Carlos Martí: Atando Cabos… (II)

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Desde Colombia p.2

La solidez de un gran apoyo: Carles Martí Arís

María Cecilia O’Byrne, 1 de junio de 2020

La primera referencia que tuve de Carles Martí fue por motivo del artículo que escribió Josep Quetglas (1982), “El papel antimoscas”. Que dicha misiva fuera dirigida a Carles, habla de un diálogo entre personas (más que académicos), preocupados por su quehacer y su repercusión en quienes los escuchaban día a día: enseñar y aprender arquitectura. Los dos, unos maestros en su oficio tanto de aprender como de enseñar… y no solo arquitectura.

Pude corroborarlo cuando en 2001 conocí en persona a Carles Martí. Estaba iniciando el doctorado en Proyectos arquitectónicos en la ETSAB y tomé su clase de “Lugares públicos”. Por pudor personal no cuento en detalle cómo entendí con Carlos, en ese curso, que no hay mejor lugar para el aprendizaje que el error. Fue generoso al no haberme suspendido al final. Pero creo que se dio cuenta cómo me había estremecido su manera calmada y sincera de explicar cuan mal estaba el trabajo presentado. Me marcó de por vida y me abrió las puertas a su magnífica producción académica y literaria.

Muchas veces pudimos departir desde entonces mientras compartía un pequeño cubículo en el espacio donde se reunían los profesores de Proyecto 1 de la carrera de arquitectura en la ETSAB, donde yo ejercí de secretaria de la maestría “Arquitectura: crítica y proyecto”, en el tiempo que fue dirigida por Antonio Armesto, donde también tuve el honor de poder impartir algunas clases que fueron fundamentales en el desarrollo de mi tesis doctoral: “El proyecto para el hospital de Venecia de Le Corbusier”, dirigida por Josep Quetglas. De esos encuentros nació un diálogo que, siento, permitió construir una relación de respeto y afecto mutuo.

Visita a la casa La Ricarda de Antonio Bonet Castellana (1953-1963) el 22 de enero de 2008. De izquierda a derecha: Silvia Bodei, Margarita Romero, Bruno Reichlin, Antonio Armesto, Josep Quetglas, Carles Martí, Tim Benton y María Cecilia O’Byrne.

Pude participar con un artículo en la revista DPA 24 – Bogotá moderna (Edicions UPC, Barcelona, 2008) con el título: “Siete miradas en cinco tiempos. Le Corbusier en Bogotá” que, sin saberlo, sería el inicio de un tema que ha marcado mi vida académica y como investigadora desde entonces. Un número editado entre profesores de la Universidad Nacional de Colombia con María Pía Fontana y Miguel Mayorga que fue uno de los muchos intereses que, gracias a la pareja Ítalo-colombiana, Carles apoyó para dar a conocer en el medio español la arquitectura moderna desarrollada en Colombia.

Primera página del articulo de Carles Martí, “Le Corbusier: Bogotá, vista aérea” publicado en: Le Corbusier en Bogotá, 1947-1951. Precisiones en torno al Plan Director. Bogotá, Uniandes 2010

Ya de regreso a mi país de origen, invité a Carles a participar en un compendio de artículos que acompañaron la edición facsimilar del Informe técnico del Plan Piloto de Le Corbusier para Bogotá. El de Carles abre el volumen de artículos con “Le Corbusier: Bogotá, vista aérea”.  Su invitación en el artículo fue clara: si dejamos de culpar a Le Corbusier “de los mayores abusos cometidos en nombre de la ciudad contemporánea, sin concederle a cambio mérito de ninguno de sus beneficios” y dejamos de repetir indiscriminadamente el comentario que dice que “Le Corbusier fue tan notable arquitecto como pésimo urbanista”, es posible que encontremos en sus propuestas, como la de Bogotá, ideas y soluciones que nos ayuden a la crisis de la ciudad actual. Una invitación que todavía no ha sido escuchada ni a nivel local ni internacional. Lo digo porque es interesante, por ejemplo, mirar la manera en la que fue declarado, como parte del patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 2016, el Conjunto monumental del Capitolio de Chandigarh: solo se hace mención a los tres edificios (Palacio de Justicia, Asamblea y Secretariado) y un monumento (la Mano Abierta), pero no al espacio que los contiene. La gran explanada sigue siendo un lugar que merece ser estudiado con mucho detalle, por no hablar de la ciudad completa. La ciudad de Le Corbusier sigue siendo un anatema. Una exclusión de la que todos salimos perdiendo.

Primera página del artículo de Carles Martí, «Pabellón y patio, elementos de la arquitectura moderna» publicado en Dearq, n.02 (2008)

También fue un apoyo irrestricto el que tuve de Carles al invitarlo a participar en la que entonces era una revista de arquitectura que intentaba abrirse camino con su segundo número: la revista del departamento de Arquitectura de la Universidad de los Andes en Bogotá, hoy llamada DEARQ. Me envió para su publicación el artículo «Pabellón y patio, elementos de la arquitectura moderna»  el cual, durante los 12 años que lleva publicado, ha permanecido en los 5 primeros lugares de los artículos más leídos de la revista que hoy se ha posicionado como una publicación académica de prestigio en la región con 26 números publicados. Sin saberlo, así pude dar a conocer a muchos en mi país y en Latinoamérica en general, a ese hombre ecuánime, de alma bondadosa y sentido crítico que marcó a todas las generaciones que tuvimos el honor de compartir con él en vida.

