McCullough Mulvin, moldeando el ADN arquitectónico

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Eyrecourt y St Mary’s Church

La práctica profesional de McCullough Mulvin architects trabaja con la relación entre la forma histórica y la arquitectura contemporánea – una búsqueda basada en la curiosidad sobre cómo hacer crecer una línea desde un lugar, cómo distinguir entre una plantilla, un modelo, una tipología – si la geografía a tener en cuenta está en tu cabeza o es la geografía de una forma existente. Dos proyectos recientes muestran los extremos opuestos de esta hermosa conexión, uno acerca de la obsesión de la mente por una forma histórica, el otro sobre juzgar la asimilación/no-asimilación en el contexto de una forma histórica auténtica que ya existe.

Eyrecourt 1

McCullough Mulvin, Eyrecourt

 

Eyrecourt comenzó con una huella persistente en la mente, una forma potente que se convirtió en el modelo para un nuevo trabajo. Si uno viaja por Irlanda, el ojo frecuentemente capta el perfil de torres medievales en el paisaje, completas, sin ocupar, o locos fragmentos de piedra. Son viejas pero conservan una presencia física y ocupan un espacio cultural. W. B. Yeats entendió su poder – al restaurar y ocupar una – Thoor Ballylee – en los años veinte. Externamente sencillas, las torres ocultan densas plantas con gruesas paredes habitadas y complejas secciones abovedadas. También están hermosamente construidas. Cuando las encuentras en medio de los campos, su estado fracturado ofrece hermosas lecciones de construcción. Conservan la potencia arquitectónica; hay situaciones en las que uno piensa en cómo podría salvar las amplias brechas culturales y económicas existentes para conseguir realizar una torre contemporánea equivalente en el paisaje, el clima y la naturaleza.

Escalera Eyrecourt Castle en Co. Galway

 

En 2015, nuestro trabajo se vio involucrado en un proyecto para rescatar una escalera y traerla de vuelta a Irlanda. Eyrecourt Castle en Co. Galway fue construido poco después de la Restauración en 1660 y sobrevivió hasta el siglo XX, cuando cayó en ruinas. La escalera fue extraída y vendida a William Randolph Hearst para usarla en su mansión californiana en Sans Souci. Él la donó, en cambio, al Instituto de Artes de Detroit – donde ha permanecido en cajas hasta nuestros días. Como parte de un plan para repatriarla, el estudio diseñó un edificio que albergase la escalera. Nuestro primer pensamiento fue hacer una torre para ello – una referencia apropiada e inmediatamente reconocible – en Irlanda – a su cautivadora historia y al mundo perdido de la altiva ruralidad.

 McCullough Mulvin, (3)

Las antiguas escaleras -dos tramos inferiores y un único tramo superior- se emplazaban dentro de un espacio blanco dimensionado conforme al contexto original; el perímetro grueso se ahuecaba para facilitar la visión con una escalera que subía con el mismo trazado original para alcanzar un espacio superior; los visitantes podían ascender en un viaje equivalente al de un sueño, examinando la antigua madera, mirando fuera hacia el paisaje y a través, hacia las obras de arte expuestas. Otra escalera cruzando la planta conducía a una terraza abierta en la azotea. Externamente, la torre estaba construida en hormigón armado con textura de tablones, el material representando la estratificación del tiempo; pequeñas ventanas externas ensanchadas internamente en ángulo servían para mapear la luz y el tiempo.

McCullough Mulvin, Eyrecourt (2)
El proyecto transformó la planta. Se convirtió en una cápsula fuerte con paredes gruesas pero perforadas alrededor de un espacio central ocupado por temas relacionados con la luz y la exhibición en lugar de defensivos; el perímetro conformó una zona de circulación continua en lugar de un conjunto de espacios separados y troneras, pero permaneció la dualidad entre la historia y lo contemporáneo en la potente relación de forma y contenido, en la calidad del peso utilizado para proteger cosas valiosas, en la paredes ocupadas cortadas por pequeños habitáculos y ventanas abocinadas ensanchadas. El proyecto también trató de capturar algo de la experiencia original, la dificultad del ascenso, la sección invertida, la euforia de irrumpir en un espacio de gran altura a través de una pequeña puerta hacia la luz y el sonido del canto de los pájaros.

 McCullough Mulvin, St Mary Church (1)

McCullough Mulvin, St Mary Church

St Mary’s Church Museum en Kilkenny fue bastante diferente –no era una idea, sino una verdad inmediata, una iglesia de piedra, muy real, muy material. Se requería una combinación de consideración abstracta con un estudio cuidadoso y una mirada paciente, buscando posibles verdades en la arquitectura y en la construcción que no estaban disponibles para el ojo académico. La arquitectura resultante sigue las idiosincrasias de las fábricas y se basa en ellas, pero crece exteriormente a su carácter – como el musgo o el liquen en una piedra; nuevas ideas surgen de una estrecha adhesión sin buscar banales requisitos modernos para “resolver” o “revelar” el enigma del tiempo.

