Rubén Muedra, arquitectura residencial en esencia

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El arquitecto valenciano Rubén Muedra presenta su nuevo libro Habitar la Esencia. Un recopilatorio de sus obras más representativas con motivo de su décimo aniversario, así como de su arquitectura residencial.

Rubén Muedra casa nobel

Casa Nobel. Rubén Muedra Estudio de Arquitectura. ©Adrián Mora

El nuevo libro recién publicado de Rubén Muedra «Habitar la Esencia» ofrece un recorrido por las obras más significativas de arquitectura residencial. El joven arquitecto valenciano tiene tan sólo 10 años de trayectoria.

«Habitar la esencia», por Raúl García

Buenas dosis de ingenio debió de haber en los siempre difíciles inicios para que Rubén Muedra Estudio de Arquitectura, fundado en puertas de la mayor crisis económica de las últimas décadas, haya logrado no sólo capear el temporal sino salir airoso son el talento, la pasión y el trabajo duro los cimientos sólidos que han permitido su crecimiento continuo, siempre con la premisa grabada a fuego de ofrecer a los clientes una Arquitectura ‘responsable, creativa, libre y honesta’.

Casa concreto. Rubén Muedra

Casa Concreto. Rubén Muedra Estudio de Arquitectura. ©Adrián Mora

Responsable con el entorno y con la economía de medios.
Creativa y preocupada por la salida continua de la zona de confort.
Libre de ataduras, de tendencias y de prejuicios que impidan hacer de cada proyecto único y personal.
Honesta y respetuosa con los elementos que la componen, en busca de la sinceridad constructiva.

Hay arquitectos que construyen con la luz. También los hay que articulan su discurso teórico en torno a la materialidad, e incluso, en una sociedad que es cada vez más consciente de encontrarse ya zambullida de pleno en la era digital, son cada vez más frecuentes las arquitecturas de revista en las que predomina claramente la estética (la venustas vitrubiana), acarreando en algunos casos un daño colateral sobre la funcionalidad (utilitas).

Casa en la Duna. Rubén Muedra

Casa en la Duna. Rubén Muedra Estudio de Arquitectura. ©Adrián Mora

Rubén Muedra no es un arquitecto de tendencias. Es un arquitecto de esencias. La esencia, entendida como aquello que constituye la naturaleza misma de las cosas, lo inmarcesible de ellas. Sus arquitecturas, de estética depurada, se nos presentan en muchos casos repletas de lo que a simple vista parecen caprichos formales o aspectos aleatorios.

Sin embargo, cuando uno les realiza una especie de autopsia arquitectónica y es capaz de desmembrar sus partes, estos caprichos pseudoaleatorios se descubren en todos los casos como una amalgama de respuestas complejas dadas a los condicionantes de un proyecto donde, aunque nada es fruto del azar, las cosas parecen ser así por accidente.

Así ocurre con la Casa Brise Soleil, donde el formalismo de la fachada -a priori facetada de manera aleatoria- se revela sin embargo como la respuesta necesaria para regular la entrada de luz natural en cada uno de los huecos de la vivienda.

 

Así ocurre en la Casa Concreto, de aspecto brutalista gracias a su fachada de hormigón visto, en la cual se practican muy pocos huecos pero ubicados con precisión quirúrgica en los puntos a los que se quiere abrir el interior de una vivienda conscientemente introvertida situada en un entorno marcadamente urbano.

Casa concreto brutalista

Casa Concreto. Rubén Muedra Estudio de Arquitectura. ©Adrián Mora

 

O en la Casa Nobel, donde las bandejas de la fachada se presumen igualmente como un capricho formal que, sin embargo, delatan tras un más exhaustivo análisis presentar las inclinaciones y alturas necesarias para, por un lado controlar la luz en el interior en las distintas épocas del año y, por otro, ofrecer desde el interior las vistas de la naturaleza con ventanas a diferente altura, en función de si la perspectiva más habitual del usuario se produce de pie, sentado o incluso tumbado en la cama.

O en el caso de la Casa de la Duna, donde la esencia última del proyecto es sin duda su entorno, y por tanto la intervención se basa en reducir al mínimo el impacto en el mismo, generando huecos que parecen cuadros que adornan las paredes para convertirse en verdaderas obras de arte tan cambiantes como lo pueda ser el paisaje natural.

Viendo la muestra de proyectos destacados que este libro recoge –la cual resume una vasta obra pese a la juventud del estudio-, se le podría reprochar que no existe un lenguaje propio y claramente reconocible que abrace todos sus proyectos bajo el mismo patrón estético, como sí ocurre de manera más evidente en el caso de otros arquitectos.

¿Acaso no es el entorno único y diferente para cada proyecto?

Rubén Muedra casa nobel

Vista hacia exterior Casa Nobel. ©Adrián Mora

Carece de sentido responder de la misma forma a los condicionantes que ofrece una vivienda situada frente al mar de una que lo hace en un entorno urbano. Plantear soluciones tipológicas iguales para huecos de una y otra es desaprovechar (o empacharse de) lo que el entorno ofrece. Y de modo similar ocurre con la materialidad de las envolventes. Y si proyectar sin tener en cuenta el entorno es descuidar una de las principales fuentes de información del proyecto, proyectar sin tener en cuenta las singularidades de cada cliente es olvidar lo que realmente es –debe ser- la Arquitectura: arte antropométrica.

La arquitectura residencial de Rubén Muedra son esculturas creadas para ser habitadas; a la medida del hombre.

Interior casa Concreto

Interior Casa Concreto. ©Adrián Mora

Y así lo tiene en cuenta el estudio de Rubén Muedra, en su arquitectura residencial, capaz de capturar la esencia de los elementos que le permita ofrecer al cliente un espacio para ser habitado, para ser vivido y disfrutado, adaptado a sus necesidades y las del entorno en que se ubica, al que da respuesta en todos los casos de manera respetuosa pero valiente.

Éste es el hilo conductor de su Arquitectura, el denominador común de sus proyectos. Lejos de ser un aspecto formal o material, el patrón que está presente en todas sus arquitecturas es el rigor por el detalle y la capacidad de adaptación para entender qué es superfluo y qué es esencial en cada proyecto, y destilar los elementos con rigor y precisión hasta conseguir que algo de gran complejidad compuesto de incontables factores se revele al usuario como algo decididamente sencillo.

 

Porque al no tratarse de un arquitecto de tendencias, no tiene voluntad ni pretensión de ser funcionalista, postmoderno o acaso minimalista.

Se trata más bien, como explica Alberto Campo Baeza, de ser esencialista en tanto que, con una especie de rigor poético, se empleen los elementos estrictamente necesarios y no más que los necesarios (‘ommit needless words’).

Y así, y sólo así, se antoja posible que en cada proyecto, pese a los tan diferentes condicionantes de partida, el resultado haga sencillo algo tan complejo como es Habitar la Esencia.

Si necesitas conocer más arquitectura residencial de Rubén Muedra u otros arquitectos, te recomendamos consultar más autores como: Fran Silvestre o Ramón Esteve.

 

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