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De Tribuna de la Construcción a TC Cuadernos

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Comienzos y principios: la primera década de una revista de arquitectura

Han pasado más de 25 años desde el nacimiento de la revista TC Cuadernos, e igualmente son ya 26 años de existencia del proyecto editorial más amplio al que está vinculada la revista, aunque sus identidades en ocasiones se diluyen. Y es que ha sido tal la evolución y el éxito de la cabecera principal de la editorial que ha terminado por dar identidad la hija a la madre.

La revista nació con periodicidad mensual bajo el nombre Tribuna de la Construcción. Su perfil era bastante diferente al que tiene en estos momentos, tanto por los contenidos como por el lector al que iba dirigida, inicialmente centrados en la Comunidad Valenciana, y que a lo largo de los primeros cinco años se fueron extendiendo tanto en sus temáticas como en la difusión al resto de la geografía española. Los lectores y los suscriptores se repartían de manera más o menos equilibrada entre los arquitectos y los aparejadores, ampliándose además a otros profesionales del sector de la construcción.

Figura nº1: portada TC Tribuna de la Construcción nº 1

Figura nº1: portada TC Tribuna de la Construcción nº 1

Ya en el número 1, el editorial del arquitecto Francisco Nieto establecía unos principios de acción para la revista de carácter eminentemente práctico: “La Arquitectura debería perder significados, reducir el número de signos y claves, y mostrarse a través de objetos opacos, dejando que lo atemporal se manifieste. El control sobre la construcción de la Arquitectura ha de reconducir los devaneos de las formas hacia la racionalidad. La abstracción contenida en las soluciones que entienden el valor de la construcción como desencadenante de los aspectos visibles de la forma es una cualidad a potenciar. Pensar la Arquitectura no es más que construirla[1]. Una declaración de principios que nos recuerda aquella otra declaración de Mies van der Rohe en su texto “Bauen[2] en el número 2 de la revista G, y que va a marcar una voluntad de la publicación que ha permanecido firme hasta el momento actual, que no es otra que resultar de utilidad para aquellos que la consultan; ser algo más que un escaparate para adquirir el carácter de herramienta práctica. (F.1)

Portada TC Tribuna de la Construcción nº 10 Artículo "Recursos e invariantes en la obra de Miguel Colomina" de L. Carratalá

Figura nº 2: portada TC Tribuna de la Construcción nº 10
Figura nº 3: artículo “Recursos e invariantes en la obra de Miguel Colomina” de L. Carratalá

Este objetivo se cumplía inicialmente mediante artículos de carácter técnico, como aquel que trataba en el número 5 sobre la durabilidad de las construcciones de hormigón[3], y que coexistían con otros más centrados en los proyectos. Aún en su primer año de vida, en los números 10 y 11, el arquitecto Luis Carratalá presentaba una aproximación al arquitecto Miguel Colomina mediante una exposición documental de sus obras y un breve artículo que se titulaba “Recursos e invariantes en la obra de Miguel Colomina[4]. (F.2-3)

Fig. 4: Portada TC nº 15

Poco después, en el número 15, vimos desaparecer momentáneamente de la portada la denominación de Tribuna de la Construcción, quedando todo confiado a la presencia de las iniciales TC, en un anticipo de la futura simplificación del nombre de la cabecera. En este mismo número el arquitecto Juan María Moreno, uno de los miembros más activos del comité editorial, va a introducir en un artículo de crítica “la Arquiescultura de Santiago Calatrava[5], primero de una serie de artículos de análisis sobre la obra de importantes arquitectos del momento. “Norman Foster, entre volar y pisar tierra[6] en el número 18, “Grassi, clásico como el que menos[7] en el 21, “Ando[8] en el 23, o  “Siza, todo un poeta[9] en el número 26, son algunos de los títulos que J. M. Moreno fue presentando a lo largo de los primeros años de vida de la publicación. (F.4)

 Portada TC Cuadernos 17Artículo "El valor de la imagen en la edificación en altura" de J. Torres

Figura 5: portada TC Cuadernos 17
Figura 6: artículo “El valor de la imagen en la edificación en altura” de J. Torres

