Premio Nacional de Arquitectura 2016 – Martínez Lapeña y Torres

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El pasado 14 de diciembre el Ministerio de Fomento concedió el Premio Nacional de Arquitectura del año 2016 al estudio de arquitectura de José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres Tur.

José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres Tur en su estudio

José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres Tur en su estudio

El jurado, que cuenta con la presidencia honorífica del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y estaba compuesto en esta ocasión por Rafael Moneo, Juan Navarro Baldeweg, Juan Bordes, Elisa Valero, Sara de Giles, Beatriz Colomina, José Mª Cruz, Antonio Aguilar y Francisco Javier Ramiro, ha reconocido la extensa e interesantísima trayectoria profesional de este equipo que son “autores de una extensa obra en una dilatada carrera conjunta que pronto cumplirá cincuenta años de colaboración ininterrumpida, a lo largo de la cual han abordado proyectos de toda índole, desde la periferia más problemática hasta sus encargos internacionales, en los que fueron pioneros en nuestro país. Entre su obra, de arquitectura abierta y arriesgada, se cuenta la construcción y renovación de algunos de los espacios públicos más significativos de la arquitectura española en las últimas décadas. Siempre desde un lenguaje fresco, que aúna compromiso cívico con actitud respetuosa ante el paisaje y la ciudad histórica, constituyendo un ejemplo de innovación y búsqueda constante[1].

Exposición El Escorial Biografía de una Época. Croquis

Exposición El Escorial Biografía de una Época. Croquis

El Premio Nacional de Arquitectura fue instaurado en el año 1930 y ha tenido un contenido diverso a lo largo de sus diferentes etapas, ya que ha sido otorgado por concurso o ha premiado a un edificio en particular según los momentos. Desde el año 2001 el premio se otorga sin embargo a la obra completa de un arquitecto. Mientras que desde la última redefinición, realizada en el año 2013, el premio rinde tributo a una persona o entidad que con su trabajo o el conjunto de su obra haya contribuido de forma extraordinaria al enriquecimiento de la Arquitectura y el Urbanismo en España. Esta evolución es notoriamente visible en la concesión a los últimos premiados, cuya labor para y por la arquitectura en nuestro país es absolutamente indiscutible: Juan Navarro Baldeweg, Rafael Moneo Vallés y, ahora, José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres Tur.

Casa Gili. Planta

Casa Gili. Planta

Monografía Lampreave

Monografía Lampreave

El estudio de Elías y José Antonio va a cumplir próximamente 50 años de trayectoria profesional conjunta, todo un ejemplo de admirable persistencia y dedicación a nuestra profesión. Su obra, que abarca un poliédrico abanico de temas, aproximaciones y sensibilidades, fue recogida casi íntegramente en un magnífico libro (editado por los propios arquitectos junto a Aureli Mora, y publicado por Ricardo Sánchez Lampreave), en la que es hasta la fecha la última de las monografías dedicadas a su excelente trabajo.

Una trayectoria como la suya es muy difícil de resumir en un texto tan breve como este y, desde luego, necesita de un tiempo y profundidad de reflexión mucho mayores de los que dispongo. Por ese motivo (y he de reconocer que un poco abrumado ante la tarea) he decidido dejarles hablar a ellos mismos y a otros que ya escribieron sobre ellos con más precisión y certeza en ocasiones anteriores.

Librería del Centro de Arte Reina Sofía. Croquis

Librería del Centro de Arte Reina Sofía. Croquis

El don más preciado del Arquitecto es la capacidad de inventar, pues la arquitectura es una invención formal controlada por el conocimiento. Conocimiento tanto de la realidad más profunda como delas técnicas que garantizan la bondad del resultado en el orden práctico y funcional.[2] José Antonio Martínez Lapeña

Existe, en la arquitectura, una sensación de aventura en la búsqueda, algunas veces traviesa, de lo imprevisible; en ser un vagabundo intelectual que debe eventualmente volver a la realidad de la responsabilidad. A veces la ironía es un antídoto para la solemnidad y la seriedad una máscara para el fracaso.[3] Elias Torres Tur

Escaleras de la Granja. Fotografía: David Cardelús

Escaleras de la Granja. Fotografía: David Cardelús

Cuando uno trata de destilar la esencia del trabajo de estos arquitectos, parece que ésta pueda residir en los complementarios roles del divertimento y la precisión. El divertimento se evidencia con claridad en los toques humorísticos y la pura inventiva de los distintos elementos que construyen los proyectos más episódicos, así como en la exploración continua de todas las numerosas posibilidades y maneras de abordar un proyecto. (…) La precisión en el juicio estético de la forma y el detalle, así como la precisión en la ejecución, refuerzan todas esas cualidades de forma absolutamente decisiva.[4] Peter Buchanan

Explanada y Pérgolas Fotovoltaicas Forum 2004. Fotografía: Cristina Fontsaré

Explanada y Pérgolas Fotovoltaicas Forum 2004. Fotografía: Cristina Fontsaré

Su estudio es lo más parecido a un taller manual y está lleno por todas partes de cientps de maquetas y dibujos, las mismas herramientas preferidas con las que habían jugado desde siempre. Unas herramientas que les permiten manosear cartones, maderas, papeles, alambres, telas, mezclar colores… dejando en todos ellos las huellas características de cuando pensamiento y acción avanzan absolutamente enlazados. Testimonios de cómo el descubrimiento del problema y la solución van íntimamente ligados, de cómo el pragmatismo evita imaginar nada que no sepa resolver, de cómo se confía fundamentalmente en lo que se ha experimentado, en lo que se conoce profundamente.[5] Lluís Clotet

Paseo de la Ría de Huelva. Fotografía: Lourdes Jansana

Paseo de la Ría de Huelva. Fotografía: Lourdes Jansana

(…) En una arquitectura donde lo importante no es el sustantivo son el verbo; no el objeto, sino la acción. En un obrar a través del cual quien hace no puede quedar enganchado, delegado a una máquina universal, a un proyecto, sino que quien hace afirma en ello su radicla ‘diferencia’ (…) libre también de encadenamientos, de encajes en el interior de ‘disciplinas’, libre de ser valorado desde fuera de su propia constitución, desde otra medida que no sea él mismo.”[6] Josep Quetglas

Desde TC Cuadernos queremos darles a ambos la enhorabuena por este merecidísimo reconocimiento, agradeciéndoles además las maravillosas lecciones que nos han aportado, y que confiamos sigan aportándonos, a todos los que estamos vinculados con el mundo de la arquitectura.

Ricardo Merí

[1] Extraído del acta del jurado

[2] José Antonio Martinez Lapeña Elias Torres. Ed. Lampreave, Madrid, 2014. Pág. 16

[3] Ídem, Pág. 17

[4] Ídem, Pág. 73

[5] Ídem, Pág. 117

[6] M. Lapeña/Torres. Catálogos de Arquitectura Contemporánea, Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1990. Pág. 18

Sobre el autor del artículo

Arquitecto. Director de la revista TC Cuadernos

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