metros) del estadounidense Minoru Yamasaki convirtiéndose en el techo de España, en la utópica Torre de Babel de sus megalómanos sueños.
Se anticipa a la torre Agbar de Jean Nouvel y al CTBA -Business Area de Rubio y Alvarez-Sala (Sacyr Vallehermoso), Pei (Espacio), Foster (Caja Madrid) y Pelli (Torre de Cristal) que dominan el skyline de las metrópolis hispanas a partir de 2007.

La proyección de esos macroproyectos va mucho más allá de su poderoso impacto visual y simbólico. Sin embargo, el Bali-III asombra por la sencillez de su concepción estructural y funcional, que enfatiza su verticalidad monumental.
En la planta rectangular se instituyen en sentido longitudinal tres bandas paralelas de terrazas-solarium, habitaciones orientadas al este con vistas al mar y corredor de acceso posterior. Este se abre al núcleo de comunicación vertical que se escinde de la pastilla girando su generatriz para aparecer como un cuerpo autónomo.

La caja matriz se resuelve con siete pórticos trapezoidales de base, cuya geometría permite conformar una amplia plataforma diáfana para las zonas nobles y de servicios de los niveles inferiores. De ella surgen las pantallas verticales macizas tanto en los testeros como en el interior concebidas para absorber los empujes horizontales de viento.
Forjados reticulares de canto 24+3 completan un sencillo esquema soporte íntegramente resuelto con hormigón armado (control intenso) y acorde tanto con el desarrollo tecnológico de la provincia alicantina como con la agresividad marina del ambiente dada la ubicación del hotel en Cala Finestrat, al final de la playa de poniente de Benidorm. La frecuente economía de medios de Escario aparece con contundencia en el Bali y la estructura de sus potentes pórticos apantallados conforma la propuesta formal.

Le basta con el recurso al perfil parabólico en el basamento y a la liberación de las pantallas, mediante remates a modo de pérgolas adinteladas de doble altura, que asemeja un friso horadado.
El sólido armazón de hormigón visto asciende sobre el podio base favoreciendo el nexo entre los dos volúmenes. Su formato romboidal permite componer una rótula ortogonal tanto con el antiguo inmueble, como con la torre.
En el cuarto de siglo transcurrido desde que Escario proyecta el Bali, el diseño de rascacielos ha evolucionado considerablemente, ya que con la desaparición el 11-S de las Torres Gemelas del Word Trade Center se abriría un debate sin precedentes sobre la razón de ser y la vulnerabilidad de la edificación en altura.
La mejora de los sistemas de control medioambiental, la incorporación de espacios abiertos y jardines interiores, la obtención de energía a partir de la fuerza del viento, la materialidad como envoltorio de células fotovoltaicas,… son conceptos que moldean los paradigmas más recientes.
El crisol del tiempo contribuye a que se pueda reconocer mejor el uso inteligente de los recursos y tecnología disponibles por parte de Escario, Regalado, Candel, Luelmo y Sanchís. Los dibujos vigorosos de Antonio radiografían el trasfondo conceptual que alimenta el proceso y que parafraseando a Rem Koolhaas Escario resumía en “el secreto es no enfrentarse a la ola sino aprovechar su fuerza”.

Javier Dominguez Rodrigo

Toda la información sober su obra en su libro: La Arquitectura de Antonio Escario

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