AMP Arquitectos. “Manufacturas”- (Parte II)

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Viene del artículo anterior  AMP Arquitectos. “Manufacturas”- (Parte I)

por Gabriel Ruiz Cabrero, TC 81/82- Amp Arquitectos

Se ha insistido en el papel que en la arquitectura tienen el clima y la geografía, hablemos ahora de la materia, de la técnica y sobre todo de las herramientas con las que se levanta.  Dada la condición insular de Tenerife no todos los materiales son de fácil obtención. Tradicionalmente la piedra abundante, la madera –abundante al principio–, la cerámica y la cal eran todo lo que se necesitaba. La aparición del cemento cambió radicalmente el reducido catálogo de materiales pues este mortero, pronto armado con un hierro (que en perfiles laminados es demasiado caro cuando debe de transportarse a las islas desde el continente), se convirtió en el material dominante en la industria de la construcción. Ya hemos dicho cuán modesto fue el uso que del hormigón hicieron los primeros racionalistas. No fue sin duda por falta de ganas, sino por falta de herramientas.

Herramientas de cálculo tal vez, pero sobre todo técnicas de encofrado, de producción de la mezcla, de armado y armaduras, falta de herramientas para realizar todas estas labores de ferralla y cemento. La obra del Colegio de Arquitectos por el contrario luce orgullosa las huellas de unos encofrados de extraordinaria calidad. Las variaciones de planos en fachada, las diferencias entre forjados y plementos, los estriados de estos, las vigas en diversos voladizos, las barandillas de hormigón, todo, nos habla de una técnica del hormigón totalmente desarrollada. Era a mediados de los sesenta y en Tenerife se disfrutaba del uso de las herramientas europeas, las máquinas, o las especificaciones técnicas británicas, en mayor medida que en la Península.

amp arquitectos Instituto Rafael Arozarena

Instituto Rafael Arozarena

En las obras más avanzadas de AMP –tomemos como ejemplo el Instituto Rafael Arozarena–, los hormigones describen el uso de muy distintas técnicas y herramientas. La condición artesana que exhibían los minuciosos y cuidados encofrados del Colegio, ha desaparecido, las decorativas estrías dan paso a unos lienzos lisos y largos, y sobre todo, en contraste con la composición equilibrada y monocroma del Colegio: basamento, cuerpo central y ático, el Instituto se despliega en cuerpos que salen en todas direcciones con alturas diversas y recibe, luce, todos los colores del arco iris. Diferencias todas que se deben fundamentalmente al cambio en los sistemas constructivos, de los encofrados de artesanía, tabla de pino y carpinteros antiguos, y los hormigones mezclados a pie de obra, hemos pasado a los hormigones industriales que se bombean con largas mangas a cualquier altura y una mano de obra emigrante manejando tableros y chapas para encofrar. Los cambios en el sistema de materiales y herramientas, exigen de los arquitectos –así lo entiende AmP arquitectos– la investigación sobre cómo se deben utilizar estas novedades, lo cual redunda en el cambio. Las técnicas de los sesenta del siglo anterior conducían al trabajo minucioso y detenido, de modo que cada parte encontrase su solución particular. La industria de este principio de siglo reclama la rapidez y aunque la construcción en La Orotava sea aún artesanal en gran medida, los plazos corren de una manera más exigente.

En el Instituto, cuando una parte se tiñe de verde, se tiñen por igual pilares y fachadas, zócalos y lucernarios de cubierta. Ha desaparecido lo minucioso barrido por la velocidad, que no en vano fue uno de los mitos de los modernos. El éxito de esta obra, esa bella condición de lagarto canario que la hace dueña de todos los colores, tintadas por igual patas y cuerpo y cabeza, proviene sobre todo de la inteligencia de haber sabido entender y aprovechar las condiciones de tiempo de la industria actual de la construcción. Todo es posible y barato si se hace en plazo, no es caro teñir un edificio tan grande, es caro hacer diferencias y entre tenerse en los detalles. Para alcanzar la soltura con que se ejecutó el Instituto, los arquitectos anduvieron un largo camino. La Fábrica de Artes Gráficas de Sintra, donde alejados de la geografía canaria, trabajan con la piedra, las cubiertas onduladas y unos pilares quebrados que parecen totems.

