Paulo Moreira: ‘las intervenciones modestas son la forma más certera de trabajar en la época del post-boom’

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En la siguiente entrevista nos aproximamos al contexto de la producción arquitectónica en la ciudad de Oporto, con un estudio muy joven que compagina la arquitectura con el trabajo de investigación y se desenvuelve en un momento económico y social en el que es necesario tener el campo visual muy abierto y reinventarse casi cada día para continuar, pero siempre teniendo los objetivos y los principios muy claros.

Nos acercamos a un edificio que aún está por intervenir en la Rúa dos Clérigos, en pleno corazón de Oporto, para conocer al arquitecto Paulo Moreira que encabeza el equipo de Paulo Moreira arquitecturas y conversamos con él en el lugar que será el futuro taller multidisciplinar del equipo.

EB: Estamos en el corazón de la ciudad, en un edificio que os disponéis a recuperar, no sin riesgo. Paulo Moreira nació en Oporto y decidió –después de recorrer el mundo- volver y asentarse de forma comprometida en su ciudad natal, a pesar de la fuerte crisis y la dificultad de encontrar oportunidades de intervención. ¿Cuál es tu relación con la ciudad? Podrías contextualizar la situación social y arquitectónica en la ciudad de Oporto para todos nuestros lectores…

PM: La decisión de volver a Oporto se remonta al período de mi vida en que me encontraba en Londres haciendo el doctorado, allá por 2011. Era un momento en que la crisis económica se sentía fuerte en la ciudad. Las personas de mi entorno me decían que era un gran riesgo, que cómo iba a volver sin trabajo, que en Portugal era imposible hacer arquitectura en este momento…

Es cierto que volver era una decisión ya tomada con solidez el año anterior cuando me decidí a comprar una pequeña casa en la Rúa dos Caldeireiros, muy cerca de donde nos encontramos ahora. Se trataba de un inmueble muy degradado que requería atención y también inversión, pero es en este momento donde la voluntad de contribuir como ciudadano y como arquitecto a la recuperación de la ciudad se afianzó con más fuerza. A la casa la llamé ‘A Casinha’ y fue el germen del compromiso que adquirí con Oporto y que más adelante dió sus frutos.

Maqueta de 'A Casinha' en la Rúa dos Caldeireiros. Paulo Moreira architectures

Maqueta de ‘A Casinha’ en la Rúa dos Caldeireiros. Paulo Moreira architectures

 

EB: Mientras charlamos con Paulo podemos percibir la emoción con la que nos habla de su primer proyecto cerca de cinco años después de su realización, nos trasmite esa energía de arquitecto joven y podemos entender la importancia de este pequeño proyecto – pequeño dimensionalmente-,  que se convirtió en el resorte para continuar trabajando de forma comprometida en una ciudad en la que, estaba casi todo por recuperar, pero el trabajo de recuperación estaba solo reservado para aquellos que lo hicieran decididamente. Nos adentramos un poco más para conocer  ‘A Casinha’.

PM: ‘A Casinha’  fue un proyecto personal que tuve que asumir con los medios de que disponía en ese momento y allí establecí el estudio en planta baja y la vivienda arriba. Tiene cerca de 57 metros cuadrados divididos en tres pisos y medios pisos, con un frente único de 4 metros. Geométricamente es un prisma de base casi triangular y el vértice opuesto a la fachada cuenta solo con una dimensión de 75 centímetros.

'A Casinha'. Paulo Moreira architectures

‘A Casinha’. Paulo Moreira architectures

En la intervención siempre se procuró conservar el carácter original del edificio realizando las alteraciones mínimas. En una obra de esta dimensión, estas pequeñas operaciones permitieron ganar superficie y altura consiguiendo unos patrones de calidad interior adecuados al momento en que se desarrolló la intervención.

‘A Casinha’, interior sala. Paulo Moreira architectures. Foto: Prompt Collective

‘A Casinha’, interior sala. Paulo Moreira architectures. Foto: Prompt Collective

Este primer proyecto tuvo algún impacto y fue el primer paso y un gran impulso para continuar trabajando y recuperando edificios en la misma zona, concretamente los dos bloques adyacentes a ‘A Casinha’.

