McCullough Mulvin Architects, una introducción a su arquitectura

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El siguiente artículo se encuentra contenido dentro de la publicación TC 119/ 120- McCullough Mulvin Architects. 2004- 2015. En él, el arquitecto Niall McCullough – fundador del estudio junto con Valerie Mulvin-, hace un  recorrido por su obra mediante las ideas contenidas en los proyectos.

 

McCullough Mulvin Architects

Escribir sobre tu propio trabajo es todo un reto; resulta difícil realizar juicios sobre el mismo cuando estás tan cerca y no tiene sentido limitarse a listar los atributos de los proyectos; tienes que hacerlo sobre las ideas presentes en tu trabajo – y no siempre son manifiestas o están articuladas. En la práctica, tienes que amar el construir edificios para poder continuar; tienes que creer que el próximo proyecto – no el último – va a ser el mejor; presupone la urgencia de apostar por algo; tiene que ver con experimentar – no con desarrollar lo que ya sabes.

Los temas de Cuadernos están todos relacionados con crear y alterar paisajes, donde encontramos cubiertas protectoras sobre mundos dispares – algunas plegadas a modo de versiones de los propios paisajes en los que se encuentran, otras dentadas y erosionadas, proyectos de intervención – experimentos en adición y yuxtaposición, o proyectos dublineses, que son el resultado de una búsqueda evolutiva sobre la idea de lugar. Son polos de interés; las ideas fluyen desde y entre ellos; algunos proyectos incorporan más de un tema, pero están todos en ese mundo. Las ideas son recurrentes; estructuras volumétricas como las de Beaufort y  Waterford Fire Station (las maniobras de los camiones de bomberos, la agitación del agua) son espacial y formalmente distintos, una pieza retorcida de material encerrando  el espacio bajo una cubierta plegada como el mar que lo cubre, pero están relacionados el uno con el otro en la manera en que están pensados y se conectan con esquemas como el de Tubbercurry – interesado en reflejar las formas naturales. Aunque es formalmente diverso, el trabajo busca una unidad de intención, una unidad de origen.

Los proyectos son principalmente pequeños edificios públicos, lugares para el arte, para la educación, bibliotecas para la lectura y el pensamiento; no son menos importantes en cuanto a la calidad del espacio publico interior en un clima húmedo; el corazón de la biblioteca de Waterford o el interior de Rush son plazas urbanas con envolvente de madera llenas de entrantes y salientes que extienden las ciudades en las que se encuentran. Estos espacios interiores mantienen una medida y atenta relación con lo que los rodea; tienes que encontrar tu camino de acceso; cuando los proyectos – como en el caso del Señor College – mantienen las entradas originales de los edificios existentes, el esquema se convierte en una ruta entre la puerta y el nuevo espacio, el corazón legible del proyecto.

Existen tensiones creativas en la manera en que el estudio realiza su trabajo, entre excavar o tallar el espacio desde lo sólido, incluso lo monumental, crear aperturas desde una cosa a otra – visible en el Centro de Música del Temple Bar, quizás también en Free Church y en la Biblioteca Rush, y sobre describir una línea de paseo, explorar la relación cercana entre dibujo y estructura, construir desde líneas de fuerza y tensión – muy intenso en los proyectos de Waterford Fire Station y Beaufort. Los proyectos emplean la planta como una manera de construir belleza racional; existe cierta recurrencia en el equilibrio/desequilibrio de la planta centrifuga y el consiguiente orden de circulación planimétrica – un peso desigual establecido y después corregido – extendido a través de una serie de espacios de diferentes alturas e iluminación.

 

McCullough Mulvin Architects, planta, espacio centralizado.

McCullough Mulvin Architects, planta, espacio centralizado.

 

 

El arte descansa cerca del corazón, precisamente en el caso de las salas de exposiciones – juicios acerca de la presencia/ausencia de la arquitectura en relación con la muestra de los trabajos; la puerta de la Douglas Hyde Gallery es una cámara oscura  que abre por secciones para permitir una mayor o menor visión de un pequeño espacio de exposiciones. También existen conjuntos de relaciones formales – pintura y escultura como punto de partida para la planta – Juan Gris en la cubierta de los estudios y la galería del Temple Bar, Eduardo Chillida en la planta de la biblioteca de Waterford.

