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La Luz como materia intangible, por Campo Baeza

Alberto Campo Baeza escribe sobre el recién reeditado libro sobre la luz «La Materia Intangible» de Elisa Valero.

 

El arquitecto vallisoletano, catedrático de Proyectos de la escuela de Arquitectura de Madrid, autor del libro con más de 30 ediciones «La idea construida» y de una de sus famosas frases sobre la luz «Cuando un arquitecto descubre que la luz es el tema central de la arquitectura, es cuando comienza a ser un verdadero arquitecto», ha escrito el prefacio de la 3ª edición del libro de Elisa Valero «La materia intangible»

La luz materia intangible
Nuevo espacio multi funcional. Escuela de Cerrillo de Maracena.

A continuación, ofrecemos el prefacio de Campo Baeza. Una verdadera lección sobre la luz, el material más lujoso por excelencia de los arquitectos:

Este libro es ya desde su título un acierto. Escribir sobre la luz, el material más lujoso con el que trabajamos los arquitectos no es fácil pero es necesario.

Escribir sobre la luz declarando desde el primer momento que es materia, material, es más que sugerente. Y calificarla de intangible es más que acertado porque no somos nosotros los que tocamos la luz: es la luz la que nos toca a nosotros y a la arquitectura para que se produzca el milagro.

Tantas veces he escrito que architectura sine luce nulla architectura est que ahora me parece obvio. Y sin tocarla, los arquitectos debemos dominarla, conducirla, controlarla para hacer que esa luz al traspasar y tocar la arquitectura, haga que allí, como bien nos dice Paul Valery en su Eupalinos, la arquitectura suene, cante.

Recuerdo cómo Juan Navarro Baldeweg, un verdadero maestro de la luz, comparaba la arquitectura con un instrumento musical que, cuando era atravesado por la luz, era capaz de sonar. Porque si el instrumento arquitectónico está bien concebido, bien construido y bien afinado, es capaz de producir el milagro de la música divina. Como el aire en un instrumento musical, la luz lo hace en el instrumento arquitectónico.

Elisa Valero, en las páginas que dedica entusiasmada al Panteón de Roma, lo hace en base a cómo la luz es capaz de tensar aquel espacio y convocar allí a la belleza. La materia intangible, la luz, más que tocar la divina concavidad de la cúpula del templo romano, parece que la acariciara con la lentitud con que la miel se derrama por el borde de un frasco.

Tan despacio recorre el disco de luz aquellas paredes. Y allí se produce entonces el silibus aurae tenuis, el soplo de un aura suave en el que Elías reconoce la presencia divina, como bien se nos describe en el libro de los Reyes. Recordaba un día con Elisa Valero el cómo Chillida se quedó extasiado ante aquella columna de luz que procedía del óculo del Panteón romano. Y cómo, rozado por ella, pues no se atrevió a tocarla, sintió claramente que allí el aire era más ligero, quizás el silibus aurae tenuis.

La materia intangible tocando al genio para llevarle a las alturas.

Luz materia intangible Pantheon Roma
El Pantheon, Roma, 118-28 d.C., se piensa que fue diseñado por Apollodoro de Damasco

En su libro, Elisa Valero, lejos de llevarnos a consideraciones técnicas sobre el carácter corpuscular de la luz establecido por Newton frente a las teorías ondulatorias de Huygens, o introducirse en los complejos caminos tecnológicos del vidrio y de los materiales que hacen relación a la luz, nos regala con un paseo por la Historia, la pasada y la actual. De su mano y de la de la luz nos trae y nos lleva, nos arrastra a donde ella quiere, de manera no lineal, para hacernos más interesante el recorrido.

Y entre paseo y paseo va dejando caer afirmaciones que envuelve con palabras muy hermosas para convencernos de que la luz es el material más maravilloso con el que trabajamos los arquitectos. Tan material y tan universal como lo es la piedra pero con el aliciente de que se nos da gratuitamente. ¿Cómo podría no estar de acuerdo con ella?

Cerrillo de Maracena
Variaciones de luz en la escuela de Cerrillo de Maracena, Granada

Hay historias preciosas como su versión de la invención de la pintura que se atribuye a Plinio el viejo. Porque, ¿qué es la obra construida sino el resultado de ir trazando la sombra de los planos bajo la luz sobre la tierra?

Hay citas maravillosas como la de Benedetto Gravagnuolo: “la arquitectura se convierte en puros volúmenes euclidianos, como forma simbólica de los cánones aritméticos de la divina proporción, como sombra de una belleza apolínea”. Claro que ¿qué es el juego sabio y magnífico de los volúmenes bajo la luz que prescribía Le Corbusier y que también ella cita, sino esta sombra de la belleza apolínea?

Hay propuestas de la autora que a mi juicio no sólo son acertadísimos sino que, además, literariamente están magníficamente expresados. Como cuando afirma sobre el gótico que allí “la piedra se convierte en membrana translúcida y estructura dibujada a contraluz”.

Estudio en calle Belén
Estudio en Calle Belén. Elisa Valero Ramos

Hace aparecer así ante nosotros estos interiores góticos llenos de luz blanquísima antes de que, por mor de la doctrina, fueran cubiertos de colores. Y así con aquella luz purísima, encajada en encajes de piedra, llevarnos a las alturas. Con razón titula ese capítulo con un significativo “La luz como instrumento de abstracción”. Y añade “que por su esbeltez parece que trabajara a tracción sujetando el cielo a la tierra”.

La lectura de Elisa Valero de la luz como mecanismo cuasi estructural capaz de sujetar el cielo a la tierra me parece fascinante. Y convincente.

Cuenta la autora una anécdota que nunca se borrará de nuestra memoria. Preguntado un experto en luz artificial sobre un consejo eficaz para sus alumnos, la autora recibe una respuesta palmaria: “Diles que la luz es buena, pero poquita”. Como la sal, porque algo de eso, de sal de la arquitectura, tiene esta materia intangible que es la luz.

Biblioteca pública, Estocolmo
Espacio central, Biblioteca pública, Estocolmo, 1928. Erik Gunnar Asplund

La transmisión de la arquitectura se hace a través de la universalidad de las obras construidas, pero las claves que genera esta misma arquitectura, quedan muchas veces ocultas. Elisa Valero nos desvela aquí las claves de esta materia intangible, la luz, y nos descubre las razones con las que se han concebido y alumbrado muchas ideas cuya construcción es la arquitectura. También las de su propia arquitectura, que es magnífica, y en la que utiliza con absoluta precisión esa materia intangible.

Alberto Campo Baeza

 

Autor

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Marina Cantó

Arquitecta | Editora de contenidos