El número 17 incluía por primera vez en su portada la denominación Cuadernos TC, aunque está aún tardaría algún tiempo en fijarse de manera definitiva. Este ejemplar estaba dedicado a los edificios en altura e incluía, entre otros, el artículo “Cerramiento, estructura, espacio[10] del arquitecto Roberto Santatecla sobre el problema compositivo del cerramiento en los edificios en altura, y un texto del arquitecto Jorge Torres sobre “El valor de la imagen en la edificación en altura[11] en el que se presentaban en paralelo la Torre Velasca y el Edificio Pirelli. (F.5-6)

En sus comienzos la revista estuvo especialmente conectada con el ámbito universitario y, en particular, con la Escuela de Arquitectura de Valencia, de la que poco a poco pasaron a formar varios de los miembros de su consejo editorial externo que colaboraban habitualmente con la revista. Otros miembros del consejo eran profesionales de reconocido prestigio, representantes de los Colegios de Arquitectos de la Comunidad Valenciana o tenían relación con el sector productivo, las empresas y las ingenierías vinculadas a la arquitectura.

También en estos primeros años de vida va a aparecer en la publicación la temática de los concursos de arquitectura, tanto como reflexión en torno al oficio como presentación de resultados de los concursos más importantes del momento. En el número 22 de 1994, el arquitecto Javier Domínguez presentaba en un texto titulado “La ciudad como preocupación. El entorno de los concursos de arquitectura[12] una revisión histórica del tema del concurso de arquitectura en su relación con la ciudad. Y dos años después, será el profesor Fernando Aranda quien retome la reflexión sobre el tema de los concursos en su texto titulado “Por Concurso[13] publicado en el número 28.

 Portada TC Cuadernos 30Artículo "El museo del Prado o la ilusión perdida" de C. Alborch

Fig. nº 7: portada TC Cuadernos 30
Fig. nº 8:  artículo “El museo del Prado o la ilusión perdida” de C. Alborch

El número 30, dedicado exclusivamente al concurso para el Museo del Prado, supuso un momento especial para la revista, ya que inauguraba una manera de presentar los acontecimientos más importantes vinculados a los concursos de arquitectura en España con una perspectiva completa tanto de los proyectos participantes como un análisis crítico del propio proceso del concurso. La ex-ministra de cultura y diputada, Carmen Alborch, expresaba en su artículo “El museo del Prado o la ilusión perdida[14] el sentir general de frustración por el fallo del concurso declarado desierto por el jurado, ante la certeza de la necesidad de llevar a cabo la ampliación del museo. Aquí se iniciaría una de las líneas de contenido de la cabecera, la dedicada en exclusiva a los concursos, que fue de las más prolíficas durante años, tanto por números publicados y por contenido como por repercusión entre los lectores. Una línea de contenidos que acabó por desaparecer de la cabecera debido a la absoluta carestía de concursos públicos que trajo la reciente crisis económica. (F.7-8)

F. 9: Portada TC Cuadernos 25

Otro momento especial fue la publicación de la pareja de números 25 y 27, dedicados a la producción arquitectónica en la Comunidad Valenciana en la primera mitad de la década de los 90. En el primero de ellos el profesor Jorge Torres recorría con visión crítica el panorama arquitectónico valenciano a lo largo del siglo XX en su artículo “La fortuna del eclecticismo[15]. En el segundo volumen, era el profesor Juan Calduch quien analizaba “La Arquitectura histórica como material del proyecto[16] presentando clarificando las definiciones y modos de actuar sobre el patrimonio histórico. Estos dos números son un magnífico ejemplo de la labor llevada a cabo por la revista en sus inicios para dar a conocer lo mejor de la producción arquitectónica contemporánea valenciana. Una labor que prosiguió también con otros formatos como el de las monografías de arquitectos valencianos, Carlos Campos[17] o Manuel Portacelli[18] entre otros, o aquellas dedicadas a los edificios singulares más importantes del momento en la Comunidad, como fueron los números dedicados al MUVIM[19] de Guillermo Vázquez Consuegra, al IVI[20] de Javier García Solera o al Museo de Bellas Artes de Castellón[21] de Emilio Tuñón y Luis Moreno Mansilla. (F.9-10)