Amp arquitectos viviendas

Viviendas Proa/ Viviendas Cion / Edificio Laurel

 

La serie de edificios de apartamentos en Santa Cruz, desde los Proa de 1994 hasta los Cion de 2001, en los que van dominando unos acabados interiores de materiales vistos y formas con vocación escultural, presentan unas fachadas de potentes hormigones que dan imagen de solidez y unas distribuciones interiores en las que se saca hábilmente partido de la posición de los apartamentos que van de una calle estrecha llena de vida y de ruidos, a unos patios interiores reducidos pero silenciosos e independientes. Lo más interesante como serie son las variaciones de la fachada. La peculiaridad de algunas, como la de los apartamentos Laurel donde las ventanas tienen formas inhabituales o la dureza del todo hormigón de los Bouza, no están reñidas con un muy disciplinar entendimiento de cuestiones de arquitectura urbana como son el zócalo, el encuentro con los edificios vecinos, o el aprovechamiento de la esquina.

Destaca el Cion, con sus pantallas móviles de hormigón, teñidas con los colores fundamentales. Con gran sentido del plano, en esta calle tan estrecha, las pantallas con sus tonalidades y sus posiciones variables, incorporan un dinamismo radiante. También es notable en estos apartamentos su distribución. Se ordenan alrededor de una estancia central a la que abren, con paredes de traza en planta no ortogonal, el resto de las habitaciones, dormitorios, baños y cocina consiguiéndose una suave continuidad espacial, un lugar protegido centrado en su propio interior. La luz que llega cenitalmente por el patio trasero confirma un aire de refugio doméstico, de cueva. Más fácil que en las calles de la ciudad parece esta arquitectura cuando se construye en medio de la naturaleza. Ahí, los volados con fuertes inclinaciones, los abancalados, y las fábricas de piedra volcánica no necesitan explicar las decisiones de proyecto, que con estas reglas de juego resultan directas. Es el caso del Jardín Botánico del Descubrimiento en la isla de La Gomera o del Parque del Drago de Icod, donde el árbol mítico con su sorprendente morfología ampara y explica barandillas y cerramientos de hierros que parecen reutilizados de derribos. Y donde se labran cuevas hechas de grandes jácenas y pilastras y muros entre los que, como si de una ruina se tratara, entran rayos de luz. Imágenes éstas de la cueva o la ruina que se usan para explicar que los espacios cubiertos, aunque abiertos, pretenden y consiguen unos ambientes sugerentes de algo anterior, como si el lugar nuevo que se construye quisiera revestirse del valor de lo antiguo, de lo prehistórico, o incluso de la naturaleza, para mejor ambientar la transmisión de conocimientos que es el objetivo del parque.

Presidencia Gobierno de Canarias en Tenerife

Presidencia Gobierno de Canarias en Tenerife

Toda esta trayectoria de aprendizaje, esta serie de edificios de morfología volcánica, tiene como principio y final de su período más estable, dos edificios singulares por su destino e impacto social: la Presidencia del Gobierno de Canarias en Tenerife y el MAGMA, centro de convenciones de Tenerife Sur. En Presidencia los hormigones coronan la sede y son los que resuelven la imagen de autoridad, pero una potente sillería que los renacentistas habrían dicho de brugnato rústico, se encarga de resolver el encuentro con las calles de la ciudad y los ciudadanos, los cuales a través de la sillería, que se interpreta como zócalo noble al modo tradicional, entenderán el valor de institución del edificio. En el MAGMA la imagen quiere ser mucho más poética: unas rocas sobre las que saltan las olas del océano, y entre ellas y bajo ellas una cueva para todos los tipos de encuentros que se puedan imaginar, una gigantesca cueva en la roca capaz de acoger cualquier acontecimiento, un lugar capaz de recibir la población que habita estos lugares y que proviene de todas partes.

Centro de Convenciones de Tenerife Sur- Magma

Centro de Convenciones de Tenerife Sur- Magma

Este edificio, donde se solucionan todos los elementos menores, escaleras con sus barandillas, puertas correderas gigantescas, ventanas de formas irregulares y todas distintas, aseos,… con diseños específicos, es muy expresivo de una condición fundamental de la arquitectura que estamos mirando: es artesanal. En las líneas anteriores han aparecido varias referencias a la utilización de la idea de cueva. Una metáfora que los arquitectos han seguido utilizando en sus últimos proyectos. Así ocurre con el proyecto de ampliación del Jardín Botánico de la Orotava, cuya maqueta nos muestra unas excavaciones, como fisuras o cuencas vacías de ríos, cubiertas con grandes vigas azarosamente dejadas caer sobre los bordes, que contendrán la exhibición didáctica. En fase de construcción está el Museo Arqueológico de Zonzamas, pero la maqueta del proyecto y la sala ya construida, un paralelepípedo de hormigón semienterrado, apoyado sobre aleatorias pantallas y con los muros perforados por agujeros de posición y forma también aleatorias, nos vuelve a conducir a la imagen de la cueva.

