La arquitectura en tiempo de Talibanes, el caso de Bamiyán

El Centro Cultural de Bamiyán, proyectado por M2R Arquitectos, el cual buscaba poner en valor los nichos de los Budas destruidos en 2001, se enfrenta a una situación incierta.

En marzo de 2001, el mundo fue testigo de cómo los Talibanes volaron dos colosales estatuas de Buda que dominaban el valle de Bamiyán en Afganistán. Las estatuas eran las esculturas de Buda en pie más grandes del mundo y eran un testimonio excepcional del arte greco-budista. Catorce años después, la UNESCO convocó un concurso internacional para construir un centro cultural con el fin de salvaguardar el patrimonio existente y promover el desarrollo de la región. Entre 1070 propuestas, este proyecto recibió el primer premio.

El Centro Cultural de Bamiyán busca ser un espacio para compartir y comunicar ideas. Por tanto, en lugar de un monumento, el proyecto crea un lugar de encuentro: un sistema de espacios donde el impresionante paisaje de los acantilados de Buda se entrelaza con la rica actividad cultural que el centro busca acoger.

El centro cultural no está construido como un objeto sobre el suelo, sino que es un complejo de espacios excavados en él. Esta estrategia se basa en la antigua técnica local de tallar espacios en las montañas para integrar el edificio con el paisaje y aprovechar la inercia térmica del suelo. Al desaparecer bajo el suelo, el edificio crea un espacio de silencio absoluto, un lugar de contemplación con vistas panorámicas completamente despejadas del Valle de Bamiyán.

El edificio está alineado con el nicho donde estaba la estatua de Buda de mayor tamaño. Gracias a esto, enmarca constantemente las vistas hacia él dando un dramático telón de fondo histórico a las manifestaciones culturales contemporáneas en su interior. El proyecto propone así una alternativa a los tradicionales espacios expositivos que presentan al arte en cajas blancas completamente desvinculadas de su contexto. Por el contrario, las salas expositivas del centro se abren hacia el exterior para establecer un diálogo entre las manifestaciones artísticas y el paisaje cultural que las produjo.

El centro cultural es un intento de construir una comunidad en torno a la cultura en una zona asolada por los conflictos. Su programa tiene un triple objetivo; primero de investigación y conservación con la finalidad de concientizar sobre el valor excepcional del patrimonio local; en segundo lugar, un programa educativo que busca fomentar los talentos locales y darles un lugar para difundir su trabajo; y, en tercer lugar, de apoyo y empoderamiento de la población local en su conjunto al proporcionar una serie de instalaciones sociales.

El centro planeaba albergar reuniones comunitarias, talleres formativos, festivales culturales, ferias y celebraciones tradicionales, así como muchas otras actividades que antes eran imposibles debido a la falta de infraestructura pública. Además, el centro define un parque público de 5 hectáreas llamado los «Jardines de Buda», que ofrecen un lugar recreativo protegido para la población local en un país con una crítica falta de espacios públicos.

La inauguración del centro cultural estaba prevista para comienzos de octubre de este año. Sin embargo, el 15 de agosto, luego de una rápida y brutal ofensiva militar, los Talibanes tomaron control de Bamiyán, Kabul y el resto de Afganistán. Dada la actual situación del país, su futuro es incierto.

Datos Técnicos
Latitud 34 ° 49’20.00 «N
Longitud 67 ° 49’31.00 «E
Elevación 2550 msnm
Superficie 3.140 m2
Área del sitio 50.900 m2

Equipo de Proyecto
Manuel Martínez
Franco Morero
Nahuel Recabarren
Marina Cantó Armero
Javier García Librero
Marcos Jaso Echeverría
Juan Córsico
Mateo Gamba
Amin Asifi

Información facilitada por M2R Arquitectos

Autor

Imagen de Marina Cantó

Marina Cantó

Arquitecta | Editora de contenidos

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