Casa en Lourosa

Nuno Brandão Costa
Localización: Santa Maria da Feira. Portugal
Fecha: 2006
Fotografía: Arménio Teixeira


Publicado en TC Cuadernos 90 - Nuno Brandao Costa


Formato    Archivo Pdf
Tamaño 2,0 Mb
Páginas 16 
Idioma Español

 

El terreno, una parcela muy larga y estrecha, era una enorme rampa plantada de pinos y eucaliptos que desmaterializaba la parte superior de la pequeña calle de la localidad, densa de pequeñas casas desordenadamente atípicas (?).

Para construirse la casa se dividió el terreno en dos partes:
Una parte mantuvo la cota original, se cortaron los eucaliptos y se mantuvieron los pinos. La otra parte, para construir la casa, se nivelo a la cota de la calle, y se hizo un jardín abstracto y plano con césped, gravilla, cubo de granito y madera de lpe.

Entre los dos terrenos un muro de 2,5º metros de altura, en hormigón revocado, apoya toda la casa y la separa del contexto. La casa compone una serie de volúmenes, conectados a la pared del muro e intercalados por la losa de hormigón visto que define los dos pisos. El garaje define la primera fachada y se confunde con los muros de la entrada, protegiendo el patio naranja que separa todavía más la casa de la calle.

El voladizo a sur define la entrada, que se retira para la escalera metálica, diseña un hall y un salón único y grande, con ventanales correderos hacia el jardín, al lado de una pequeña chimenea
La cocina se esconde a Norte y acerca la losa de hormigón al límite de la propiedad.
Arriba las habitaciones, colocadas sobre la cota original del terreno, recortan los volúmenes en terrazas que esconden la verdadera escala de las ventanas. La casa, de escala condensada, se amplía en los contrastes, colores y texturas: hormigón visto de la losa, paredes de hormigón revocado de marrón, carpinterías metálicas negras con vidrios grises, cubo de granito gris en los pavimentos exteriores, tarimas de lpe en los patios y las terrazas, patio color naranja como el color de las cortinas del salón, cocina en azulino cascais, baños en cerámico amarillo, paredes interiores, puertas y armarios lacados en amarillo seco y madera de sucupira por todas partes, con la escalera en chapas de acero negro brillando al recortar el espacio y la luz.

Por fuera, las fachadas quedaron neo-plásticas, casi “Mondrian” o “Der Sthill”. Con líneas y planos en contraste, unos sobre otros y desmaterializando el volumen del espacio. Una figuración abstracta, en un jardín artificial y horizontal.

Por dentro lo contrario, los planos desaparecen y sobra espacio, volumen y profundidad, y con los pinos siempre al fondo de las ventanas (que por dentro parecen justamente (ventanas), la figuración pasa a ser natural. Un paisaje natural e inestable que recuerda el origen real del lugar.

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