Casa a tres aguas de Arrokabe Arquitectos

Arrokabe, Casa en Oza | Foto Luís Diaz Diaz
Arrokabe, Casa en Oza | Foto Luís Diaz Diaz

La primera impresión desenfadada de esta casa de campo que los hermanos Óscar e Iván Andrés Quintela han construido en Santa Eulalia de Oza, puede llevar a pensar en ella como en una pequeña casa con raíces vernaculares construida con cierto cariño y mucho cuidado. Pero aún sin acabar de verla completamente van haciéndose cada vez más presentes otras tres casas de otros tantos arquitectos que trabajaron sobre un tema similar a finales de la década de los 50 y principios de los 60 del siglo pasado. Esas tres referencias a las que me refiero son la Maison Carreé de Alvar Aalto (1959), la casa en Caldes d’Estrac de J. A. Coderch (1955) y la casa Rocha Ribeiro de Alvaro Siza (1962).

Arrokabe, Casa en Oza | Alzados y planta
Arrokabe, Casa en Oza | Alzados y planta

Y es que esta pequeña casa es sin lugar a dudas una arquitectura culta, por no decir cultísima, en la que probablemente el dueño ha recibido no sólo una libre por gato, sino tres y además que saben leer a los clásicos. Por el precio de unas decisiones ajustadas a un programa mínimo resuelto bajo una única cubierta a tres aguas, de una implantación cuidadosa de un volumen bajo y anclado al terreno que siempre busca las mejores vistas y orientaciones para todas las estancias, y de una construcción tradicional respetuosa con el medio y las preexistencias, se le hace entrega de una pequeña joya llena de guiños y segundas lecturas para las miradas más atentas.

Arrokabe, Casa en Oza | Foto Luís Diaz Diaz
Arrokabe, Casa en Oza | Foto Luís Diaz Diaz
Arrokabe, Casa en Oza | Foto Luís Diaz Diaz
Arrokabe, Casa en Oza | Foto Luís Diaz Diaz

De Aalto nos encontramos además de la referencia a los ladrillos pintados de blanco, las secuencias de pliegues y desplazamientos en planta y la habilidad de los vuelos extendidos como porches de transición entre exterior e interior de la vivienda; de aquel proyecto de Coderch no realizado, la capacidad para unificar bajo una única cubierta una planta compleja, el machón esquinado en el porche a modo de parteluz del espacio conduciendo las vistas y los giros seriados de las ventanas buscando las mejores orientaciones tan queridos por el maestro catalán;  de una de las primeras casas de Siza, que además era también voluntariamente pequeña y escalada para adaptarse a la altura de su dueño, tenemos un cuidado trabajo interior del espacio, algunas miradas cruzadas entre el interior y el exterior muy intencionadas, y un trabajo con la madera y la definición del detalle constructivo de las carpinterías exteriores que va mucho más allá de la tradición y el buen hacer constructivo para adentrarse en el exquisito cuidado plástico y compositivo de cada uno de los elementos presentes, de sus encuentros y de sus solapes.

Arrokabe, Casa en Oza | Foto Luís Diaz Diaz
Arrokabe, Casa en Oza | Foto Luís Diaz Diaz

Resulta evidente que las referencias aaltianas son precisamente punto de encuentro entre Siza y Coderch en aquella época, pero la confluencia de los tres ejemplos no resta sino que suma valor de síntesis a la propuesta de Arrokabe.  Una vez más podemos comprobar que la arquitectura es un acto más mental que pecuniario, y que no existen retos pequeños si uno tiene suficiente cultura y cabeza para ponerla en práctica.

Arrokabe, Casa en Oza | Foto Luís Diaz Diaz
Arrokabe, Casa en Oza | Foto Luís Diaz Diaz

 

Autor

Imagen de Ricardo Merí de la Maza

Ricardo Merí de la Maza

Doctor Arquitecto. Editor en la revista TC Cuadernos