Refugio en la Viña de Ramón Esteve. Premio Obras CEMEX España 2018 en la categoría de Vivienda Residencial
La obra de Ramón Esteve, Refugio en la Viña, ha sido seleccionada en representación de España para el Premio Internacional Obras CEMEX 2018 en la categoría de Vivienda Residencial. El galardón internacional se disputará el próximo mes de noviembre en México, con la participación de proyectos de todo el mundo construidos con hormigón o cemento CEMEX.
En palabras del jurado, compuesto por arquitectos, expertos en construcción, edificación sostenible e infraestructuras, así como directivos de CEMEX España, se ha valorado:
“la perfecta simbiosis que consigue el volumen básico y simple de la edificación con el entorno natural en el que se ubica, un bosque que rodea íntegramente la construcción. También se ha destacado la composición del proyecto -que recuerda a la arquitectura clásica y al mito de la cabaña primitiva de Perrault-, el preciso trabajo de encofrado y puesta en obra del hormigón blanco, que refuerza las líneas del volumen con la textura de la tablilla del encofrado.

Refugio en La Viña está ubicada en el término municipal de Fontanars, a las afueras del casco urbano, en una zona de grandes extensiones de cultivo. El proyecto busca la máxima integración paisajística y medioambiental, debido a su localización fronteriza entre una zona de pinada y los campos de vid de la finca, diluyéndose prácticamente en la vegetación. A ello contribuye la decisión de desarrollar todo el programa en una sola planta, además de la materialidad elegida, que aporta tonalidades coherentes con el lugar.
Introducción
Este proyecto se origina en la idea arquetípica de refugio, representada por la icónica silueta de una casa con su cubierta a dos aguas. Hunde por tanto sus raíces en el imaginario colectivo sobre este concepto, un recorrido que pasa por la cabaña de Thoreau en Walden o el refugio de Heidegger en la Selva Negra, pero también por referencias arquitectónicas básicas como el Cabanon de Le Corbusier. Salvando las distancias, con ellos comparte esa búsqueda deliberada de intimidad y la comunión con el lugar en que se enclava.

Discusión
Este lugar es el límite entre lo cultivado, los viñedos, y lo agreste, la pinada. El refugio actua como charnela entre estos dos mundos, aunque el carácter claro y ordenado de su esquema lo situa claramente en el mundo de lo cultivado, siguiendo la asociación que realizó Heidegger entre “cultivar” y “construir” a través del término alemán “bauen”. Se accede al refugio tras recorrer los viñedos por un camino flanqueado de olivos, chopos y cipreses. Este recorrido continua a lo largo del espacio principal de la casa, una pieza longitudinal de unos 50 metros resultado de la extrusión de su característica silueta.

Esta comunión con el entorno también condiciona la decisión de desarrollar todo el programa en una planta y mantener el plano del suelo, que se extiende más allá de la vivienda, a una cota similar a la del campo que lo rodea. Desde el interior, el paisaje dual, formado los viñedos a un lado y al otro la pinada, se convierte en el fondo enmarcado de cada una de las distintas estancias. Al exterior, los tonos claros y cálidos de los materiales escogidos facilitan una relación armónica con el entorno.
A pesar de partir del concepto de la cabaña primigenia, intentamos distanciarnos del recurso nostálgico a la imagen de una cabaña tradicional mediante la estilización y abstracción de esta referencia. Así, esta imagen icónica se reduce a una seción perimetral formada por cinco líneas que, al extruirse, genera el espacio principal de la vivienda. Para conseguir este grado de abstracción es necesario un material que funcione como esructura y como acabado en todas las superficies, homogeneizando así las visicitudeses del proceso constructivo.
Se utilizó una membrana doble de hormigón autocompactado, que contiene en su interior la impermeabilización y una capa de poliestireno extruido de 12 cm de gran capacidad aislante, junto con un pavimento continuo de hormigón fratasado y pulido. Se busca así una materialidad homogénea que defina el carácter del edificio, tal como define la piedra marés la casa de Utzon en Porto Petro. El hormigón blanco visto, aunque muestre en su textura las huellas del proceso constructivo, le acaba confiriendo a la vivienda un carácter más monolítico que tectónico, semejante al que adquiere en piezas escultóricas como la “Mujer-Casa” de Louise Bourgeois.

Esta pieza principal, de marcada longitudinalidad, reconocible perfil y materialidad monolítica, se combina con una serie de cajas de distintos tamaños que la cruzan transversalmente, en las que se sustituye el hormigón por la madera como material único. La madera se utiliza tanto para la estructura tipo balloon frame como para el acabado de tablas de madera de pino en todas las superficies. De esta manera, la dualidad entre espacio servido y espacios servidores, establecida por Louis Kahn en la casa de baños de Trenton, se refuerza mendiante la dualidad entre el hormigón blanco y la madera de pino.
El interior del refugio está formado por un gran espacio común de carácter basilical presidido por una gran chimenea exenta, volviendo a enlazar así con la idea tradicional de refugio y cobijo. El acabado homogéneo de todas sus superficies, tanto paredes como suelos y techo, refuerza la sensación de protección e intimidad que se encuentra en el alma del proyecto. El extremo de este espacio principal se segrega y abre al exterior formando un porche con vistas a los viñedos y la pinada. Las cajas de madera se introducen parcialmente en este espacio central, confiriéndole un cierto dinamismo a su originario carácter longitudinal. Cada una de ellas tiene distinto tamaño y posición respecto al espacio central, adecuándose a la estancia que cobijan: mientras en la menor se situa el acceso a la vivienda, el resto albergan la cocina, un salón y los dormitorios.
Se busca la armonía entre los dos materiales que construyen el refugio mediante una textura semejante, pautada por el uso de tablones de madera de 15 cm de ancho en las piezas de madera que se repite en el encofrado del hormigón. Las carpinterías exteriores, de acero galvanizado en caliente, permiten cerrar completamente el refugio cuando no está en uso, están construidas con las mismas piezas. También el mobiliario, específicamente diseñado para el refugio, comparte esta modulación y esta materialidad, buscando así un conjunto armónico en el que todos los elementos compartan un mismo lenguaje y nada reclame una atención particular.

Conclusion
El uso del hormigón blanco visto facilita el nivel de abstracción que busca el proyecto y la homogeneidad en el interior que proporciona la deseada sensación de cobijo. Su combinación con la madera permite una composición dual y facilita su integración con el entorno.
Créditos
Localización | Fontanars dels Aforins, Valencia,
España
año | 2016
Arquitecto Ramón Esteve / Arquitectos Colaboradores Anna Boscà, Víctor Ruiz, Estefanía Pérez, María Martí/
Colaboradores REE Tudi Soriano, Patricia Campos / Arquitecto Técnico Emilio Pérez / Constructora COVISAL
FUTUR SL. / Jefe de Obra Gonzalo Llin / Fotógrafa Mariela Apollonio/ Producción y realización audiovisual
Alfonso Calza / Proyecto 2012 / Superficie construida 414.74 m2


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