El IVI Valencia explora
la posibilidad de una intimidad necesaria en un entorno altamente
hostil. En un solar muy ajustado, de geometría extremadamente
difícil, rodeado de altos edificios de viviendas y sometido
a una normativa absurda, la edificación busca instalarse
de forma relativamente cómoda para alcanzar a crear un
cierto confort apropiado para su uso.