El gigante sensible, la Torre Telefónica Diagonal ZeroZero de Enric Massip.

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El artículo que le sigue a estas líneas se encuentra insertado en la publicación TC 121- EMBA- Enric Massip Arquitectura 2005- 2015, dedicada a la obra de Enriq Massip durante el periodo comprendido entre 2005 y 2015. En él, Jordi Badía desglosa cada uno de los puntos fundamentales que vinculan la Torre Telefónica Diagonal Zerozero con la ciudad de Barcelona generando un hilo argumental absolutamente efectivo para la comprension total de la torre y su emplazamiento, una torre que ha sabido insertarse en su entorno con mesura y naturalidad.

El gigante sensible.

Barcelona coge altura. (El lugar)

En los últimos años hemos podido observar como esta ciudad cambiaba su aspecto con una velocidad frenética, inédita hasta ahora. Se diría que Barcelona ha alcanzado una nueva madurez donde el crecimiento de torres de mediana altura ha transformado completamente su skyline. Pocos años después de la polémica por los edificios en altura de la Villa Olímpica, la decisión del ayuntamiento de construir edificios corporativos de cierta altura y presencia en el 22@ para atraer a las grandes empresas en los años previos al evento del Fórum 2004 no suscitó el mismo debate. Algo importante había cambiado en esta ciudad. La sensibilidad del ciudadano, reacia durante años a un cambio de modelo, aceptó esta vez las nuevas torres como un signo de progreso económico y de orgullo; y se convirtieron rápidamente en nuevos iconos y teniendo su espacio en la memoria simbólica de la ciudad. Algunos de ellos se situaron en la Diagonal: certificaban la importancia de esta vía. De este modo, la tradición iniciada por el Banco Atlántico tuvo su continuación al otro lado de la ciudad con la torre Agbar, el hotel Me, el hotel Princess y por último, para rematar la avenida más singular y larga de la ciudad, la Torre Telefónica Diagonal ZeroZero.

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Jordi Badía, el lugar

Un gesto evidente. (La volumetría)

Curiosamente lo que ahora parece evidente, iniciar la avenida con una torre que solucione el inicio de un eje urbano que se interrumpe prematuramente antes de llegar al mar, no estaba previsto en el planeamiento del área del Fórum en el momento de convocar el concurso de anteproyectos. Enric Massip-Bosch entendió el papel fundamental que debía jugar este emplazamiento y propuso un edificio en altura que en las primeras propuestas, con un programa hotelero, quedaba complementado con un zócalo que buscaba el diálogo con su entorno más cercano. La idea, ampliamente aplaudida por su inmediatez y claridad le supuso a él el premio en el concurso y, a la ciudad, poder
disponer de un edificio a la altura -y nunca mejor dicho- de sus necesidades.

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Jordi Badía, el eje urbano

Una torre de Barcelona. (La ciudad)

Las torres suelen ser arquitecturas que se agotan a menudo en la sencillez de su formalización, con plantas y secciones meramente funcionales al servicio de una imagen. Fachadas concebidas para ser vistas desde la distancia que en general no atienden al detalle de proximidad. El diálogo de estas arquitecturas con su entorno más inmediato es habitualmente pobre y poco intenso, ubicadas a menudo en lugaresdonde el espacio urbano se genera por la singularidad más que por la colectividad, a partir del edificio más que a partir de la calle, por contraste más que por continuidad. Diagonal ZeroZero, en cambio, es un proyecto de arquitectura genuinamente barcelonés en su consideración de la relación arquitectura-ciudad. Un proyecto que ha entendido su papel simbólico en la ciudad y ha utilizado con gran habilidad las estrategias habituales de este tipo de edificios para lograr la seducción que permite la gran escala sin renunciar por ello a una arquitectura de proximidad y de respeto al lugar, que genera espacio urbano y trata de ser precisa en las distancias cortas.

Jordi Badía, una torre de Barcelona

El triángulo como consecuencia de la Diagonal. (La planta)

La implantación de una traza diagonal en una trama ortogonal como la del Eixample barcelonés ocasiona cortes triangulares de las manzanas a lo largo de todo su recorrido que genera distorsiones arquitectónicas y urbanas. La geometría triangular caracteriza también a la nueva Diagonal en su prolongación al mar, especialmente en su parte final. Una vez más, lo que ahora parece obvio no lo era tanto en los inicios. Pero como se puede apreciar en las versiones del proyecto, Diagonal ZeroZero ha entendido siempre su papel de conjunto con el edificio Fòrum -algo así como el gigante y el cabezudo. Por su altura y significación urbana le debía haber correspondido a la torre un papel más protagonista en la definición de las formas del conjunto, pero su llegada tardía la ha obligado a adaptarse a
unas leyes que ya estaban trazadas. Es de esta manera que debemos interpretar el énfasis en las trazas triangulares de la versión final del edificio que se relacionan con el edificio Fòrum.

Es ahora, una vez construida la torre, cuando se hace más evidente el diálogo entre estos dos edificios y su papel de puerta asimétrica a la explanada Fórum y al mar.

La fuerza de la geometría triangular beneficia a la torre, que ve de esta manera enfatizada su altura gracias a la perspectiva y esbeltez, lo cual dota al edificio de una gran fuerza y elegancia. Se consigue, de este modo, una simbiosis perfecta entre la necesidad del lugar, el triángulo que propone la Diagonal a lo largo de toda la avenida, y la máxima expresividad de su forma, en un gesto de gran inteligencia y efectividad.

