Casa Q. Gorraiz, Navarra. España.

Vaillo + Irigaray. Antonio Vaíllo y Juan L. Irigaray
Localización: Gorraiz, Navarra
Fecha: 2004
Fotografía: José Manuel Cutillas, Antonio Vaillo


Publicado en TC Cuadernos nº 88 - Vaillo & Irigaray


Formato    Archivo Pdf
Tamaño 3,3 Mb
Páginas 14 
Idioma Español

 

Multitud de pequeñas parcelas en torno a un campo de golf un conjunto des-ordenado, donde cada viviente atiende a sus pequeños-grandes intereses particulares... y por tanto con soluciones que únicamente intentan resolver su propio programa funcional resultando artefactos individuales ajenos a las cualidades del entorno, de cuyas concepciones formales resulta un conjunto deslabazado, eliminando toda posibilidad de diálogo, y resultando una mezcla casi mostruosa de esas condiciones se ha generado una vivienda donde la clave ética y social supone un punto de partida de generación arquitectónica: comprometida y didáctica, a la vez que introvertida e irónica...

2. la adaptación al lugar se plantea como una premisa básica de actuación: esta adaptación al lugar se da , en este caso, en clave de abstracción mimética: la vivienda trata de evitar la apropiación física del espacio (parcela): la envolvente reproduce una visión de la hierba (lo orgánico) a gran escala, como si de golpe, mediante un juego de agujeros virtuales, engrandecieran un pequeño segmento de hierba, ...la serigrafía de una sección aumentada de una formación vegetal ( el ojo humano no identifica la componente orgánica del césped cuando se distorsiona su escala). El bambú (green) con una estructura “stil-listica” semejante, responde a lecturas que el ojo identifica en cualquier nivel de visión como organismo vegetal. El green invade la fachada absolutamente, y la casa desaparece: como una gran lente de aumento enfocando a un pedazo de green... de igual modo que el campo de golf responde a un concepto contemporáneo de naturaleza tratada, “naturaleza artificializada”, la casa responde a un modo de entender la edificación dentro de esa naturaleza no-natural. Para ello, se recurre a una lectura de lo construido que reclama una visión conceptual, en la que se pone en tela de juicio lo que se ve, lo que se cree que se ve y lo que realmente es: el verdadero artificio de la implantación de esta pequeña edificación es la diversidad de lecturas que ofrece referidas al lugar (físico y cultural) del espectador. Para ello se ofrece los tres niveles de lectura que el edificio pretende codificar de acuerdo a sus tres tipos de visión: el cercano ( 1 metro o dos, rodeando la casa): una textura gruesa, abtracta y ambigua en cuanto a la identificación del fondo/forma, más cercana a una organismo vivo, sin negar la condición de piel, y ofreciendo un código de lectura cercano a las escamas de un reptil, a texturas vegetales vistas en el microscopio, etc. de modo que el acercamiento a la casa se convierta en algo “cálido” por lo que significa de cierta representación de algo que define un organismo “vivo”. El medio (desde la calle): una textura ambigua en la identificación del dentro/fuera, de modo que la propia piel aparece como un gran cortinaje de camuflaje, difuminando los límites entre el propio cortinaje y lo que encierra: lo que parece arrugado se convierte en fondo de lo terso de la superficie: el reflejo del entorno se introduce a la vez dentro, apareciendo el interior como continente de lo exterior... y la visión lejana (campo de golf) : donde la visión de la imagen es nítida (bosque de cañas) ambigua en cuanto a configuración de estructura arquitectónica, y por tanto asimilable a estructuras orgánicas y vegetales que se entremezclan en el paisaje; el color es el mismo que el de los montes circundantes, de modo que “lo lejano” se mezcla también con lo próximo... por tanto, los jugadores de golf, a pesar de obtener la imagen más nítida de todas, supone el mayor espejismo posible de todas las visiones: la casa confundida como naturaleza en un entorno de naturaleza no-natural

3. internamente la casa responde a un esquema prototípico: un impluvium (agua, de luz y oxígeno) defi ne la organizacíon, en torno al cual, gravitan las estancias. El programa de la casa de distribuye esencialmente en planta baja, una sala de juegos en sótano ilumnidada desde el impluvium y un altillo –sobre el porche- (biblioteca y dormitorio) que vuelcan sobre el estar, componen un programa complementario del principal. La planta de la casa se adapta a la geometría de la parcela: adopta por tanto una geometría trapezoidal, abierta al Sur, al jardín y al campo de golf ; mostrando su lado más angosto hacia la calle. Internamente la casa se lotiza en tres franjas longitudinales organizando paquetes funcionales homogéneos: dos franjas laterales envuelven el patio: una contiene el paquete técnico: cocina-lavadero-tendedero-etc
otra confi gura los usos de noche: dormitorios y baños la franja central permite el uso de la vivienda de diferentes modos: garaje-patio-estar-porche permitiendo abrir y comunicar todos esos espacios conviertiendolos en un espacio único abierto conectando jardín delantero y trasero: de este modo la casa entera llega a convertirse en jardín-arquitecturizado de este modo la utilización de la casa permite adaptarse a la climatología (continental) del lugar, y hacer de ella un uso como casa cerrada y/o como casa-patio-jardin (abierta): el tratamiento de dichos espacios es similar, y por tanto el garage es susceptible de tratamiento como sala de estar y viceversa: la convivencia del coche y el sofá –real y a menudo colindante- en este caso permite visualizarse... las estancias calcan internamente la geometría de las cubiertas, invertidas hacia el patio y por tanto, abiertas a los 4 vientos. El estar, permite establecerse en un espacio de doble altura, dado que las cubiertas de la casa adquieren mayor pendiente hacia el Sur y por tanto mayor disponibilidad de altura en esas areas. En cualquier caso, el impluvium se convierte en casa y todas las estancias viven de él el impluvium, como en la casa de Alicia, se torna agujero, donde se cuelan las pelotas de golf.

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