El conjunto de los tres edificios, creo que forma casi un microcosmos desarrollando la idea de lo que puede llegar a ser la configuración de un centro urbano. Las plantas bajas, con locales vinculados a la actividad de la calle, revitalizando el movimiento urbano y los pisos superiores dedicados a vivienda. Es la forma en la que se constituía la esencia de la ciudad aquí en el centro en el origen de su desarrollo urbano. Llamo a estos tres edificios ‘La trilogía de los Caldeireiros’, como modelo de una posible manera de hacer ciudad.

Vista exterior de ‘A Casinha’ en la Rúa dos Caldeireiros. Paulo Moreira architectures. Foto: Prompt Collective

Vista exterior de ‘A Casinha’ en la Rúa dos Caldeireiros. Paulo Moreira architectures. Foto: Prompt Collective

En este momento estamos desarrollando un proyecto para la Cámara Municipal de Oporto en esta misma calle. Se trata de la recuperación de un antiguo edificio destinado a vivienda social, con el doble objetivo de proporcionar un lugar de calidad para vivir a personas con menos recursos y también devolver al centro la vida que tuvo un día renovando el patrimonio edificado.

Me gusta ver este cuerpo de trabajo como un conjunto. Son intervenciones modestas, generalmente de pequeña escala, con medios y recursos sencillos. Tengo certeza de que esta es la manera de trabajar en los tiempos post-boom. Es la constatación de que las obras de pequeña escala tienen un impacto positivo en la recuperación de la ciudad. Reforzar la idea de vecindario, un modo de hacer ciudad. Creo que la ciudad fue hecha lote a lote, casa a casa y por tanto puede ser recuperada de la misma manera, no es preciso estas grandes intervenciones manzana a manzana porque no es natural, no es esa la intensidad de trabajo.

Detalle de la baranda en ‘A Casinha’. Paulo Moreira architectures. Foto: Prompt Collective

Detalle de la baranda en ‘A Casinha’. Paulo Moreira architectures. Foto: Prompt Collective

Estamos también preparando la mudanza del estudio al espacio donde estamos realizando la entrevista en este momento, en la Rua dos Clérigos y que también surge en esta lógica de expansión dentro de lo local y vamos a crear aquí un compromiso a largo plazo que pienso que resume mi actitud para con la ciudad y esta idea de volver y quedarse en Oporto.

 

EB: Esta forma de abordar el trabajo es el resultado de una trayectoria de aprendizaje también fuera de Portugal. ¿La dimensión global de la arquitectura en el transcurso de tu formación ha influido de forma directa en tu enfoque actual en la disciplina? ¿Cuál fue el camino que recorriste hasta llegar al punto donde nos encontramos ahora?

PM: Vivimos en un mundo eminentemente global y es imprescindible mantener la vinculación con el mundo ‘exterior’ fuera de Portugal. Durante siete años estuve fuera estudiando y trabajando y fue fundamental para crear lazos y asimilar influencias que actualmente tienen un gran impacto en el ejercicio de la profesión.

En los dos años que estuve en Suiza pude aprender en instituciones de gran calidad, en Mendrisio con Zumthor y en Basel con Herzog & Meuron, complementando la formación que había recibido en la FAUP con abordajes más experimentales. Una derivación directa de este aprendizaje puede leerse en la formación actual del equipo del estudio, que está formado por arquitectos y estudiantes de diferentes partes del mundo, con diferentes niveles de experiencia, con el objetivo de conseguir una dinámica fluida de ideas y métodos de trabajo. También con la colaboración interdisciplinar, compañeros de otras disciplinas con los que realizamos trabajos y siempre conseguimos una implementación grande en la calidad de los mismos. Esto es algo que aprendí de forma directa trabajando con Herzog & Meuron desarrollando un proyecto estrechamente con el artista Ai Weiwei. Fue una influencia muy importante por el modo de abordar los proyectos en los límites de la arquitectura y el arte, con gran carga política y social también.

También trabajé dos años en Barcelona, con b720 arquitectos. Parece que todos pasamos por allí en algún momento de nuestra vida, no? . Fue una experiencia muy rica y todavía hoy colaboro con amigos que conocí en aquel momento.

