Mimesis Museum en Paju Book City, Corea del Sur

3,00 €
Impuestos incluidos
Cantidad

Álvaro Siza con Carlos Castanheira y Jun Sung Kim

Localización: Corea del Sur
Fecha: 2010
Fotografía: FG+SG Fotografia de Arquitectura



Formato    Archivo Pdf
Páginas 14 
Idioma Español

Acceso online (Suscriptores)

Un gato convertido en museo
Hubo una vez un emperador chino al que le gustaban mucho los gatos. Un día llamó al pintor más famoso del imperio y le pidió que pintara un gato. Al artista le gustó la idea y le prometió que trabajaría en ello. Pasó un año y el emperador recordó que el pintor aún no le había entregado la pintura del gato. Le llamó, “¿qué pasa con el gato?” “Está casi preparado”, respondió el artista. Pasó otro año, y otro y otro. La escena se repetía año tras año. Tras siete años, la paciencia del emperador se agotó y se fue en busca del pintor. “¿Qué pasa con mi gato? Han pasado ya siete años. ¡Me lo has prometido muchas veces y aún no he visto ni uno!” El artista cogió una hoja de papel de arroz, tinta y uno de esos pinceles que solo se pueden comprar en el Este. Y en un gesto elegante y sublime dibujó un gato. No era solo un gato sino el gato más hermoso nunca visto. El emperador se quedó extático, abrumado por tanta belleza. No se olvidó (no siendo habitual estos días) de preguntarle al artista cuánto iba a cobrarle por este dibujo tan hermoso. El pintor pidió una cantidad que sorprendió al emperador. “¿Tanto dinero por un dibujo que has hecho en dos segundos, enfrente de mí?”, dijo el emperador. “Sí, Excelencia, es verdad, pero he estado dibujando gatos durante los últimos siete años”, contestó el artista. El proyecto para el Museo Mimesis, sitiado en el nuevo pueblo de Paju Book City en Corea del Sur, es un gato. El cliente no tuvo que esperar durante siete años para recibir su dibujo, pero Álvaro Siza ha estado dibujando gatos durante siete años. Nunca ha visto un gato coreano porque nunca ha estado allí.
Dispuse de un día para informar a Siza acerca del lugar, acompañado de una pequeña maqueta para mostrarle los límites y el entorno más inmediato. En un solo gesto, dibujó un gato. El Museo Mimesis en un gato; un gato acurrucado y abierto al mismo tiempo, que se estrecha y bosteza. Todo está ahí. Lo único que hay que hacer es observarlo detenidamente. En arquitectura, tras el boceto inicial llega la tormenta. El diseño inicial, las maquetas y dibujos, las dudas y correcciones, dieron como resultado el proyecto que finalmente sería presentado al cliente. Éste ya había visto otros proyectos pero no pudo ocultar su sorpresa al conocerlo. Una vez aprobado, avanzamos en el proceso de desarrollo del proyecto siguiendo los pasos habituales, que en Corea son más cortos y menos burocráticos.

La idea inicial no ha sido alterada pero ha sufrido los ajustes necesarios para la correcta evolución del proyecto. Hay que pensar en materiales, técnicas, infraestructura y la representación convencional con el fi n de que todo funcione correctamente. En el sótano encontraremos los archivos, el área de servicio y puede que una ampliación de la sala de exposiciones, como viene siendo habitual en los museos diseñados por Álvaro Siza. La planta baja será un espacio de llegada y distribución, donde además encontraremos las salas de exposición temporal y la cafetería/ restaurante con los servicios necesarios vinculados. La administración y sus archivos, los espacios de circulación y aseos del personal se encontrarán en la entreplanta. La planta superior se utilizará como sala de exposiciones.

La luz, siempre cuidadosamente estudiada. Tanto la luz artificial como la natural se consideran esenciales, permitiendo ver sin ser vistos. Maquetas y maquetas fueron realizadas. En algunas de ellas se podía incluso entrar. También imágenes en 3d. La forma se la dará el hormigón armado color gris claro: el color de un gato. Los interiores, tanto paredes como techos, del blanco del mármol de Estremoz. También se introducirá el color miel de la madera del roble. Para la carpintería exterior se empleará madera, acero pintado y vidrio cristalino. Para las carpinterías interiores madera y vidrio.

Dibujar un gato es realmente difícil. ¡Inténtalo! ¡Puede llevarte al menos siete años!
Carlos Castanheira . Mayo del 2007

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