En un cierto punto del juego de desarrollar una planta, una sección, un volumen o un alzado, los fragmentos de un incipiente edificio comienzan a ganar densidad, capacidad de atracción, perdida, anhelo; esta dimensión fenomenológica va más allá de las similitudes con organismos u objetos naturales; los elementos centrales ejercen cierto magnetismo sobre otras partes para generar una relación planimétrica o espacial mas intensa con otro elementos construidos o con rasgos geográficos – montañas/mar/cielo/luz; es como respirar para dar vida a un conjunto de fragmentos con la tensión invisible de una nube de electrones alrededor de un protón o núcleo.

El juego agudiza la percepción del potencial de profundidad emocional de todas las partes del edificio. La estación de bomberos de Westport se transforma en el anhelo de una novia hacia su torre amante; el muro que define la planta de Beaufort emite energía construyendo una polilínea cortada repetidamente en los puntos duros por la atracción magnética de las aguas agitadas en los tanques; la circulación a través de la planta de Model Art o de la biblioteca de Waterford es como un cangrejo escarbando hacia los lados.

Uno de los temas principales de nuestro trabajo es el de hacer crecer la arquitectura en y dentro de su lugar, otro es el de deconstruir, decapar y la arqueología de la arquitectura. En un mundo globalizado de respuestas genéricas a los contextos, el experimento arquitectónico consiste en explorar este potencial, en moverse adelante y atrás, dibujando y re-dibujando para fijar algo en el proyecto que realmente lo enraíce. Porque están intensamente relacionados con el lugar, los proyectos tienen sentido en su contexto irlandés – y, trabajando para estar silenciosamente correctos en su lugar, con intención de ser universales.  Todos los arquitectos hacen esto, quizás para nuestro estudio se trate sólo de una cuestión de grado de interés y absorción – y de la manera en que la idea se extiende entre las nuevas y las nuevas/viejas cosas.

Las investigaciones cogen los paisajes, la geografía de los pueblos y ciudades, la geografía de la memoria, las mide y luego las cambia, ajustando los perfiles de manera que el edificio se asienta y queda alineado con el lugar; es como una arquitectura de ecos – forma contemporánea obsesionada por la reverberación del lugar – el asentamiento y el pliegue del terreno, incluso la memoria de la arquitectura desaparecida – o de los acontecimientos. Tubercurry es un eco de las divisiones parcelarias existentes antes de que se hiciera el nuevo edificio. Este es un papel importante de la arquitectura interventiva; la nueva forma siempre tiene presente la vieja, tanto si la refleja como si la rechaza; se trata también de una manera de pensar en lo incompleto/completo – en la manera en que un nuevo trabajo puede completar algo implícito, aceptar la naturaleza incompleta del nuevo trabajo fuera de su lugar particular. Esta cualidad de afinidad – la viva naturaleza de lo externo – puede suceder a cualquier escala, y el grado de adhesión al contexto puede ser calibrado; en cualquier caso, esto no quiere decir que toda afinidad sea adecuada, modesta como una capa de musgo nuevo cubriendo una vieja piedra; es como la cualidad del crecimiento natural – que puede ser momentáneo o arrojar una sombra dependiendo de su propio entorno; una vieja torre puede hacer crecer una nueva; la forma rectangular del Long Room Hub tiene ecos en miniatura de la forma de la vieja Biblioteca cercana.

La respuesta es substancialmente formal – una clara respuesta abierta al lugar – la escuela de Ballinamore construye el paisaje en el que se inserta, forma parte de él, pero su cualidad emerge de otras cosas – la construcción de edificios contemporáneos en Dublín que negocian su tipología de forma ludica y mimética – no por ellos mismos, sino porque la ciudad puede entenderse mejor como una serie de tipologías no mediadas – el interminable rango de casas Georgianas con sus plantas idénticas a diferentes escalas. Las extensiones de las casas, fachadas, y pequeños edificios públicos se consideran de esta forma – parcialmente como una manera de preservar la memoria de la ciudad de la oscuridad. Los proyectos para el Trinity tratan con la malla urbana de la ciudad ideal en el corazón de una ciudad heterogénea, su ajedrezado racional plantea un modelo y un comentario intencionado a la otra.