Durante esta parte del trayecto tuve la oportunidad de volver a estudiar también. Tenía la voluntad de reflexionar de una forma más intensa sobre la ciudad y la cultura urbana, era un interés que traía ya desde hacía mucho tiempo -por los viajes y las estancias en el extranjero- y en particular sentía atracción por ciudades postcoloniales. Estuve en Londres haciendo un Máster en Ciudad y Cultura Urbana centrándome en el estudio de la ciudad de Luanda, capital de Angola. El tema de este Máster finalmente se convirtió en tema de Doctorado y por tanto en un proyecto largo.

 

EB: Parece evidente que los contextos de trabajo son muy diferenciados… Angola y Suiza se mueven en parámetros completamente distintos, arquitectónicamente, socialmente…

PM: Angola es un contexto de trabajo completamente alejado de aquellos en los que trabajé durante mi formación como arquitecto, una formación occidental centrada en las soluciones técnicas y formateadas por la legislación existente y la industria de la construcción con sus  procedimientos. Me interesaba salir de ese círculo y aprender de ‘la arquitectura hecha sin arquitectos’, o sea, existe un patrón de creatividad y de invención que muchas veces nosotros perdemos porque tenemos que responder a las reglas, por eso era tan atractiva esa salida para complementar mi formación. Y no reniego,  pienso que nosotros tenemos una formación mucho más técnica, en Oporto y complementada con la experiencia en Suiza y Barcelona – precisamente esto fue lo que me permitió asentar las bases-,  pero toda la experiencia en Angola, que fue tan larga como todas las experiencias anteriores juntas -siete años de formación y otros siete de doctorado-. Mi práctica termina por definirse entre estas dos situaciones.

 Escola de Kapalanga, Luanda. Paulo Moreira, con Parq arquitectos. Foto: Paulino Damião

Escola de Kapalanga, Luanda. Paulo Moreira, con Parq arquitectos. Foto: Paulino Damião

EB: Respecto a la interacción entre la investigación y la práctica… La tesis sobre Angola se desarrolla paralelamente a tus primeras obras de arquitectura, ¿en qué medida la experiencia en los barrios auto-construidos influencia tus proyectos?

PM: Esta es una pregunta pertinente. En realidad, la influencia es más evidente en algunas obras.

En la Escuela de Kapalanga, que es en sí mismo un proyecto contextual, en términos de escala, de configuración espacial y de materialidad –utilizamos materiales y mano de obra local, incluyendo la tierra roja del propio terreno-, es  muy apreciable esta influencia.

El proyecto de regeneración urbana de Monte Xisto, en la periferia de Matosinhos, muy cerca de Oporto, surge del hecho de trabajar sobre estos temas. Parte de un desafío de Pedro Campos Costa, curador de la representación portuguesa en la edición nº14 de la Bienal de Arquitectura de Venecia, para crear un proyecto de ideas de intervención en un área ‘informal’. Después de algunas investigaciones identifiqué este caso de derrumbes en una ladera constituida por construcciones muy precarias. Lo que más me motivó de este proyecto fue la posibilidad de transformarlo en un proyecto de arquitectura real. Después de mucha insistencia, de muchas promesas y de muchos encuentros y reuniones con la gente del barrio, y con técnicos y políticos, conseguimos que la Cámara Municipal de Matosinhos adjudicase el proyecto y ahora estamos trabajando en ello –aún sin la certeza de que se vaya a hacer la obra, pero se nos ha sido encomendado el proyecto por tanto continuamos trabajando con gran intensidad-.

Monte Xisto, Matosinhos. Paulo Moreira architectures. Imagen: Prompt Collective

Monte Xisto, Matosinhos. Paulo Moreira architectures. Imagen: Prompt Collective

EB: El trabajo realizado en los campos de la investigación y la arquitectura ha alcanzado un reconocimiento que no es muy habitual en una profesión donde todavía es muy común distinguir a los arquitectos de la ‘práctica’ y los de la ‘teoría’. En pocos años has ganado el Premio Távora –para el proyecto de investigación-, el Premio IHRU (Instituto da Habitaçao e Reabilitaçao Urbana) –para tu primera obra, ‘A Casinha’-, has sido finalista en los Premios FAD de la Península Ibérica…

PM: Si…El Premio Távora surge en el contexto del Doctorado, reconoce el trabajo de arquitectos que proponen un viaje vinculado a una investigación en curso. Con el Premio Távora viajé por tercera vez a Angola, ya estaba programado pero hubo que adecuarlo al Premio dotando a la visita de una dimensión mayor vinculada a la investigación acreditando y legitimando la línea de trabajo.  Así que un reconocimiento como el Premio Távora ha sido muy importante.

