Guillermo Vázquez Consuegra, «la arquitectura en sus manos»

0

Giovanna Crespi, analiza la arquitectura de Guillermo Vázquez Consuegra y su actitud ante el dibujo, en este texto que sirve de prólogo de la última monografía que hemos dedicado al autor sevillano, TC Cuadernos nº 143

Guillermo Vázquez Consuegra

Guillermo Vázquez Consuegra

La mano de Guillermo Vázquez Consuegra con el lápiz entre sus dedos se mueve sobre la hoja de papel con una agradable naturalidad, el gesto le resulta familiar como la más común de las acciones que acompañan su vida cotidiana. El paso del lápiz sobre la hoja produce el placer de presenciar el momento en que la idea toma su primera forma, es a través de ese gesto que se revela la idea y comienza un proceso gradual de cincelado.

Dibujar a mano es un estado de necesidad, una condición de dependencia a la que uno no se resiste, una forma de dar voz al proyecto, un ejercicio continuo de imaginación visual. No hay trabajo de Guillermo Vázquez Consuegra que no pueda ser narrado por un fluir de bocetos, esquemas planimétricos, fragmentos de perspectiva, vistas axonométricas, estudios en planta y en sección.

Croquis estación Vigo

Croquis Estación de Vigo

Poniendo el acento en los elementos primarios de la composición -el punto de apoyo del proyecto, un material predominante, una presencia esencial alrededor de la cual el pensamiento gravita- los fondos en colores pastel rojo, amarillo, azul y verde. Los colores se superponen con la línea negra predominante para llamar la atención, guiar el ojo y ayudar a comprender la idea.

Guillermo Vázquez Consuegra

Croquis Paseo Marítimo, Jardines Elduayen. Vigo

La actitud hacia el proyecto de Vázquez Consuegra se expresa con la costumbre de dibujar a mano, una capacidad que, en su caso, revela la total libertad del acto de proyectar.

Cada uno de sus proyectos en contextos urbanos parte de la necesidad de establecer una relación con el lugar para contribuir virtuosamente al desarrollo de la ciudad, ofreciendo nuevos espacios y nuevos escenarios para la vida de cada uno de nosotros. El tema del espacio público asume así un papel importante en la obra arquitectónica de Vázquez Consuegra. La voluntad de dar vida a espacios compartidos renovados se mueve a través de una acción coherente guiada, por un lado, por la sensibilidad de diseño dirigida a identificar lugares de relación e intercambio entre el organismo arquitectónico y la ciudad, por el otro, desde la necesidad de trabajar directamente en su punto de encuentro y contacto.

Vázquez Consuegra arquitectura

Plaza Estrella, Vigo. Duccio Malagamba

Vázquez Consuegra intuye con gran anticipación que para la realización de una ciudad abierta es necesario apostar por el diseño de nuevas fronteras, dilatadas y en ocasiones ambiguas, entre las diferentes partes de la ciudad, generando formas permeables tanto en edificios, ya sean públicos o privados, como en espacios abiertos, planificando nuevos universos narrativos.

En este sentido, tomo prestadas las reflexiones del biólogo Stephen Jay Gould y su distinción en ecologías naturales entre dos tipos de confines: los límites y los bordes.

El límite es un confín donde terminan las cosas; el borde es un confín donde interactúan diferentes grupos. En los bordes, los organismos se vuelven aún más interactivos, debido al encuentro de diferentes especies y condiciones físicas

El trabajo de Vázquez Consuegra, que va más allá del análisis biológico, trabaja para definir este concepto de borde y, al hacerlo, se impulsa hacia soluciones dirigidas a crear una interpenetración continua entre espacio abierto y espacio cerrado, entre lo que está dentro y lo que está afuera.

El compromiso, desde temprana edad, en el estudio y difusión de la arquitectura sevillana, responde a su deseo de cuidar la ciudad donde siempre ha vivido, habitado y trabajado.