Carlos Martí Arís. Por una crítica operativa a la arquitectura y ciudad en Latinoamérica.

Miguel Mayorga Cárdenas, 4 de junio de 2020

En varias ocasiones en las reuniones en el seno de la redacción de la revista DPA, Carlos bromeaba al decir que se alegraba de no haber viajado a Colombia, argumentado que desde la distancia no se rompía el mito que se había construido en torno a él. Pero también, y por contraste, en sus charlas podíamos verificar que tenía muchos conocidos en muchos lugares -mayormente en Italia, Francia, Centroeuropa y en toda España-, pero paradójicamente esta huella se fue alargando a Latinoamérica y en especial a Colombia. Sonará muy extraño que algún maestro de la envergadura de Carlos, haya y esté trascendiendo tanto, sin viajar a aquellas tierras. Puede que se deba, en parte, a que hubo una gran ola de arquitectos, y muchos profesores de Latinoamérica que vinieron a estudiar aquí a Barcelona y que han diseminado su conocimiento. Pero tal vez tenga que ver también entre otras cosas, con la afable personalidad y capacidad de congregar suya, o con la didáctica claridad de sus escritos y discursos, pero mucho más aún con su amplitud de miras, curiosidad e intereses, y la transversalidad de sus “sentencias” y “críticas”.

Mi primera aproximación Carlos fue a través de sus libros, por allá el año 1998 me interesé inicialmente, y en su orden, por escritos como “Las formas de la residencia en la ciudad moderna” (1991), “Las variaciones de la identidad” (1988), “Silencios elocuentes” (1999), la “Revista 2C” (1972-1985) y el grupo del SIAC Seminario Internacional de Arquitectura Contemporánea (1976) un interesantísimo grupo de trabajo con la marcada presencia de Aldo Rossi, que abordó la reflexión sobre la arquitectura y el urbanismo, unido bajo el lema “Proyecto y ciudad histórica”[1] que se centró en analizar el problema del centro histórico en relación a la periferia. Hable varias veces de Carlos con profesores muy cercanos, con el ingeniero Manuel Herce sobre su interesante aproximación a la ciudad moderna, y a través de largas conversaciones con otro maestro, Salvador Tarragó -con quien codirigió la revista 2C-, quién me lo recomendó y quien hasta hoy, destaca su gran lucidez y capacidad de “formular claras y sintéticas sentencias”. Luego gracias a una invitación Carlos nos hizo a Maria Pia y a mí de divulgar la obra del no tan conocido pero paradigmático ingeniero italiano Luigi Cosenza, pudimos establecer una relación más estrecha y prolongada en el tiempo. Se interesó entonces también por la arquitectura colombiana, por diversas obras, arquitectos y fotógrafos, así como por algunos planes y proyectos urbanos. Nos animó con Helio Piñón a divulgar rápidamente arquitectura de gran calidad y aún poco conocida en publicaciones como “Colombia, Arquitectura Moderna” (2003) o DPA 24 “Bogotá Moderna” (2004)  del cuál fuimos editores invitados. Su balance por lo que llegó a conocer de la historia de la arquitectura moderna en Colombia, es que era como una “moneda de distinto valor en sus dos caras”.

Portadas de los libros, “Las formas de la residencia moderna”, “Silencios elocuentes”, “Las variaciones de la identidad” y “Proyecto y ciudad histórica” del I Seminario Internacional de Arquitectura en Compostela.

De la misma manera también se interesó por el centro moderno de la capital colombiana y por el Centro Cívico que planteó Le Corbusier para Bogotá, tema del que hablamos largamente y cuya relación sentenció acertadamente como “no consumada”. Junto al texto “De la periferia urbana a la ciudad policéntrica”[2] publicado con ocasión del II Foro Habitabilidad y Ciudad de Sevilla (2005), fueron reflexiones de utilidad para mi investigación doctoral sobre Bogotá, y para profundizar sobre la noción de centralidad valorando su condición histórica y contemporánea. Si he de reconocer un legado de Carlos, es el de ver la arquitectura, el urbanismo y el territorio como una globalidad, una forma de relación con la naturaleza, donde presente, pasado y futuro se entremezclan. El reconocimiento de la importancia de la historia, el arte, la ciencia, la civilización en las ciudades (era muy mumfordiano por cierto); su pasión por la etimología de las palabras y la curiosidad por las obras y arquitectos periféricos, y además, su capacidad de entrar a indagar en los matices.

Su idea de crítica es toda una lección sobre la reflexión y la acción. En sus mismas palabras: “la arquitectura no puede limitarse a reflejar el estado de la sociedad sino que debe, además interpretar sus aspiraciones y deseos a través de proyectos capaces de definir un horizonte y de marcar una referencia para la acción”.  Pero la crítica implica «decidir, separar, poseer la facultad de juzgar». A todo esto Carlos le llamaba “crítica operativa”. Nada más necesario para nuestra ciudades y su arquitectura en la actualidad.

Páginas interiores de la revista DPA 24 “Bogotá Moderna”, con el artículo “El centro como sistema de centros”

[1] https://www.cosasdearquitectos.com/2018/12/siac-1976-documental-del-i-seminario-internacional-de-arquitectura-contemporanea/

[2] Ver edición republicada por la Universidad de la Jorge Tadeo Lozano en Colombia en coordinación con Carlos Hernández.

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