Torres Azaña- Visocan

Torres Azaña- Visocan

Las torres Azaña-Visocan, un proyecto para construir dos torres de viviendas en el término de Añaza, recurre a la metáfora de dos gigantescas rocas erguidas sobre unas plataformas, como si de fabulosos megalitos se tratase. Esas rocas están perforadas por múltiples agujeros de forma irregular, que son las ventanas de unas viviendas que las vacían y ocupan. En suma, a la metáfora de la roca megalítica se añade la de la cueva. No se trata ahora de un museo o un jardín botánico, espacios cuya condición parece aproximarnos a este tipo de metáforas por su capacidad de sugerencia didáctica, sino de dos bloques de viviendas. Debemos pues reconocer como una estrategia general de proyecto esta utilización de metáforas; como si fuera una cueva, una roca, una ola o un cráter, que vienen mostrándonos las obras de AmP.  Metáforas todas derivadas de la naturaleza. Si comparamos ahora algunas de las obras comentadas obtendremos algunas conclusiones. En las obras de Luis Cabrera veíamos el alegre alarde, algo brutal por desacostumbrado, de sus voladizos, en el Colegio de Diaz-Llanos y Saavedra, encontramos un potente volumen minuciosamente labrado, la arquitectura como escultura urbana. Le decimos brutalista como catalogación estilística, pero es poco brutal. Las primeras obras de AMP para las que también hemos aceptado esta etiqueta, son brutalistas en el sentido de que acentúan su potencia formal mediante la introducción en su fábrica de partes tomadas de la naturaleza, grandes piedras u hormigones que fingen serlo. En las últimas obras de estos arquitectos, la situación ha cambiado, cada vez más es todo el edificio el que asume la metáfora. La inspiración que reciben de la naturaleza no se limita al diseño de algunas de sus partes. No se trata ya de que un edificio tenga un trozo que parece parte de la tierra, ahora el edificio entero está inspirado en una interpretación de la geografía volcánica. Cada edificio es un destilado de la isla. No parece ya pertinente la etiqueta de brutalista para las últimas obras de AmP, no tratan éstas, a través de su referencia a la naturaleza, de producir una impresión en el espectador. Las metáforas en su rotundidad parecen más bien querernos decir que solo la naturaleza puede ser la fuente de inspiración y que cualquier técnica debe finalmente servir para reproducirla. Dicho esto, vista la fuerte relación establecida con la geografía y el clima, es preciso señalar que AMP tiene otros registros.

El Guincho y Rio Spree

El Guincho / piscina rio Spree

En la piscina que hicieron en el año 2003 en el río Spree de Berlín, obra a la que seguramente fueron llamados por su antigua experiencia con las piscinas de Tenerife, la técnica y sobre todo la actitud frente al proyecto es muy distinta de lo que hemos venido viendo hasta ahora. Diez años antes de este encargo, en 1993, habían construido la piscina natural de El Guincho, un pedazo del océano atlántico elevado sobre un parapeto de hormigón y rocas sobre el que revientan las olas, un trabajo sensible que recogía una solución tradicional mejorándola, sutil pero sustancialmente, con el uso  del hormigón armado en el remate del muro, lo que permite establecer una continuidad entre el agua de la piscina y la del mar abierto. El Guincho es un ejemplo de actuación ante una naturaleza potente, abierta. En el Spree la actitud va a ser muy distinta, aparentemente. Nada de la potencia de los hormigones, ahora se trata de unas plataformas de entablados de madera que parecen flotar sobre el río.

A través de estas cuatro o cinco plataformas se llega a una piscina rectangular de agua azul que también parece flotar sobre las aguas verdosas del río que pasa. La piscina de Berlín situada en el centro de la ciudad, rodeada de altos edificios y flotando en aguas por las que circulan barcos de recreo, acepta no solo la condición fluvial, sino también la situación urbana. En las tardes nubladas, las luces que salen del agua azul tienen un aire artificial que sirve para explicar la categoría de facilidad metropolitana, de gran ciudad, que representa esta sofisticada y a la vez inmediata piscina. En Tenerife también han dado nuestros arquitectos pruebas del manejo de sistemas compositivos diferentes a los más comunes en su obra estudiados arriba.