La respuesta incluye dar respuesta a un clima muy particular – proyectos con cubiertas que cubren y protegen las actividades públicas (como proyectos australianos con aleros protegiendo del sol – aquí dedicados a las distintas maneras de celebrar el apresurado sonido del agua al caer de los tejados), en el carácter erosivo del Medico Legal Centre y el Long Room Hub – formas sólidas atacadas por el viento y el impacto constante de la lluvia. Los laboratorios Beaufort en el puerto de Cork es una reflexión sobre el agua – tanques inmóviles agitados artificialmente contra las olas naturales del puerto; la forma reminiscente de las olas, pero también la princesa dubitativa con un amplio entrenamiento en observar y pensar en el agua, pero sin comprometerse con ella; el largo flanco hacia el mar esta erosionado; la esquina de la torre de investigación mordida como un pedazo de madera. La excitación de la luz en Irlanda – tanto en la manera en que la luz juega como en su naturaleza de luz gris plateada – está absolutamente poco explorada; la intervención en Rush pretende ser un medidor de luz – la forma contra la envolvente una manera de medir el cambio de la luz a lo largo del día; rendijas de luz oblicua descienden y giran a través del atrio del Model Arts, en un movimiento continuo de sombras arqueándose en el espacio.

Esto es sólo el inicio de la descripción de la arquitectura pero explica algunas cosas – de la misma manera en la que los libros se tejen entre los proyectos – A Lost Tradition, Dublin Urban History y Palimpsest no tratan de nuestro propio trabajo sino que son investigaciones que construyen el fondo del mismo – discursos sobre la naturaleza del Lugar que presentan la manera en que los proyectos se implantan. Los arquitectos describen la forma y la cultura del lugar, para después construir en él. Los libros dan una visión del lugar – incluyendo su historia; es simplemente información; deja libre al arquitecto de adherirse o ignorarla.

McCullough Mulvin Architects, 'la cultura del lugar', cuaderno de anotaciones.

McCullough Mulvin Architects, ‘la cultura del lugar’, cuaderno de anotaciones.

De hecho, la conexión entre trabajos puede ser de opuestos; existe otra perspectiva que cuestiona la forma, que disfruta del fenómeno de la construcción en sí mismo y de la relación entre la forma ideal y  la ruina. Esta es una visión romántica, pero también abstracta e inquisitiva, una mirada fría en la manera en la que los edificios cambian y decaen, que deriva originalmente del interés en reutilizar los viejos edificios. El destino del Medico Legal Centre – una parcela, después una ruina, luego memoria y arqueología – estaba extrañamente alineado con esa obsesión; la erosión del Long Room Hub no es sólo cuestión de clima sino también de la imagen de ruina, del desgaste de las superficies frágiles. Esto se conecta con un interés –quizás obsesivo- por la superposición, en capas de estructura y uso. En arqueología como metáfora para la arquitectura que pasa a primer plano en los proyectos de intervención; St Mary’s y the Butler en Kilkenny trabajan de esta manera – de hecho son himnos al proceso arqueológico en sí y en sus ideas. Las obsesiones con la arqueología y la ruina pueden ser trazadas desde el año de estancia en Roma – la ciudad fragmentada y superpuesta en capas – dibujando objetos reducidos por el tiempo, trepando dentro y descendiendo por edificios emplazados sobre la estructura de otros situados debajo.

Ruina y arqueología van en paralelo a cualquier discurso sobre intervención; los edificios se transforman en ruinas, declinan a sus cimientos, se convierten en arqueología; la ruina es la visión romántica del comportamiento humano en desorden; arqueología es la ciencia que extrae el significado de sus restos. La arqueología es la Némesis, el destino de la arquitectura, compartiendo la terminología de planta y sección; las plantas arqueológicas permiten viajes prohibidos a través de paredes y espacios; el emplazamiento queda entonces matemáticamente superpuesto por geometrías separadas que fijan y mapean, objetivando el original. Esos elementos se reúnen en las reconstrucciones ideales de la arqueología clásica que dominó el discurso académico en el siglo XIX; los arquitectos estaban entrenados en pensar sobre cimientos en ruinas, en entender el peso esencial de los materiales, en como la planta genera la sección, creando un instinto sobre la naturaleza de los restos, dónde pueden llegar, lo que implican. Pero no es tan sencillo; la ruina también expone el artificio de la arquitectura al desnaturalizarla; existen pasos pero no puertas, una ausencia de acabados y pequeños confortes; las aberturas se mezclan, inespecíficas; adquieren una belleza semi-natural y escultural propia.