En el mismo momento terminaba ‘A Casinha’ y después de estar hecha me candidaté a un premio IHRU – es un premio nacional de rehabilitación en Portugal- y lo gané. Fue un reconocimiento muy importante para mi primera obra que dio un impulso importante al trabajo y a posteriores encargos y también la motivación que me hizo candidatarme al Premio FAD de Arquitectura Ibérica, en la categoría de arquitectura -porque las intervenciones de este género en muchos casos se englobaban en la categoría de interiorismo,  pero yo sentí que podía considerarse una obra de arquitectura-,  en los tiempos que corren los arquitectos de la península ibérica van a tener que vincular su trabajo a la rehabilitación.  ‘A Casinha’ se posicionó entre los cinco finalistas de los premios FAD en 2015, y pienso que hace unos años este tipo de obras no se consideraban de la misma manera, por tanto estamos asistiendo a un cierto cambio en aquel tipo de obras que están en el debate de la arquitectura contemporánea. Que una obra tan modesta como ‘A Casinha’ tuviese ese reconocimiento me dio incentivos sabiendo que había hecho algo que era significativo para otros también y dentro de nuestra disciplina.

Estaba hablando de ‘A Casinha’ y cómo una obra tan modesta puede aparecer en un premio y curiosamente he recordado que en ese año varios de los proyectos Españoles finalistas fueron a formar parte del Pabellón Español en la Bienal de Venecia de 2016. Se sintió una especie de movimiento, la puesta en valor de la rehabilitación interior como interés arquitectónico donde esa condición material y tectónica también tiene gran importancia, la imperfección de los edificios existentes aprovechada para extraer algo y revalorizar la cualidad espacial.

Después hay otros reconocimientos.. uno que me dio particular alegría fue el premio ‘NOVOS’ dado a jóvenes talentos con menos de 35 años en Portugal en diferentes áreas de la cultura, ciencias y artes. Fui nominado y después supe que el gran instigador de esa candidatura fue Diogo Seixas Lopes que falleció el año pasado. Sentí que era un impulso más para trabajar y mostrar que la elección de Diogo no fue en vano. Trabajé con Diogo Seixas y André Tavares en el Jornal de Arquitectos, la publicación de la Ordem dos Arquitectos, en el equipo editorial. También en el año 2015 fuimos finalistas en el premio FAD en la categoría de Pensamiento y Crítica. Sentir que formas parte de un equipo en un trabajo tan bien hecho como el del Jornal de Arquitectos y tener el reconocimiento en el mismo año que ‘A Casinha’ para mí fue algo fundamental.

 

EB: Parece que en estos momentos, en los que no es tan ágil construir como en otro tiempo, está muy en alza la ‘cultura del premio’…

PM: Pienso que actualmente, a veces es hasta difícil no ganar un premio con todos los concursos que hay. Por eso hay que escoger los contextos donde me gustaría que mi obra fuese reconocida y publicada. Los premios son importantes, pero es cierto que existe ‘ la industria del  premio’.  Lo que yo hago en ese campo – obviamente  es muy importante tener ese reconocimiento en el  área profesional…- es tener algunos criterios sobre los lugares donde quiero ser reconocido. Yo intento hacer esa selección, normalmente doy más importancia a premios con jurado reconocido, por tanto no tengo tanto interés en premios de voto online y cosas así. Tanto en los premios IHRU como en los FAD hay visitas del jurado a las obras y el jurado es reconocido.

