Arquitectura Contemporánea Española

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El siguiente artículo se encuentra dentro de la publicación Temas de Arquitectura,  TA 19- Arquitectura Española Contemporanea. Su autor, Alfonso Díaz, presenta al lector desde un punto de vista certero y realista, el panorama de la arquitectura contemporánea española e introduce el hilo argumental que vincula el trabajo realizado por equipos de jóvenes arquitectos que están desarrollando su andadura profesional y que por la calidad de sus obras, gozan de reconocimiento nacional e internacional.

No es fácil encarar la tarea de escribir sobre la arquitectura española de los últimos años, porque la reflexión se ve enseguida empañada por la situación que todos conocemos: un entorno económico y laboral muy negativo, y una consideración social muy degradada. Sin embargo, cuando se analiza más a fondo, se puede detectar hilos de luz que alumbran una esperanza. Por una parte, comienza lentamente a vislumbrarse nuevas oportunidades en forma de encargos de pequeña escala o de intervenciones sobre el inmenso patrimonio ya edificado; por otra, la devaluación del papel del arquitecto en la sociedad viene muy condicionada por la presencia de unos pocos nombres que desde su ilustre protagonismo, o bien desde su lucroso anonimato han distorsionado la imagen de la profesión. Son entonces malos tiempos para la construcción, el negocio inmobiliario, o el estrellato. Siguen siendo buenos tiempos para la Arquitectura. 

Muestra de ello son los proyectos que aquí se recogen. La intención del presente número es seleccionar el trabajo realizado o terminado por equipos españoles en los últimos tres años, con especial incidencia en equipos jóvenes que comenzaron su andadura profesional con el inicio del siglo XXI, y arropados por el magisterio de figuras consolidadas como Guillermo Vázquez Consuegra o Miguel Roldán y Mercè Berengué. Toda selección conlleva una renuncia y una intención. Sabemos que no están todos los arquitectos que merecerían un hueco en una publicación, y por eso éste es el primer volumen de una serie que se irá ampliando con otros equipos y obras de calidad. La intención es demostrar que pese a todo lo que nos rodea, la arquitectura española contemporánea sigue siendo una de las mejores del mundo. Todos los proyectos aquí presentados gozan de un reconocimiento público nacional e internacional: algunos han sido recogidos en catálogos, otros en exposiciones, y otros han sido premiados en distintas convocatorias del mundo académico o profesional.

Si se repasa el conjunto de lo publicado, observaremos cómo han cambiado la escala y los programas: sigue habiendo edificios públicos de ámbito docente o expositivo, pero fundamentalmente encontraremos vivienda unifamiliar e intervenciones sobre patrimonio ya existente. Es decir, una muestra de la situación real de la profesión en los últimos años, que alumbra un previsible cambio de modelo, más próximo al europeo, en el que prima la obra pública y la vivienda se concentra en torno a la renovación o rehabilitación, a la espera de que un cambio demográfico y económico invite a recuperar la vivienda colectiva.

En los proyectos que presentamos, se detecta que la investigación es parte inherente a la práctica arquitectónica: bien sea para recuperar un pasado cuyas huellas ven la luz tras un delicado proceso de búsqueda de la historia personal del edificio, bien para comprobar una lógica constructiva llevada al límite, bien para analizar y proyectar sobre la percepción y vivencia de un espacio a través de mecanismos compositivos.

Son proyectos en los que el rigor disciplinar se materializa en propuestas meditadas, sensibles con el entorno, audaces con el lenguaje y valientes con la tecnología. En la cultura arquitectónica clásica, Vitruvio habló de Firmitas, Utilitas y Venustas, y durante la Modernidad Le Corbusier sustituyó la triada por Economía, Sociología y Técnica. Eran los parámetros que debía contemplar el arquitecto comprometido con su tiempo y con la búsqueda de la belleza. Hoy día, quizá sería más apropiado interpretar las enseñanzas de aquellos maestros y hablar de Lugar, Construcción y Programa en su sentido más amplio, lo cual no supone un cambio en el foco de atención de los arquitectos, sino tan solo una actualización en la forma de nombrarlos. Por Lugar entenderemos toda reflexión en torno a la relación de la arquitectura con su entorno físico y cultural, así como la generación del espacio, tanto interior como exterior. La Construcción actuará para modelar y definir la forma, con las técnicas apropiadas para reforzar la intención del proyecto y los recursos apropiados al tiempo y lugar concretos. Por último, el Programa afectará no solo a la dimensión de espacios y la utilización final del edificio, sino a la relación profunda del individuo y la sociedad con sus formas de vida.

De modo que ante una colección de obras aparentemente heterogénea, por su escala y su destino, podemos hilar un discurso común a todas ellas, que se apoya sobre la observancia exquisita de los temas fundamentales del propio oficio de proyectar: los temas intemporales de la Arquitectura.