El proyecto de AMP para la rehabilitación del antiguo cuartel de San Carlos, con sus dos acristalados volúmenes simétricos respecto al edificio existente, propone una geometría tersa y vidriada capaz de acompañar y valorar la sobria masa del cuartel. Si en este último proyecto la condición urbana del encargo, y sobre todo el programa institucional, edificio administrativo del Gobierno de Canarias, pudieran ser las razones para no expresarse en los términos lingüísticos habituales, los apartamentos de San Miguel son ejemplo de una actuación con voluntad de desaparición formal, en el territorio de la arquitectura turística. Con un respeto real y eficaz al medio ambiente, los apartamentos se entierran para que los situados en las hileras posteriores conserven sus vistas al mar. Este acto bondadoso tiene su recompensa en una menor exposición a los fuertes vientos, sin perder nada de las vistas al océano. Del catálogo de materiales disponibles en la zona, como es habitual en los arquitectos, se toman algunos fundamentales para el proyecto. Los muros de tosca que cierran el conjunto y hacen las medianeras en la planta inferior, se acompañan en la superior con tela de invernadero que envuelve las terrazas y las protege del viento, les proporciona independencia, al tiempo que permite vistas. Los tonos arenosos de los materiales contribuyen al éxito de esta operación de responsable camuflaje, nada brutal, aunque los apartamentos enterrados en algo recuerden a otras cuevas que de AMP hemos analizado.

Centro Cultural el Tanque

Centro Cultural el Tanque

Otro registro compositivo que podemos analizar, aunque solo a través de pocos ejemplos, es el de la interpretación de lo industrial. El más brillante tal vez sea el Centro Cultural que hicieran en el interior de un Tanque de petróleo, El Tanque como fue llamado por la fuerte llamada de su forma. Los muros de piedra apenas entran en un interior metálico, dominado por las altas columnas de acero, escalerillas hasta un techo radial. Supieron conservar toda la potencia que ya tenía la construcción industrial.

Fábrica Artes Gráficas Sintra

Fábrica Artes Gráficas Sintra

La fábrica de artes gráficas de Sintra hace de  la chapa ondulada el protagonista indiscutible de la obra.

Se trata de un material estrictamente industrial, su uso en un programa de otras características sería sumamente discutido. Por dentro –donde la gran nave, también enfáticamente industrial en sus dimensiones y en el esfuerzo que los pilares representan– es protagonista la chapa mostrándose en la larga bóveda. Y es protagonista en el exterior, donde las ondas quebradas, como en la costa del mar, van llegando sucesivas hasta el suelo. La chapa industrial es el signo de la fábrica. El más antiguo de estos ejemplos del registro industrial fue una obra muy temprana, la gasolinera para Texaco del año 1982, al principio de su carrera. Es apenas una marquesina, pero la viga metálica tridimensional que la sostiene, como un puente-grúa, se apoya en uno de sus extremos en una estructura que evoca una torre de extracción de petróleo. Se trata en resumen del uso, como anuncio, de una analogía industrial para construir una pequeña pieza de arquitectura comercial. Habiendo llegado a esta primera obra, debemos iniciar el final de estas líneas.

Al hablar del MAGMA dijimos que a pesar de su aire futurista se trataba de un edificio elaborado de manera artesanal. Nos gustaría concluir con esta observación: por encima de las dimensiones y del aspecto técnicamente novedoso, y sin traicionarlo, ¿no son todas estas arquitecturas obras de artesanía? ¿Dónde reside en esta arquitectura el esfuerzo por la novedad, cómo se realiza la investigación que asociamos a lo vanguardista? La investigación, en todas las obras vistas en estas líneas, aun cuando están construidas con técnicas y materiales nuevos y altamente técnicos, siempre se realiza desde manipulaciones artesanales. Cada esquina exige un dibujo particular, una escalera nunca acaba como empieza, cada cubierta puede tener una pendiente diferente, los límites de una tintada de hormigón no son precisos,…
Una investigación artesanal habría que concluir, que se transmite a la obra construida, rompiendo uno de los maleficios de la arquitectura contemporánea. La arquitectura, que no es físicamente levantada por aquellos quela proyectaron,  sino por manos obreras, ajenas las más de las veces a cualquiera de las intenciones de aquellos, suele perder en esta mediación algo de la condición de autor que tenía cuando los arquitectos labraban las esculturas de sus fábricas. Cuando los arquitectos eran artesanos celosos de sus pocas herramientas y sus menos planos. No ocurre esto con el trabajo de AmP cuyas obras transmiten al espectador la intensidad de lo muy personal, de lo hecho a mano.

El calor de la manufactura.

Gabriel Ruiz Cabrero

(ver primera parte del artículo : AMP Arquitectos. “Manufacturas”- (Parte I))

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