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Jordi Badía, el triángulo como consecuencia de la diagonal

Una topografía insólita y compleja. (La planta baja)

La extraña topografía de la Diagonal al llegar al mar, que se eleva de manera insólita, se debe a la presencia de la depuradora semienterrada. El nuevo espacio urbano se construyó como su cubierta. El edificio Fòrum reacciona ante este hecho, se levanta y permite la continuidad de la planta baja y de su pendiente. Algo parecido pretende
hacer la torre, que ve cómo en la reducida distancia de su huella presenta un desnivel de casi una planta entre sus dos extremos más alejados. El vestíbulo se convierte así en una plataforma a diferentes alturas que recoge las diferentes situaciones y niveles de cada una de sus caras. Ello proporciona la oportunidad de diseñar un
conjunto de balcones interiores a medias alturas y escaleras, que permiten visiones y perspectivas interesantes de este espacio interior, concebido como el espacio protagonista y representativo del edificio.

Esa búsqueda de la continuidad de la planta baja es la consecuencia directa del espacio en el que se ubica la torre y en este sentido difiere de otros ejemplos donde el edificio genera un espacio previo de adaptación para integrarse en su lugar. Sea zócalo o foso, ese espacio previo individualiza el edificio y lo separa de la ciudad. Pero Diagonal ZeroZero opta por todo lo contrario. Con su pavimento de una pieza de color y textura similares al asfaltado del espacio público exterior, se entiende como su prolongación sin solución de continuidad con el interior.
Trata de fundirse con el lugar que le ha sido asignado con modestia y sumisión a los intereses colectivos; una actitud digna de elogio y que tiene puntos en contacto con el edificio HBSC en Hong Kong, donde se llega al límite de esta
solución con una fachada horizontal elevada que construye el límite entre el exterior y el interior, y deja pasar de manera limpia el plano horizontal del espacio público en planta baja.

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Enriq Massip, Torre Telefónica Diagonal ZeroZero.

Un edificio dentro de una caja de cristal. (La sección)

El proyecto confía en su sección para calificar los espacios y singularizarlos hasta el punto de que la mayoría de sus plantas son diferentes. La fachada se utiliza como un elemento protector de una pieza interior completamente autónoma y permite una gran riqueza de los espacios interiores, los califica y diferencia. De una manera
esquemática, el edificio se divide en altura según su uso: las plantas inferiores para los usos más públicos, las plantas intermedias para las áreas de trabajo y las plantas superiores para los usos más representativos.

Dos vaciados marcan estas transiciones: el vestíbulo principal, y el atrio superior en la planta 17, que marca el paso a las plantas más privadas y corporativas. La parte más pública recibe a la avenida Diagonal y la más exclusiva disfruta de unas vistas privilegiadas al Mediterráneo. Esa particular manera de morder el volumen interior, la construcción de esos imponentes vacíos, ayuda a unificar el proyecto y a coser las diferentes plantas interiores en una sola unidad que, a diferencia de muchos otros edificios de esta tipología, deja de ser una colección de plantas autónomas e inconexas.

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Enriq Massip, Torre Telefónica Diagonal ZeroZero.

El soporte físico como imagen del proyecto. (La estructura)

Pero el proyecto, por tipología pero también por convicción, no parte tan sólo de una respuesta al lugar y al programa, sino que incorpora a la estructura portante como parte intrínseca de la propuesta, una característica que imprime al edificio una poesía que lo asemeja a otras arquitecturas contemporáneas europeas que trabajan
en la misma dirección. Las dos diferencias fundamentales que se producen en Diagonal ZeroZero, que caracterizan su imagen y son la base de su personalidad, son el marcado carácter orgánico de la estructura de riostra, y la superposición de capas que genera una fachada ligera de gran profundidad.

La estructura exterior dibuja unas formas orgánicas en la fachada que transforman la escala del edificio y dejan a la torre sin coronación, como si ésta pudiera tener un crecimiento infinito, donde grandes y simples gestos formales se refieren a la gran escala del edificio, a su autonomía y singularidad. La potencia de la imagen resultante es evidente, y uno de los mayores logros del proyecto. Otro de los logros es el enorme grueso construido de la fachada: estructura de pilares verticales, plano de vidrio serigrafiado y estructura de riostra exterior. La fachada es un juego de luces
y sombras proyectadas sobre el blanco de la serigrafía del cristal, muy poco común en la arquitectura de muros cortina, habitualmente con una composición mucho más plana. Pero también tiene consecuencias en la calidad del espacio interior, que sin ver perjudicadas las vistas que permite su privilegiada altura, ofrece en cambio una protección y un confort que nos recuerda arquitecturas del pasado, en las que el grosor del muro de cerramiento era mucho mayor y permitía reflexiones de la luz mediterránea para matizarla de manera muy sugerente.

La arquitectura de la Torre Telefònica ZeroZero enlaza con una tradición de la arquitectura catalana que entiende que debe ser, por encima de cualquier otro concepto una respuesta lógica y efectiva al lugar en el que se emplaza, sin por ello renunciar a su transformación. Ejerce de manera muy efectiva el papel protagonista que requiere su posición como primer edificio de la avenida más importante de la ciudad. Es una arquitectura que pese a ese protagonismo que le exige una imagen potente y reconocible, quiere ser mesurada en su respuesta formal y también natural en su materialización y construcción, para integrar estos conceptos de manera intrínseca en la raíz de la propuesta. Una arquitectura que sabe integrarse en el entorno y, al mismo tiempo, presidir un punto clave del inicio
de la ciudad desde el mar.

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Jordi Badía, el lugar

Jordi Badía

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