La iglesia era claramente muy antigua, un monumento por capas; había piezas de muchas épocas, ángulos extraños, restos de ventanas medievales; el interior estaba lleno de habitaciones, en una fantasía de aposentos suspendidos parecida a la de “Alicia”. El transepto norte había sido amurallado para crear una sala de monumentos. Con anterioridad la iglesia había tenido claramente un tamaño mayor y había sido reducida mediante la demolición selectiva; había un presbiterio en ruinas y naves laterales cegadas. El análisis incluyó dibujos dimensionales, arqueología, historia y simple observación. La iglesia y el castillo habían sido fundados por un sólo hombre a principios del siglo XIII. Caminando por los alrededores, se hizo evidente que había un fuerte vínculo visual entre ellos; tal vez William Marshall miraba desde las ventanas de su castillo hacia la iglesia contemplándola como su “memento mori”. Este sentido de la iglesia como un monumento con significado específico creció cuando la investigamos; re-añadiendo la dimensión del presbiterio original, la forma cruciforme era casi simétrica – un objeto perfecto – una idea medieval completamente intencional.

McCullough Mulvin, St Mary Church (2)
La iglesia fue tomada ‘as found’ – se hizo poco esfuerzo (aparte de la eliminación de los forjados de 1960) por recrear un original perfecto – el lugar había evolucionado; los cambios eran simplemente una nueva evolución dentro de esa tradición. Se dejó in situ un “agujero” en la cubierta del crucero donde faltaba el techo de escayola, revelando la parte más dramática de la estructura de madera. Los laterales del muro que separaba la Sala de Monumentos se cortaron para permitir el paso; el lado hacia el crucero fue reutilizado para colgar más monumentos, creando una intrigante complejidad espacial. El suelo se renovó con piedra caliza de Kilkenny colocada según un patrón igual al de las tumbas viejas que se encuentran en los suelos de las iglesias; completado con secciones de cristal que muestran la arqueología se convirtió en una intervención singular por derecho propio, alejada de los muros antiguos y elevándose para formar una rampa en el transepto sur. Nuevas escaleras de acero daban acceso a la torre; el balcón de la parte superior fue replicado por otro en el lado de la capilla. El resto del interior fue un cuidadoso cálculo de colores y materiales, yeso, madera y piedra.

McCullough Mulvin, St Mary Church (3)
Una nueva obra construida sobre el conocimiento de la investigación y la conciencia histórica del lugar, tratando de crear intervenciones que eran “de” la iglesia, y que eran de naturaleza contemporánea. En su forma original, St Mary’s había adquirido profundidad y complejidad en los monumentos y las naves laterales, elementos que más tarde fueron cortados, las naves laterales eliminadas, el presbiterio demolido -una forma que se expande y se contrae, a través de un violento ciclo de cambios. Para añadirlas a la iglesia, las paredes bajas de las áreas que habían sido retiradas fueron re-aprovechadas como fundaciones para las nuevas extensiones, reconstruyendo la nave norte y el presbiterio según la planta original pero con una materialidad diferente de madera y plomo. El plomo se utilizó por la calidad material de su peso, densidad y color. Tenía afinidades con la piedra, variaba cuando estaba húmedo o a la luz del sol, pero tenía una cualidad maleable – y una intensidad de detalle – que era muy diferente de la mampostería original.

 McCullough Mulvin, St Mary Church (4)
Los nuevos elementos – corpóreos hologramas – restauran algo de la complejidad espacial del edificio original y liberan una serie dinámica de vistas fijas y móviles a través de ventanas, pantallas y arcos antiguos. La nueva sala del presbiterio domina la ciudad, restableciendo su forma predominante en el paisaje urbano; el espacio debajo de él se convierte en una cripta llena de tumbas observada a través de un suelo acristalado; la nueva sala es visible desde la nave a través de la ventana original de levante; las luces de la cubierta en las naves laterales se dirigen hacia abajo a través del suelo hasta los niveles arqueológicos inferiores. Estando relacionado con la observación, ver y mirar a través, siendo un ojo quieto y en movimiento, utilizando la arqueología como un generador de ideas, este proyecto forma parte de la exploración que llevamos a cabo en el estudio de la relación entre la arquitectura del pasado y la contemporánea.

Texto original en inglés de Niall McCullough traducido (libremente) al español por Ricardo Merí.

Toda la información sobre la obra de McCullough Mulvin architects está publicado en el monográfico doble TC Cuadernos nº 119/120.

TC 119/120- McCullough Mulvin Architects

TC Cuadernos nº 119/120- McCullough Mulvin Architects

 

Sobre el autor del artículo

Arquitecto. Director de la revista TC Cuadernos

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