Desnudados de significados, los edificios se llenan con su posible reconstrucción, un espacio abstracto que puede ser radical – y objetivamente – considerado. Esta aproximación alimenta nuestro interés, generando arquitectura en las viejas cosas donde lo nuevo puede ser imaginado desde los restos de lo viejo, o decorrer opuestamente a ello. El Model Arts y la biblioteca de Waterford son finalizaciones implícitas; el hospital de Bessboro transgrede la forma original, la domina, creando nuevos espacios y componiendo los alzados, genera un mundo viejo/nuevo interior/exterior que da soporte a las necesidades terapéuticas. El proyecto para restaurar y extender la iglesia medieval de St Mary’s en Kilkenny es una terminación arqueológica, un holograma de añadidos contemporáneos sobre cimientos excavados; La galería Butler al otro lado del río es justo lo opuesto, generando una caja de arte contemporáneo yuxtapuesta al viejo hospicio, cuestionando el punto de vista establecido de que lo nuevo debe estar al servicio de lo viejo.

Los proyectos de intervención trabajan con la función, el espacio, la luz y la circulación, pero también con una valoración próxima del espacio encontrado, de su historia, de su localización y el contexto de historias y funciones más amplias. Para la evaluación se emplea un amplio material – en dos y tres dimensiones por encima y debajo del suelo, viejas fotografías, imágenes, mapas, dibujos, plantas urbanas y textos – acerca del lugar pero también de las pequeñas grandes historias que lo rodean – y la historia tipológica de las viajas fábricas. Cada uno es único porque el edificio original es un paisaje mental y físico diferente y por eso las respuestas de la intervención son particulares; cada una descansa explícitamente en ese ‘paisaje’ – fabricas, jardines, vistas, historias generales y particulares, arqueologías – en su energía para explorar la forma y el carácter. La mayoría de las fábricas tienen la generosidad formal y la solidez estructural para soportar un cierto grado de cambio; un ojo escrutador descubre anomalías en la fábrica, lugares blandos donde nuevas cosas pueden emplazarse.

Las respuestas se construyen por grados, respetando y conservando las fábricas existentes, aprovechando su significado y orientación original, para después realizar una intervención que da la clave del ajuste esbozado. Como en el ajedrez, es necesario que haya un movimiento, una réplica a la vieja fábrica – que puede resultar de la decisión de acoplarse a ella o de ignorarla completamente. ¿El proyecto utiliza las geometrías existentes, las anula, juega con ellas – utiliza materiales inexpresivos o coloridos? Las respuestas trabajan a todas las escalas; pueden llevarse a cabo mediante diez pequeñas acciones o una única mayor, registros solo en escala más que en diferencias de tipo. Cuando la geografía se comprende, capturar el significado puede revelar la forma de lo nuevo, como la planta o las circulaciones. Las geometrías alteradas descansan en el mudo intercambio entre luz y materialidad; forma y textura puede revelar verdades sobre el edificio, su manipulación da soporte al programa arquitectónico en términos de circulación y uso.

En el detalle de su realización, toda su arquitectura requiere una mente multifacética, pensando a través de la función, el lugar, los materiales, la tecnología; una disciplina empuja a la otra, cuestiona su naturaleza, la revela; el resultado tiene abundante y exacta sensibilidad – no debe haber más ni menos.

McCullough Mulvin Architects, 'ruina y arqueología', cuaderno de anotaciones.

McCullough Mulvin Architects, ‘ruina y arqueología’, cuaderno de anotaciones.

Niall McCullough

 

La obra del estudio McCullough Mulvin Architects, 2004- 2015  se puede consultar en la monografía TC119/120.

 

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