The New Rijksmuseum. Rehabilitación, Adaptación y Ampliación. Atelier Building

Cruz y Ortiz arquitectos
Localización: Amsterdam, Holanda
Fecha: 2013
Fotografía: Luuk Kramer, Duccio Malagamba, Jose Manuel Ballester, Pedro Pegenaute


Publicado en TC Cuadernos nº 107/108 - Cruz y Ortiz Arquitectos


Tamaño  42,3 mb
Páginas  62
Idioma Español, Inglés
Formato Archivo pdf
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El edificio del Rijksmuseum de Ámsterdam fue proyectado a finales del XIX por el arquitecto holandés Pieter Cuypers. La función del edificio era doble, de una parte museo nacional, de otra, puerta de entrada hacia el sur de Ámsterdam.

El uso museístico ha tenido que pagar un precio extraordinariamente alto por el papel urbano del edificio como elemento de conexión entre la entonces ciudad existente –al norte– y los nuevos desarrollos hacia el sur. Un pasaje, prácticamente una calle, atraviesa el edificio de norte a sur dividiéndolo en dos partes, obligando al museo a tener dos entradas –ambas hacia el norte– y dos escaleras principales, y ocasionando que sólo en planta principal se encuentren conectadas las zonas este y oeste en que el edificio queda dividido por el pasaje en sus dos plantas inferiores.
Sobre el edificio, además, se había intervenido en múltiples ocasiones a lo largo del pasado siglo: las necesidades de espacio expositivo habían llevado a edificar en los patios del edificio original, lo que había provocado una carencia total de luz natural y convertido el recorrido del museo en una experiencia laberíntica en la que el visitante carecía de cualquier dato sobre su posición en el edificio. En resumen, el museo presentaba las carencias habituales de los museos de esa época en relación al constante aumento del número de visitantes, es decir, la falta de un hall de dimensiones adecuadas y de todos aquellos otros servicios hoy imprescindibles, como áreas de información, tienda, cafetería, auditorio etc. Y a ello, se unía una total desfiguración de sus espacios originales, tanto en patios como en las propias galerías.

La intervención sobre el edificio inicialmente consistía, por un lado, en abrir una nueva y, única entrada al museo ocupando para ello la nave central del pasaje y por otro, en recuperar los patios y los espacios expositivos, recobrando hasta cierto punto su estado original o al menos sus dimensiones.

Si bien el primero de los propósitos no pudo ser llevado a término al tropezar con la radical oposición de las asociaciones de ciclistas, sí se ha llegado a generar un gran hall central al unir los patios este y oeste del edificio bajo el pasaje. El gran espacio que se genera al abrir y conectar los patios albergará todos los usos imprescindibles para recibir a los visitantes, y constituirá un digno espacio a la escala que la grandiosidad del edificio merece. Desde el pasaje se accede a este hall y desde él, se inician los recorridos hacia las zonas expositivas, enlazando con las grandes escaleras originales.

En el nuevo espacio creado, se ha empleado piedra natural caliza como material fundamental, una piedra de un tipo no presente en otras zonas del edificio, pero que sin embargo, permite unir lo nuevo y lo antiguo sin complacencia en la yuxtaposición o el contraste. Este mismo material ha sido empleado en las dos pequeñas intervenciones de nueva planta que se ejecutan en el jardín. Los patios, con suelo levemente inclinado se conectan bajo el pasaje, y sobre cada uno de ellos se ha suspendido una estructura con misiones acústicas y de iluminación, los “chandeliers”.


EL ATELIER BUILDING: UN EDIFICIO INSTRUMENTAL

El Atelier Building, el edificio que alberga los talleres de restauración, es una pieza importante dentro de la operación total de renovación del Rijksmuseum de Ámsterdam. Dado que el edificio principal del Museo va a ser dedicado exclusivamente a exponer la colección, ha sido necesario encontrar otra ubicación para todos los otros usos que antes albergaba.
De esta necesidad se deriva la construcción del Atelier Building, un edificio con un uso muy especializado que alberga los diversos talleres de restauración del museo, desde pintura a mobiliario, desde tejidos a modelos de barcos, desde la obra sobre papel a los objetos de plata o porcelana.

Un programa complejo y muy exigente, que exige grandes medidas de seguridad y una alta especialización de los distintos departamentos, con diversas necesidades de clima o iluminación artificial. La iluminación natural, en cambio, era obligada: luz del norte en todas y cada una de las dependencias, uno de los factores que más ha contribuido a dar forma final al edificio.
Frente al sentido que pudiera haber tenido, el hacer que el Atelier Building obtuviera la forma o el carácter de su pertenencia al complejo de edificios del Museo, se impuso una visión contextual más próxima, optando por integrar el edificio en su manzana, aún a costa de hacerlo así más anónimo.

El edificio ha sido construido en una parcela vecina a la del propio Museo, al otro lado de Hobbemastraat. El solar daba fachada a dos calles, al norte a Hobbemastraat y al sur a Honthorstraat, y aparecía rodeado por otros edificios, todos ellos autónomos y todos ellos construidos en ladrillo: al Oeste, la Manheimer Villa, un edificio de carácter residencial que alberga la dirección y la administración del Museo, y dos edificios más banales de fecha reciente destinados a oficinas.

Al Este se sitúa un gran edificio de finales del siglo XIX, la Zuiderbad, realmente la primera piscina pública de Ámsterdam y aún más, otro edificio de la misma época que alberga un antiguo parque de bomberos. Con excepción de los edificios de oficinas, todos los demás gozan de diversos grados de protección monumental, y este hecho tendrá su importancia a la hora de definir el volumen del nuevo proyecto.

La mitad de la parcela sobre la que debíamos construir aparecía ocupada por el edificio del Veiligheidsinstituut (Instituto de Seguridad en el Trabajo), una institución de 1917, seguramente pionera en su campo. El edificio, proyecto de Cuijpers, el mismo autor del Rijksmuseum, presentaba una organización muy dual: de una parte, se abría a Hobbemastraat con un cuerpo de carácter residencial que albergó la parte administrativa de la institución, y de otra, unida a este primer cuerpo edificado, los talleres para ensayos de materiales y elementos empleados para mejorar la seguridad en el trabajo.

A pesar de que todo el edificio gozaba de protección monumental, se propuso – y se consiguió- mantener tan solo la Villa, mucho más precisa en su arquitectura, y demoler los talleres, la parte del edificio de trazas más inciertas.

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