Ya estuve en dos experiencias como jurado también –en el premio IHRU el año posterior a ganar y en un premio de universidades del CIHEL que era un congreso internacional de vivienda del espacio lusófono, que fue por cierto muy interesante porque pude apreciar las diferencias educativas respecto a la arquitectura en los diferentes países participante, Angola, Cabo Verde, Portugal, Brasil…y cuáles son los temas más importantes en función del contexto, esto es una forma de aprender y estar atento a lo que acontece en nuestro campo-.

 

EB: Mientras conversamos he estado fijándome en algo…el nombre de tu estudio. ‘paulo moreira architectures’. En minúscula y ‘architectures’ en plural…

PM: Arquitecturas es la idea de asumir una práctica que es plural y cubre una diversidad de temas, territorios y metodologías. Pensé que era la forma mejor para describir nuestro trabajo. La palabra arquitectura debía estar muy explícita pero la idea de arquitecturas en plural y en letra minúscula, porque no siento que esté haciendo arquitectura con ‘a’ mayúscula -hacemos una arquitectura más terrena-. Todo este discurso está en las conversaciones que tenemos en el estudio, nosotros tenemos un equipo múltiple con personas de  varios lugares y me interesa que esa pluralidad se sienta en el día a día del estudio. En el fondo me interesa esta idea de absorber y estar siempre abierto a diferentes formas de pensar y de hacer.

No solo diseñamos ese ambiente en nuestro estudio, también trabajamos mucho en colaboraciones. Esa pluralidad también se puede ver en la forma en cómo se hacen algunos proyectos con otros equipos e incluso fuera del ámbito de la arquitectura. Tengo proyectos de exposiciones e instalaciones temporales, etc… Recientemente participé en la Trienal de Arquitectura de Oslo -el año pasado-, con curadoría del colectivo español After Belonging Agency. Fui el único arquitecto portugués que estuvo en esa trienal. Esto enfatiza la idea de generar colaboraciones multidisciplinares conciliándolo con la práctica del día a día de la arquitectura, que es algo más convencional. Me interesa mucho participar en proyectos de este género donde puedes mantener realmente un discurso más abierto.

 

EB: Paulo, en este momento estamos en un espacio arquitectónico espectacular que en poco tiempo se convertirá en el nuevo estudio de ‘paulo moreira architectures’ pero, en este momento estás desarrollando proyectos también en Lisboa. Ahora que el trabajo sobrepasa la delimitación de la ciudad de Oporto…¿será posible mantener este compromiso con tu ciudad natal?

PM: Si, los primeros encargos en Lisboa llevaron a expandir el estudio allí de forma práctica, tenía sentido para poder atender dos encargos en Lisboa prácticamente simultáneos, un pequeño apartamento y una fábrica de cerveza artesanal para ‘Musa’, que sí que requirió la presencia constante debido al trabajo manual de varias artes, desde los detalles hasta los conceptos más generales, todo se hizo muy artesanalmente.

Reformulação de armazém para a fábrica de cerveja artesanal MUSA. Paulo Moreira architectures, foto Valter Vinagre.

Reformulação de armazém para a fábrica de cerveja artesanal MUSA. Paulo Moreira architectures, foto Valter Vinagre.

También hay un lado más emocional vinculado a la entrega de mi doctorado , y sentí que esta ampliación podía marcar una nueva fase y quise cambiar la rutina. El trabajo en Lisboa ha traído nuevos encargos, ahora estamos comenzando la reforma de un pequeño apartamento y siendo ahora una experiencia que no sé decirte cuánto durará en tiempo.

La idea de fijarme en Oporto por un periodo más largo es la idea más fuerte y aquello en lo que tengo más convicción y por eso estamos ahora en la Rua dos Clérigos para disponer de un espacio con posibilidad de crecimiento. Es un compromiso para mí vivir los lugares en los que desarrollo los proyectos y en el caso de este barrio, tenía todo el sentido en esta lógica de fijación local al contexto, traer aquí el estudio y convertir el espacio en una oficina de experimentación, en un espacio multidisciplinar con un ámbito más público de vivencia con la calle y los ciudadanos.

Elia Bernardos

Equipo de Paulo Moreira architectures. Foto: Inês Guedes

Equipo de Paulo Moreira architectures. Foto: Inês Guedes

 

 

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