Una sensibilidad madurada a lo largo de los años en la observación e investigación del artefacto urbano que, además de hacer evidente el sentimiento de amor y respeto hacia la ciudad, demuestra la conciencia de tener que actuar en dirección opuesta al surco marcado por una arquitectura objetual, espectacular, y como tal dedicada al culto miope de sí misma.

Tal y como sucedió en trabajos muy notables de su trayectoria como proyectista, como la remodelación del frente marítimo de Vigo (1994-2004) o el Museo Nacional de Arqueología Marítima de Cartagena (1996-2008), donde el trabajo de focalización y definición de la frontera entendida como lábil y versátil entre la arquitectura y la ciudad, se realiza mediante una sabia combinación de adecuación al contexto, equilibrio de formas, control de proporciones y escala dimensional sin renunciar a la innovación espacial, del mismo modo que ocurre en las obras y proyectos desarrollados desde el 2011 hasta el presente, recogidos en esta publicación.

Museo arqueología Cartagena

Croquis Museo Nacional de Arqueología Marítima de Cartagena

 

Museo arqueología Cartagena

Maqueta Museo Nacional de Arqueología Marítima de Cartagena

Fieles al mismo enfoque, los trabajos documentados aquí insisten en el potencial implícito en el concepto de «borde biológico», debido al contorno urbano que la acoge, por el nuevo complejo arquitectónico.

La búsqueda incansable para generar la máxima ósmosis entre las partes, preexistente y nueva, pública y privada, abierta y cerrada, tiene como misión principal dar forma a los espacios de intermediación y conexión, donde una plaza externa asume el papel de un vestíbulo de entrada, donde el hombre está en el centro y, a través de su presencia, sus movimientos y ritmos, amplifica y concreta las condiciones de continuidad y articulación del proyecto.

Aparecen en la reorganización del Pabellón de Navegación (2008-11), en el Palacio de Congresos de Sevilla (2003-12), en el mercado y sala cívica de Torrent (2007-15) familias de rampas, secuencias de escaleras, grandes refugios. Los aleros, las ventanas y los tragaluces continuos, los patios, los puentes habitados, llevan la ciudad dentro de la arquitectura. Contaminan la estructura arquitectónica haciéndola capaz de acoger caminos y cruces que la convierten en sí misma en una pequeña ciudad.

La mano de Vázquez Consuegra es una mano que cose, con la habilidad del sastre capaz de crear un traje a medida, realzando la figura sin renunciar a la búsqueda de nuevas geometrías conjugadas mediante el uso de materiales y soluciones innovadoras.

Desde el proyecto de recuperación y reconversión de la Cartuja de Sevilla al Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (1987-95), es evidente la inclinación natural a gobernar las opciones de proyecto y construcción para una coexistencia efectiva entre lo nuevo y lo viejo. Así lo demuestra el Ministerio de Asuntos Exteriores y Europeos de Luxemburgo (2010-17) y el CaixaForum Sevilla (2014-17).

Sin embargo, es en el proyecto para CaixaForum la obra del arquitecto sevillano asume plenitud y al mismo tiempo sorprende.

Maqueta Caixa Forum

Maqueta CaixaForum. Sevilla

 En el exterior, un cruce inesperado entre una cueva y una tienda de campaña tensada por el viento. El volumen, con su geometría orgánica de curvaturas en sección y en planta, expande el espacio abierto, híbrida las nociones de interior y exterior, de vacío y plenitud, y a través del revestimiento de paneles de espuma de aluminio, moldea la luz cegadora del sur hasta transfigurarla en vibraciones cambiantes que se insinúan en el silencio del subsuelo. En el suelo, una generosa sombra danzante rinde homenaje al Mediterráneo y su cultura.

Para ver más arquitectura de Guillermo Vázquez Consuegra puedes consultar el nº92/93 o el último nº 143 de TC Cuadernos. Además, obtendrás toda la información completa de sus obras desarrolladas en planos, imágenes y detalles constructivos.

 

Sobre el autor del artículo

Deja un comentario