F. 10: Portada TC Cuadernos 39

También en el número 25 encontramos el texto “La mano izquierda[22] del profesor Fernando Aranda, otro de los colaboradores destacados de esta primera etapa, en el que nos hablaba de la profesión de manera muy poética. Unos años después, será el mismo profesor Aranda quien se encarga de trasladar a narrativa y presentar la conferencia “El cuerpo, el lujo y la obra”, impartida por Eduardo Souto de Moura en los cursos de verano en Almería organizados por  Guillermo Vázquez Consuegra. El texto recogido en el número 33 bajo el título “Álvaro Siza: secretos de taller[23] presenta la personal visión de Souto de Moura sobre la manera de trabajar de su amigo y maestro Álvaro Siza. Un documento que a pesar de no ser propiamente una conversación o entrevista, sino un monólogo, hemos decidido incluir por su contenido e importancia como el primero de esta recopilación de palabras a mano alzada que el lector tiene en sus manos. (F.11-12)

 Portada TC Cuadernos 33Artículo "Álvaro Siza Vieira: secretos de taller" Eduardo Souto de Moura

Fig nº 11: portada TC Cuadernos 33
Fig nº 12: Artículo “Álvaro Siza Vieira: secretos de taller” Eduardo Souto de Moura

Otros artículos de estos primeros años que podemos destacar son el dedicado por Jorge Torres a “Juan Navarro Baldeweg Arquitecto y Artista[24], o el hermoso texto “Al principio fue la idea[25] en el que el profesor José Luis Soler Valero de Palma hablaba de su experiencia en el estudio de Alejandro de la Sota con el proyecto del Museo en León. (F.13-14)

 Portada TC Cuadernos 32Artículo. "Al principio fue la idea". J. L. Soler Valero de Palma

Fig. 13: portada TC Cuadernos 32
Fig. 14: artículo. “Al principio fue la idea”. J. L. Soler Valero de Palma

El comienzo de una segunda etapa en la vida de la revista vino de alguna manera acompañado por un importante cambio de imagen, con un logotipo nuevo y una manera de trabajar la maquetación y los contenidos. Se establece en este momento la directriz de tratar de contar cada proyecto de la manera más completa y adecuada posible, dándole al lector una información completa que incluyese información constructiva de índole práctico. El carácter de herramienta útil se va transformando así, poco a poco, hacia un nuevo enfoque de los contenidos. Los números de concursos funcionan de alguna manera como una especie de biblioteca tipológica y de soluciones que los arquitectos no dudan en consultar. Mientras que las monografías de edificios y de arquitectos de reconocido prestigio van incorporando una información cada vez más completa en la que se potencia la legibilidad de los dibujos, incluso con la aparición de los desplegables para aquellos casos en los que se considera necesario.

A la variación del perfil de la publicación durante su primera década afectó particularmente el avance internacional tanto en los contenidos como en la difusión de la revista, hasta llegar a la presencia actual en los cinco continentes. La monografía del grupo mexicano LBC[26], edición a cargo de J.M. Moreno, fue la primera dedicada íntegramente a arquitectos de fuera de nuestro país. Poco después llegarían el número 57 dedicado a la obra de João Álvaro Rocha[27] y el número 64 a la producción del posteriormente premio Pritzker de arquitectura, el arquitecto Eduardo Souto de Moura[28]. Ambos números abrirían definitivamente el perfil internacional de la revista en la transición desde la primera década a una segunda etapa más centrada en la producción monográfica de arquitectos, perfil en el que quizás la mayoría de los lectores identifica la publicación. (F.15)

F. 15: Portada TC Cuadernos 57

Mucho han cambiado las cosas en estos años, y la revista se encuentra en una fase de madurez tanto por sus contenidos como por su alcance dentro del campo de la Arquitectura en todo el mundo. Hemos querido celebrar este hecho con un libro que con el título “Palabras a mano alzada” va a recoger conversaciones y bocetos  de muchos de los arquitectos con los que hemos colaborado. Son, de alguna manera, regalos escondidos, incluso en ocasiones no publicados en su momento. Esperamos que disfrutéis tanto de esas palabras y esos bellos dibujos como lo hemos hecho nosotros a lo largo de los más de 25 años en los que se viene editando la revista.

 

 

[1] Nieto, F., “Arquitectura y Construcción”, TC Tribuna de la Construcción, año 1, nº 1, Valencia, abril 1992, p. 10.

[2] Mies van der Rohe, L., “Bauen”, Revista G nº 2, Material zur elementaren Gestaltung, Septiembre 1923.