Así por ejemplo, el lugar aparece en el centro de las propuestas de Sol89 como el primer material de proyecto, entendido en un sentido amplio más allá de la relación física directa con el emplazamiento. Para el equipo sevillano el lugar adquiere propiedades trascendentes con el devenir del tiempo, construyendo una historia propia que lo dota de valor. Cuando el lugar lo ocupaba una preexistencia, ésta emite una resonancia que debe ser descifrada y expuesta a través de un delicado diálogo con su fábrica.

Sol 89, Escuela de Hostelería en Cádiz. Fotgrafía: Fernando Alda

Sol 89, Escuela de Hostelería en Cádiz. Fotgrafía: Fernando Alda

La construcción determina una gramática propia para la Arquitectura diferente de otros modos de aproximación al arte. Es asimismo, la que habilita para la ocupación útil del espacio. Para varios de los equipos es también el vehículo de expresión de sus ideas, llevando un paso más allá la lógica constructiva, dejando hablar al material y rigiéndose por sus propias leyes de manipulación y construcción de la forma, como los catalanes HArquitectes. O recuperando los materiales y sistemas tradicionales desde la práctica contemporánea como el equipo Ted’Arquitectes, o experimentando con soluciones no convencionales demostrando que la tecnología puede convertirse en un campo de investigación arquitectónica como hace Roldán y Berengué en la envolvente del Colegio de Economistas de Cataluña.

Roldan y Berengué arquitectes, Sede del Colegio de Economistas de Cataluña, España. Fotografía: Jordi Surroca

Roldan y Berengué arquitectes, Sede del Colegio de Economistas de Cataluña, España. Fotografía: Jordi Surroca

Harquitectes. Casa 1101. Sant Cugat del Vallès, Barcelona. España. Fotografía: Adrià Goula

Harquitectes. Casa 1101. Sant Cugat del Vallès, Barcelona. España. Fotografía: Adrià Goula

El programa, por su parte, es el detonante de la arquitectura, el que determina el sentido inicial de la obra, que no es sino resolver un problema, unas veces detectado y conocido, otras veces superado por una oportunidad descubierta en el camino del proyecto. El programa habilita la reflexión en torno a los usos y costumbres, la manera de utilizar los espacios, la forma en que nos relacionamos y creamos vínculos en sociedad y con el lugar. El programa entendido como el conjunto de relaciones que se dan entre los usuarios y el edificio, a través de una dimensión cultural global. No hablamos, pues, de un listado de estancias y sus metros cuadrados, sino de dar forma y cobijo a las actividades de la sociedad. Y en esta reflexión, como en las anteriores, no importa el tamaño del edificio, sino la profundidad con la que se aborda. Así, las obras de Taller Básico abordan el concepto del aprendizaje y su influencia en el desarrollo académico y sobre todo personal de los alumnos, con la inmejorable oportunidad de hacerlo en el inicio y el final del sistema de enseñanza con una guardería y una facultad universitaria. O el siempre difícil ejercicio de proyectar un espacio colectivo con una función expositiva, como el Palacio de Congresos en Sevilla de Vázquez Consuegra, donde la dimensión representativa busca su equilibrio junto a la estrictamente funcional.

No obstante, la arquitectura es ante todo un ejercicio de síntesis, de recomposición de elementos que pudieron parecer dispersos en algún momento previo del análisis, pero que inevitablemente configuran una realidad única e integral. Por eso, tan interesante como fijar la mirada en aspectos concretos de los edificios aquí presentados, es buscar las relaciones transversales que se producen entre los parámetros comentados. Así por ejemplo, la construcción ata al lugar un edificio a través de su  capacidad de activar la memoria colectiva, a través de su volumen o sus materiales, como en la obra de Arquitecturia. O se da una lectura desprejuiciada del lugar que permite insertar programas no evidentes y provocar nuevos usos en una preexistencia. También el análisis e investigación de un programa tan conocido como el residencial puede dar lugar a investigaciones en torno a soluciones constructivas que permitan formalizar nuevas ideas sobre agregación de células, la construcción de un perfil inesperado y la apropiación de un espacio exterior, como demuestran las propuestas de Zig-Zag Arquitectura. O cómo programa y construcción pueden dialogar para generar una forma que, fiel a lo que el material demanda ser, entiende en toda su profundidad qué es el habitar en su sentido más intemporal y más contemporáneo simultáneamente. Es el caso de la vivienda de Alcolea y Tarragó, que se relaciona con el lugar a través de una escala contenida, una geometría rigurosa y unos espacios intensos y abiertos al paisaje.

Zigzag Arquitectura. 131 Viviendas Protegidas en Mieres, Asturias.

Zigzag Arquitectura. 131 Viviendas Protegidas en Mieres, Asturias.

De modo que lo que hace buena a esta arquitectura española es precisamente su profundo entendimiento de la disciplina como un fenómeno antropológico ligado al origen de las necesidades humanas de dar cobijo a las relaciones colectivas a través de una lógica constructora, con el deseo de trascender y activar mecanismos de la memoria y la representación.

La colección de obras que sigue da fe de la solvencia de los equipos actuales y señala un camino de progresión para las nuevas generaciones que augura grandes alegrías en un futuro cercano.

Alfonso Díaz Segura

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