[3] Perepérez, B., Barberá, E. y Benlloch. J., “La durabilidad de las construcciones de Hormigón”, TC Tribuna de la Construcción, año 1, nº 5, Valencia, septiembre 1992, p. 46-53.

[4] Carratalá, L., “Recursos e invariantes en la obra de Miguel Colomina”, TC Tribuna de la Construcción, año 2, nº 11, Valencia, marzo 1993, p. 20-24.

[5] Moreno, J.M., “la Arquiescultura de Santiago Calatrava”, TC Tribuna de la Construcción, año 2, nº 15, Valencia, septiembre 1993, p. 24-29.

[6] Moreno, J.M., “Norman Foster, entre volar y pisar tierra”, TC Tribuna de la Construcción, año 2, nº 18, Valencia, 1993, p. 29-33.

[7] Moreno, J.M., “Grassi, clásico como el que menos”, TC Tribuna de la Construcción, año 3, nº 21, Valencia, 1994, p. 29-34.

[8] Moreno, J.M., “Ando”, TC Tribuna de la Construcción, año 3, nº 23, Valencia, 1994, p. 10-15.

[9] Moreno, J.M., “Siza, todo un poeta”, TC Tribuna de la Construcción, año 3, nº 26, Valencia, marzo 1995, p. 10-19.

[10] Santatecla, R., “Cerramiento, estructura, espacio”, Cuadernos TC Tribuna de la Construcción, año 2, nº 17, Valencia, 1993, p. 30-32.

[11] Torres, J., “El valor de la imagen en la edificación en altura”, Cuadernos TC Tribuna de la Construcción, año 2, nº 17, Valencia, 1993, p. 33-39.

[12] Domínguez, J., “La ciudad como preocupación. El entorno de los concursos de arquitectura”, TC Tribuna de la Construcción, año 3, nº 22, Valencia, 1994, p. 34-39.

[13] Domínguez, J., “Por Concurso”, TC Tribuna de la Construcción, año 4, nº 28, Valencia, 1996, p. 70-71.

[14] Alborch, C., “El museo del Prado o la ilusión perdida”, Cuadernos TC Tribuna de la Construcción, año 4, nº 30, Valencia, 1996, p. 6-10.

[15] Torres, J., “La fortuna del eclecticismo”, Cuadernos TC Tribuna de la Construcción, año 3, nº 25, Valencia, 1995, p. 52-61.

[16] Calduch, J., “La Arquitectura histórica como material del proyecto”, Cuadernos TC Tribuna de la Construcción, año 3, nº 27, Valencia, 1995, p. 8-12.

[17] Carlos Campos, TC Cuadernos serie dédalo, año 7, nº 39, Valencia, 1999.

[18] Manuel Portacelli, TC Cuadernos serie dédalo, año 10, nº 50, Valencia, 2002.

[19] MUVIM, TC Cuadernos, año 9, nº 49, Valencia, 2001.

[20] IVI Instituto Valenciano de Infertilidad, TC Cuadernos, año 11, nº 58, Valencia, 2003.

[21] Museo de Bellas Artes de Castellón, TC Cuadernos, año 10, nº 51, Valencia, 2002.

[22] Aranda, F., “La mano izquierda”, Cuadernos TC Tribuna de la Construcción, año 3, nº 25, Valencia, 1995, p. 72-73.

[23] Souto de Moura, E. (Transcripción de Aranda, F.), “Álvaro Siza: secretos de taller”, Cuadernos TC Tribuna de la Construcción, año 6, nº 33, Valencia, 1998, p. 93-99.

[24] Torres, J., “Juan Navarro Baldeweg Arquitecto y Artista”, TC Tribuna de la Construcción, año 4, nº 28, Valencia, 1996, p. 8-14.

[25] Soler, J. L., “Al principio fue la idea”, Cuadernos TC Tribuna de la Construcción, año 5, nº 32, Valencia, 1997, p. 96-97.

[26] Grupo LBC Arquitecturas 1987-2002, TC Cuadernos serie dédalo, año 10, nº 54, Valencia, 2002.

[27] João Álvaro Rocha Obra reciente, TC Cuadernos serie dédalo, año 11, nº 57, Valencia, 2003.

[28] Eduardo Souto de Moura Obra reciente, TC Cuadernos serie dédalo, año 12, nº 64, Valencia, 2004.

Sobre el autor del artículo

Arquitecto. Director de la revista TC Cuadernos

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